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Alejandro Bautista González: Reforma del Estado

Reformar el Estado: es exigencia indispensable para un país en alza. Cambiar la imagen de un país destruido y en desbandada, a un país desarrollado, autosuficiente, orgulloso y feliz –no constituye una utopía- es cumplir la realización del sueño de La Nueva Venezuela Que Queremos. Y lo lograremos en menos del tiempo que demoró su destrucción.

Reconstruir el país, tal cual es concebido en el libro Proyecto País, formulado por el MID-Táchira y el PLAN  PAIS, ofertado por el Presidente Encargado, Juan Guaidó, sobre los cuales, en artículo anterior, fue comentado, con la recomendación de fusionarlos en uno sólo, dada la coherencia y pertinencia de las propuestas, razonadamente esbozadas.  Todo lo cual será posible, primeramente, contando para ello con la aprobación del pueblo venezolano; en segundo lugar, que los nuevos gobernantes trasmitan credibilidad y confianza y en tercer lugar, -determinante- que se reforme substancialmente, la ordenación integral del Estado, en tal sentido se hace imprescindible sancionar un nuevo texto de nuestra Constitución Nacional, en cuyo caso, deberá ser  convocada una Asamblea Nacional Constituyente originaria, preferentemente, durante el mismo lapso de la transición. Solo así, podremos garantizar los cambios determinantes, considerados en los Proyectos de país, arriba señalados.

Después de 20 años de férrea dictadura y destrucción, nuestra nación tiene ante sí el reto de instaurar un régimen democrático, caracterizado por la más amplia participación política y por la preservación de un Estado de Derecho, tarea nada fácil de lograr en un ambiente de profunda crisis económica como la que acá se vive.

La tarea que se avecina en la reconstrucción de Venezuela ha de ser titánica e histórica. Es indispensable lograr un cambio de mentalidad para dejar atrás modelos y conceptos erróneos, eventualmente cometidos por la oposición y causa de algunos males. Buscamos la excelencia de gobierno. Nuestra lucha es por Venezuela, por tanto, los intereses partidistas o grupales resultan secundarios y no pueden interferir ni coartar el normal desarrollo de los planes nacionales. Un PACTO SOCIAL DE GOBERNANZA y GOBERNABILIDAD, al estilo Pacto de Punto Fijo, suscrito entre la sociedad civil incluye partidos políticos democráticos y gobierno democrático nuevo, podrían significar el gran aval. De ahí que, convocar a los diversos partidos políticos con representación parlamentaria a un encuentro en el Palacio de Miraflores, por supuesto, en el nuevo gobierno, con el fin de establecer una serie de medidas tendentes a afrontar y resolver los graves problemas económicos existentes, así como definir las reformas necesarias para la adaptación del ordenamiento jurídico a la nueva realidad democrática que se desea implantar, y para dirigir la economía y la sociedad hacia un futuro de libertades y desarrollo.

No solamente proponemos implementar nuevas políticas eficientes que resuelvan el caos actual que deja  “la usurpación”, y nos coloquen en la senda del progreso económico de un país libre y en democracia. Se trata, además, de producir cambios fundamentales en la estructura del Estado, su auténtica descentralización administrativa, pues a mayor descentralización mayor prosperidad para un país; independencia de los poderes públicos, establecimiento de sistema bicameral (diputados-senado), Elección en Segunda Vuelta de Presidente, Gobernadores y Alcaldes; crear el cargo de Vicepresidente o Primer Ministro; reducción del período presidencial y reelección por una sola vez. “Los venezolanos tenemos que enraizar el sentimiento por la democracia y la alternabilidad de las autoridades en el poder para evitar que los gobernantes de perpetúen en el mismo…” (Proyecto País, pág.47, segundo párrafo).

A manera de ejemplo, constituyen los anteriores enunciados, algunas de las reformas que es preciso concretar en el nuevo texto constitucional, para afianzar el cumplimiento y  buen éxito gubernamental, previsto en una Reforma del Estado.

En conclusión, la Reforma del Estado debe abarcar prácticamente todas sus instancias, especialmente la reforma integral del Poder Ejecutivo, profundizando hasta sus últimas consecuencias: la descentralización, la reforma del Parlamento y la del Poder Judicial.

Doctor en Cooperación Internacional, Integración y Descentralización: Los Desafíos del Desarrollo Internacional

 

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