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Nelson Morán: Venezuela; Un pandemónium

 

Venezuela, vive un desastre, la vida es un laberinto de situaciones alocadas, nadie sabe nada y todos saben cosas impensadas hasta hace poco, lo caótico es el diario, los fantasmas se hacen presentes y se niegan a irse. Es, en definitiva, un Pandemonio; lo que algunos dicen, pan del demonio, capital del infierno, lugar de guerras, encuentros y dónde hay de todo un poco.

La catástrofe tiende a engullirnos y hacernos desaparecer, parece que inexorablemente ese es el camino a transitar. Salvo que aquí estamos nosotros.

Hoy, vivimos en un país en paralelo, cómo en dos dimensiones; uno de impostores y el otro de encargados; ambos al “vaivén” de los imprevistos, que aparecen con tanta velocidad que ni se ven venir, y atropellan todo a su paso.

Los interinos, se preocupan por dar repuestas oportunas, y muchas veces no lo logran; los impostores parecen no preocuparse por eso, hoy los vemos y escuchamos en programas dónde quien se pretende presidente, vocifera en una triste imitación de animador, expresándose cínicamente y con dejos de jocosidad sobre la pandemia y dice y desdice de su condición; lo hemos visto y escuchado: “Pongan atención… Ahí va la noticia.. (Cómo un tubaso periodístico), En tal lugar se presentaron…  Vean ustedes hasta un trabajador…”; y así, cosa más indebida no es posible imaginársela.

Los impostores, nos brindan la idea y no la ocultan, de querer seguir en esta situación y tratar de estar siempre en la cresta para continuar aparentando que ellos son “lo que hay”; algo así como dice la canción.

Ante la situación presente, done nos someten, prácticamente, a un estado de guerra, donde inventaron un Consejo de Estado, que ya olvidaron; y suspenden a su antojo garantías y derechos humanos y sociales, con el uso, abusivo, de las fuerzas armadas, para cómo quien dice, hacerse respetar, sin tan siquiera un asomo de consulta popular. Estos señores no encuentran que hacer, y a cada momento penetran más en su laberinto de cosas sin sentido.

Se ha llegado a querer plantear la situación en blanco y negro, cuestión está imposible, dadas sus características multicolor; bajo el falso pretexto de preservar la vida y el país para todos, se llama a cerrar filas, hacer un “taimé”, dar tiempo, una pausa, para enfrentar la pandemia; y aquí aparecen, otras vez los demonios, los fantasmas, a la caza de oportunidades, podemos decir, que todo diablo o ángel quiere jalar las sardinas para su brasa, o la brasa para sus sardinas.

Mientras en este Pandemonio no se sabe lo que va a pasar, y cualquier cosa es posible. Existe algo que si es cierto y lo sabemos todos: “El pagano (quien paga) es el pueblo”. Ese que le decían “soberano”… ¿Qué? O ¿De qué?

Soberano convertido en migrante, por obra y gracia de una clara mutación. Y a todas estas, muchos países, que supuestamente recibieron dinero de la ONU y otras organizaciones mundiales, no ayudan ni ayudaron a los Venezolanos y por ello se vieron obligados a regresar, y repito, con todos sus derechos.

Aunque aún es momento para ayudarlos, tanto interinos cómo impostores, y los gobiernos beneficiados por recibir migrantes Venezolanos, cada quien según sus acuerdos, pueden, bien sea, vía Embajadas u organizaciones sociales, contactar a nuestros hermanos y hacerles llegar, cuando menos el equivalente a cien dólares, o dicha moneda, para que con ello intenten paliar la situación y no arriesguen más sus vidas, pasando penurias y calamidades. Ésto se repetiría en corto tiempo (quincenalmente) mientras dure la cuarentena según el país respectivo; también aplica para Venezuela, donde los impostores tienen su mecanismo y los encargados deben y tienen que ingeniársela, pues también, de seguro poseen un registro elaborado en las actividades realizadas.

Esa es una opción para seguir sobreviviendo, y reflejaría un acercamiento, en la tan nombrada y cacareada pausa ante la crisis, podrían ponerse de acuerdo.

Y así seguimos navegando, sin rumbo cierto ni definido, para donde nos lleve la corriente… Ah, pero, y siempre hay uno, ante todo esto, al parecer, se olvidaron de la independencia y autonomía de la mente de los humanos, de los pensamientos, de la conciencia; y también de los traviesos fantasmas, que siempre están activos y son dinámicos.

Es así que, independientemente de todo, ya se escuchan voces de alerta ante los posibles desmanes y abusos que puedan cometerse en contra de la población, bajo el manto de la lucha contra la pandemia y las medidas de protección a la población:

Bachelet, DDHH y Virtuoso, Rector UCAB; entre otros pocos aún, llaman la atención sobre los “gobiernos”, de cualquier tipo, y las medidas extremas, con fuerza militar para hacer cumplir la cuarentena y suspensión de ciertos y determinados derechos ciudadanos, ante el temor a la generalización de dicha conducta teñida de totalitarismo.

