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Gustavo Villamizar Durán: Fin de año on line

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El martes recién pasado, el Presidente de la República anunció al país la decisión de concluir el año escolar 2019-2020, mediante la modalidad a distancia habilitada como consecuencia de la pandemia del coronavirus y la necesidad de preservar la salud de los ciudadanos. Igualmente, hizo pública la realización de una amplia consulta a padres, representantes, docentes y demás interesados, mediante el Sistema Patria a partir del jueves 9, para decidir en relación a las modalidades a asumir para lograr, de la mejor manera, la conclusión de un año escolar marcadamente atípico forzado por la contingencia, tal cual el resto de actividades cotidianas del país.

La idea no es descabellada y a mi juicio,  tiene posibilidades de convertirse en una gran experiencia, más por lo que pueda aportar al futuro de nuestra educación que por los resultados inmediatos. En primer lugar, porque permite concluir el  experimento de un proceso educativo diferente plasmado en el “Plan Cada Familia una Escuela”, con sus amplias bondades y también con sus desviaciones y limitaciones. Tal circunstancia, aunque extraordinaria y quizás irrepetible, coloca en manos de los expertos, directores y supervisores de todo nivel, docentes de todas las etapas, padres y representantes y de los venezolanos en general, la posibilidad de una amplia mirada del panorama nacional en materia educativa y por supuesto, permite  evaluar aciertos y atisbar errores o fallas. Ella, de manera privilegiada, puede constituirse en la base de un debate nacional sobre la educación a la luz de nuestras realidades, a partir del cual, se destierre la copia de modelos no correspondientes y se esboce uno nuevo acorde con nuestras características de país y su gente, cercano a nuestras necesidades y potencialidades, en especial, adecuado a las exigencias de los tiempos que transcurren en relación al conocimiento y no a los requerimientos del mercado.

Ahora bien, el logro de lo antes descrito depende mucho de las condiciones del cierre del presente año escolar. Por tanto, surge la apremiante necesidad de evaluar, con premura pero a buen juicio,  lo que se ha hecho, adelantando sin demora, la corrección de fallas, errores y desviaciones. Para ello resulta imprescindible revisar algunos aspectos del Plan y su ejecución, como condición de garantía de su buena conclusión. Son múltiples y variados los aspectos a revisar, entre los cuales podemos mencionar:

En primer lugar, es necesario revisar las condiciones del servicio eléctrico, las comunicaciones y la conectividad, las cuales son requerimiento fundamental para adelantar programas extra muros mediante el uso de tecnologías  dependientes de  sistemas que no han operado con solvencia durante la cuarentena. Sin electricidad constante, comunicación fluida y conectividad más o menos permanente, la posibilidad de éxito está negada. Igualmente, es necesaria la revisión de la distribución de materiales y equipos de trabajo, tales como los libros de la Colección Bicentenario, la revista Tricolor, la señal del canal Colombeia y otros medios participantes, canaimitas, tablas y demás, para realizar el trabajo encomendado en igualdad de condiciones. En esta revisión debe incluirse la actitud y disposición de los docentes en lo que respecta a la aceptación del Plan y sus modalidades de realización, así como su iniciativa y  visión pedagógica para formular estrategias de aprendizaje y la sugerencia de actividades para el hogar. La mayor queja de los discentes y los padres y representantes, sobre todo del sector privado, es porque las asignaciones o sugerencias para el hogar y la participación de la familia, han resultado, en muchos casos, nada distinto a las obsoletas y fatigantes “tareas”, las cuales desvirtúan de golpe el propósito del Plan. Deberá revisarse a fondo el programa de TV que “acompaña” el Plan, actualizar su concepción, diseño, formatos y conducción, totalmente desligados de la dinámica presente del medio.   Igualmente, es urgente y necesaria la revisión del área de Geografía e Historia en todos los niveles, en especial Primaria y Secundaria,  las cuales siendo de suma relevancia por corresponder a los saberes de la nacionalidad, aparecen escasamente señaladas en el Plan, con una débil mención de la historia en relación a los héroes y heroínas y ninguna a algún aspecto  de la geografía y el territorio nacional. Se nota que hay descuido en el tratamiento de esta área, seguramente por la influencia de algunos modelos educativos neoliberales, globalizantes, los cuales de la mano de organismos multilaterales como la UNESCO y OCDE –Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico-  entre otros, han descartado áreas del conocimiento relativas a la patria y otras  consustanciales a la formación integral,  en muchos de los países del continente y el mundo donde se han impuesto. Finalmente, sugiero reducir la insistencia  en la evaluación. Se experimenta  una opción para responder a una circunstancia sobrevenida, que debe aprovecharse para que los alumnos aprendan mucho, no tanto de disciplinas o asignaturas específicas, sino sobre todo, de los procesos de aprender compartiendo, interrogando, acopiando, contextualizando e intercambiando información, cotejándola y confrontándola. Aprender mucho de un ensayo distinto al del aula y la escuela, que permite aprender y organizar  los saberes de manera diferente y sobre todo, asumiendo retos y poniendo en juego las más altas potencialidades de la inteligencia, logros que evidentemente no pueden ser evaluados mediante los criterios y modalidades tradicionales. Se trata de aprender de esos novedosos procesos y realidades y no simplemente de aprobar una asignatura.

 

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