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Ramón Guillermo Aveledo: Credibilidad

 

“Tengo la impresión de que el gobierno ha manejado con decisión, firmeza y éxito esta primera etapa de la pandemia”, ha escrito el Padre Ugalde en reciente artículo y tiendo a coincidir con él.  La acertada decisión temprana de confinamiento ha sido ayudada por el relativo aislamiento nacional en términos de conexiones aéreas y comercio exterior, así como el miedo al riesgo de contagio en una población que conoce por experiencia la situación de nuestro sistema de salud y en quienes las tienen contratadas, la debilidad de la cobertura de sus pólizas de seguro. Así que es mejor cuidarse. Eso no quiere decir que el peligro haya pasado y, como todos, deseo que logremos superarlo y si me permiten una confesión, rezo porque así sea.

Como siempre apuesto a la solución y no al agravamiento del problema, tengo clarísimo que mucha gente no cree en lo que se dice desde el poder. ¿Qué hay un sesgo político en esta incredulidad? Sin duda. Y como durante años hemos recibido un diluvio de propaganda en clima de opacidad informativa, la desconfianza es normal.

Sea chavista, opositor o no alineado, todo aquel con criterio se da cuenta que hace tiempo desaparecieron los boletines epidemiológicos del Ministerio de Salud, antes MSAS. Y que lo mismo que ha ocurrido con la Carta Semanal del MMH hoy Ministerio de Petróleo, las estadísticas del MAC o de Fomento, la antes rigurosa  regularidad de los informes del Banco Central o los datos de la OCEI hoy INE. Los nombres son lo de menos, la credibilidad tiene bases.

Hay una cara de la emergencia que apenas asoma. A diferencia de otros países donde el problema sanitario ha sido peor, a nosotros nos pesca en una crisis larga cuyo aspecto económico no admite exageraciones. Siete años seguidos de caída de la economía que actualmente es una pequeña proporción de lo que era. Ya lo vemos en los millones de compatriotas que viven del trabajo por cuenta propia, en la economía informal. Tienen que salir a ver qué hacen y eso los expone. Por eso en los sectores populares se ve más movimiento en la calle. Súmese a esto el tiempo que dure la economía detenida ¿Cuántas empresas lo aguantarán? ¿Cuántos puestos de trabajo peligran? Y no es cosa de decretos y congelamientos. Lo que uno ve que hacen en otras partes son paquetes de medidas de protección y estímulo a las empresas y subsidios de apoyo a los más vulnerables.

No es ordenar y prohibir. Es liderar y unir.  Para eso, sí que hace falta credibilidad.

 

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