En verdad, se observa la tendencia al abuso y violación de derechos y garantías sociales.

Y si nos detenemos a mirar bien la situación y pasamos de nuevo la película, observaremos aquí, en nuestro país, lo que los impostores están tratando de hacer, y notaremos claramente  su tendencia: Como que quieren seguir en eso!!!.

Al parecer no les importa la situación que vivimos; hacen lo que les viene en gana, se olvidaron de su pregón de consultar al pueblo, de “aquí manda el pueblo” se quitaron la careta y están demostrando que solo manda o pretende mandar, el grupito que se consagró al Estado totalitario, para lucrarse del mismo y poner a todo el colectivo social a servirle al Estado, que es lo mismo que servirle al grupito que controla todo, al menos eso intentan.

Pero, reitero, se olvidaron del bravo pueblo, y tendrán su repuesta.

Y como se pretenden tercos ilustrados, así intentan seguir en un país donde: Se suspenden clases, no hay gasolina, se restringe el tráfico y las salidas a la calle (pero la gente sale y hasta viajan, algunos), los servicios públicos están casi inexistentes, CANTV e internet están moribundos y en terapia intensiva… Y ante todos, ellos buscan aparecen como los únicos protagonistas.

Pretenden que no se reinicien las clases, lo cual constituye el mayor sinsentido; sobre todo en un país que no está preparado para la educación “on line”; ni los estudiantes, docentes, familias, cuentan ni disponen de la tecnología, ni de las facilidades para esa actividad. De repente como destellos de luz aparecen ideas de terminar el presente año escolar, presencial, en el último trimestre de esté 2020.

Y también acariciaban con fervor, la idea de prorrogar el aislamiento social; digo acariciaban, puesto que ya materializaron dicha idea por 30 días más, de acuerdo al decreto inicial.

Podemos preguntarnos: ¿Qué buscan?

Han anunciado una curva plana y prorrogan la cuarentena; ante lo cual la gente se hace preguntas que ponen en tela de juicio las informaciones dadas. Tienen un mal juego con eso del poder de la información y de la comunicación; están errados.

Han sido incapaces de atender a los venezolanos que se ven obligados a regresar. Qué pasaría si regresarán los 4.500.000 que están fuera y no solamente unos 15.000 a 20.000 Hermanos Venezolanos, que dicho sea de paso, están en todo su derecho.

Ah, pero los impostores no dan la talla y los están mal atendiendo; lo digo por las quejas emitidas, ya que aquí es cuando se necesita la mejor recepción, atenderlos, hacerles sus exámenes, tomar las medidas preventivas y tratarlos bien, con el mayor respeto. Luego facilitarle la llegada donde sus familias. Lo demás no lo planteamos ya que sabemos cómo es la cosa. Y eso depende del cambio que requiere Venezuela.

Para colmo, algunas personas, conocidas en el ámbito político, (diablos, fantasmas, aparecidos, ángeles, guerreros, elegidos y no; Demonios y santos) parecen prestarse para un juego, que aunque se presentan como una tercera vía para salir de la crisis, a la larga se ve para donde tienden, y se infiere que están hacía los impostores: aquí podría decirse que siempre se tiene una orientación, lo cual puede ser cierto, pero sucede que este juego es asimétrico, pues los impostores tienen todos los beneficios y ponen el poder del Estado a su servicio; y así no vale, queremos un juego con normas claras y transparentes, para que gane el mejor. Eso sí, en igualdad de condiciones. Aquí traigo a colación y digo la importancia de la denuncia, aunque se esté en desventaja en una eventual participación electoral, de ser el caso y de acuerdo al consenso necesario, y pongo el ejemplo de un candidato, que denuncio fraude en las elecciones de gobernadores y después se quedó en el aparato. Qué pasó? Su credibilidad bajo aún más. ¿Podrá recuperarla? Depende de su conducta, eso es seguro. Recordemos que la constancia es importante y nos dará el triunfo.

Bien, en esté Pandemónium en que se ha convertido Venezuela estamos viviendo las de “San Quintín”, hasta ahora no se ve la luz al final de nada; pero seguro estamos que existe, que si está ahí y la veremos, más temprano que tarde. Saldremos de todo esto, tanto en salud, cómo en economía, en lo político, social y cultural; saldremos de todo y reconstruiremos nuestro país a nuestra imagen y semejanzas, si semejanzas, por lo plural, como debe ser, para el bienestar colectivo.

La esperanza no debe morir, levantemos su bandera, hasta la victoria final, aunque la historia se repita. Vamos a dar todo por la búsqueda de la felicidad del colectivo social. Si queremos un país vivible. Hagámoslo.

Nelson Morán

 

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