Inicio > El pizarrón de Fran opinión > Eumenes Fuguet: Sacerdote Antonio José  de Sucre y Alcalá

Eumenes Fuguet: Sacerdote Antonio José  de Sucre y Alcalá

 

Preclaro cumanés, quien dedicó su vida al apostolado de la iglesia y a la participación en importantes actividades docentes, sociales, políticas y diplomáticas en el Sur del continente, sobrino del general en jefe Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho, el Prócer más puro de la independencia americana y el Caballero de la historia. Vio la luz primera en enero de 1831, en el hogar de José Manuel Sucre hermano por parte de padre del Gran Mariscal y María del Rosario Alcalá. El joven Antonio realiza los estudios elementales en su terruño natal y los superiores (Derecho) en la Universidad de Caracas. El enero de 1848 participa en acciones de calle, con otros estudiantes, inconformes con el gobierno del general José Gregorio Monagas, quien lo envía desterrado en 1853 a Méjico por cuatro años, pero en la travesía prefirió quedarse en el puerto de Sabanilla-Colombia).

Continuo hacia Bogotá, donde se incorporó por pocos meses en las fuerzas del coronel Julio Arboleda, mereciendo el ascenso  de capitán, grado al que renuncia, cuando le ordenan que custodie al general José María Obando, autor intelectual del asesinato de su tío el Gran Mariscal de Ayacucho. Este fogoso revolucionario se dedicó en Bogotá a la docencia, teniendo entre sus discípulos a Miguel Antonio Caro.

Sus conocimientos y buen nombre, le permitieron la designación de Vicerrector del famoso colegio de San Bartolomé. El 15 de agosto de 1857 contaba 26 años, cuando fue ordenado sacerdote y designado a trabajar en la arquidiócesis de Bogotá. En 1859 es vicerrector y al año siguiente rector del Seminario de Bogotá. Como cargo colateral ejercía la dirección del conocido periódico religioso como “El Catolicismo” Como profesor le cupo el honor  y la iniciativa de introducir en la Nueva Granada, hoy República de Colombia la gramática de Andrés Bello.

Designado en 1861 Capellán Militar, y al no estar de acuerdo con el gobierno de Tomás Mosquera, es detenido y enviado prisionero a Cartagena; escapándose  para La Guaira luego de catorce meses de prisión. En Caracas se desempeña en la Catedral; las autoridades eclesiásticas  lo envían en 1865 a estudiar en Roma. Al volver a Venezuela se le presentan inconvenientes con el gobierno del presidente Antonio Guzmán Blanco, trasladándose  hacia la isla de Trinidad en 1871.

En 1873, se encuentra en Chile trabajando incansablemente en el Arzobispado de Santiago hasta  1879, año de regresar a Venezuela. El gobierno del general Joaquín Crespo le asigno en 1893, un cargo diplomático en Chile, actividad que realiza por poco tiempo, debido a recibir la misión de trasladarse los primeros días de agosto de 1894 a Ecuador, investido con el rango de Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario,  para coordinar la búsqueda y traslado a Venezuela de los restos de su tío el Gran Mariscal de Ayacucho, asesinado vilmente el 4 de junio de 1830 en la selva de Berruecos, al Sur de Colombia.

Restos que permanecieron enterrados en sitio desconocido durante setenta años por disposiciones de la viuda doña Mariana Carcelén y Larrea, colocados debajo del altar de la iglesia El Carmen El Bajo de Quito, se hacía saber que estaban en la iglesia de San Francisco, donde colocó un cajón con adobes, o en otros lugares.

La búsqueda por parte del sacerdote Sucre resultó infructuosa, por lo cual decidió regresar a Venezuela para informar sobre las diligencias realizadas, pero en el trayecto hacia el puerto de Guayaquil falleció el 17 de julio de 1895, a consecuencia de fiebre amarilla, en la población de Babahoyo. El presidente de Ecuador, general Eloy Alfaro decretó honras fúnebres a este ilustre prelado, luchador por la libertad y por la igualdad social.  Contaba 64 años cuando entregó su alma al Supremo Creador, quien buscando los restos de su tío, dejó también los suyos en las  generosas tierras ecuatorianas.

[email protected]

 

Traducción »