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Manuel Taibo: En nuestras canas está en silencio, del ideal

 

“Los nuevos filibusteros—ladrones de espacio y de conciencias—andan entre las aguas de la Patria, amenazando nuestra economía y ultrajando la dignidad de nuestros colores. Como en los viejos tiempos de la piratería colonial, su anuncio ha asustado aun a los ‘guapos’ y en muchas manos ha corrido ya el frío sudor del rendimiento. La fe ha empezado a flaquear en el ánimo de quienes sólo tienen premura para el hartazgo y más de un agazapado, más de uno de esos traidores vergonzantes, suerte de Esfialtes de bajo precio en perenne trance de entregar los senderos de la Patria, se han dado a la tarea infamante de esparcir, como salvoconducto para el enemigo, las consignas del miedo pacífico y entreguistas.

“Bajo los mares, protegidos por la ola pérfida, con que doblan el mérito de la traición, andan los nuevos filibusteros. (Portaviones, Barcos de guerra, submarinos, etc.) Vienen a destruir nuestra quietud doméstica y a detener el impulso de nuestras fuentes de producción. Realizan, más que una tentativa de invasión bélica, una manera de atemorizar a las masas de convicción quebradiza. Por medio de esta nueva táctica de doblegar antes de la lucha las resistencias morales del pueblo, pretenden sembrar el pánico y crear una conciencia paralitica, muy capaz de olvidar la propia esencia pseudo-filosófica de las doctrinas que forman el evangelio de los bárbaros. ¡Bárbaros de doble responsabilidad por la cultura que pudiera representar su raza de genios!…

“Nuestra actitud ha de ser la quietud indiferente de quien sólo es campo de experimentación de opuestos imperialismos, pregonan los que sirven a los planes del pretenso invasor. Por ahí andan enredados los traidorzuelos que miran sólo a complacer a los alquiladores de conciencias. Es necesario mirar más allá del valor de las cosas. Es necesario discernir entre la explotación de la riqueza material y la asfixia del espíritu. Es necesario pensar en la paz, no como técnica de quietud, sino como sistema de holgura moral. Paz ¿y se niega el derecho a la libertad y el derecho a pedir justicia? ¿Paz bajo los símbolos de Hitler y de Himmler? ¿Qué paz?…

“Para los que flaquean, para quienes dudan del triunfo final de la justicia, para aquellos que parecen anunciados de la muerte de Dios, está la lección de los hombres antiguos. ¡No vendrán los bárbaros! ¡Jamás pisaran el suelo de la Patria de Bolívar, si no es para buscar en ella el sosiego después de la derrota! ¡Vivir libre o vivir muerto! Porque es vida la muerte cuando se la encuentra en el camino del deber, mientras es muerte la vida cuando, para proseguir sobre la faz semi-histórica de los pueblos esclavizados, se ha renunciado el derecho a la integridad personal.

“Armados como de eficaz medalla que nos libre del peligro del miedo entreguista, dejemos a la eficacia del Gobierno los problemas de nuestra política de fuera y volvamos nuestro rostro y nuestra voluntad a los problemas de la interior. Miremos hacia la tierra ancha y desolada, de donde nos puede llegar, si lo buscamos, el recado de boca que conjure la amenaza cierta del hambre por venir. Probemos, como los viejos, que hay en realidad una sinonimia moral entre el oficio de agricultor y el arte del pueblo. Junto al aprontamiento de voluntades para engrosar los cuerpos armados que reclame la defensa de la Patria, alistemos otro ejército, donde tienen sitio hasta los lisiados, para luchar contra la tierra bravía y reseca, clamoroso de riego de humano sudor para vestirse de opulentas cosechas. ¡Y que haya en ella también, junto a los huertos preñados de verdura, para la final de la liberación!…”

—El coronavirus, “laboratorio made in Estados de Unidos”; la fiera, importunación, arremetió contra los amos…

Mario Briceño Iragorry.

¡La Lucha sigue!

 

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