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En sal y agua se convirtió la quincena en esta cuarentena

 

Compradores de alimentos en Trujillo

“Una quincena de un trabajador lo que da es ganas de sentarse a llorar, con estos precios por las nubes, no es suficiente para poder comprar comida o cubrir gastos de servicios y otras necesidades personales y del hogar”, aseveró Alberto Cobarrubias, quien se encontraba este día haciendo cola para comprar en un local del centro de Valera, estado Trujillo

La realidad es que empleados de distintos sectores tanto públicos como privados coinciden en que la inflación no permite que los salarios alcancen para algo, pues al cobrar, ya se lo comió, el índice de hiperinflación, que ha generado el alza del dólar, más la escasez de gasolina, en esta época de enclaustramiento obligatorio por la pandemia mundial, afecta aun más el poder adquisitivo de las los trabajadores.

Los ciudadanos en la calle hacen grandes colas frente a los abastos de chinos, que son los que medianamente compiten en precios, pero que igual, así ganen dos o tres salarios mínimos es imposible vivir, y encima se ven obligados a permanecer en sus casa, más que por el virus, por la falta de transporte y no pueden entonces rebuscarse para poder costear los requerimientos de subsistencia.

El precio de 1 kilo de harina precocida, supero los 110.000Bs., incluso 1.8 litros de leche líquida se consigue en 180.000Bs., el kilogramo de carne de primera y el pollo están en Bs.580.000 y 275.0000 respectivamente, mientras que el kilogramo de queso duro esta en 450.000Bs. Por lo que las personas que salieron este miércoles regresaran a sus casas sin las compras que creían o necesitaban. “No he cobrado y ya debo toda la quincena, o cobro y no dura ni media hora en la cuenta”, lamentaron algunos compradores esta mañana en el centro de Valera

El Tiempo de Valera

 

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