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Películas venezolanas para ver en Internet Parte I, II, III, IV

Cineastas han puesto al alcance del público formas de ver largometrajes nacionales, bien sea de ficción o documental. Comedia, thriller, el registro del apagón de marzo, música y la búsqueda de la espiritualidad son algunas de las opciones.

Caracas, Más allá de la cartelera, no es común conseguir películas venezolanas fuera de la sala de cine. En la época de esplendor de la televisión nacional, canales como RCTV o Venevisión solían transmitir algunos largometrajes que se han convertido en referencia, como Domingo de resurrección de César Bolívar.

Ha habido intentos por llevar las películas venezolanas a otros formatos como el DVD, como en su momento hizo Diego Rísquez con Reverón o lo que ha hecho Carlos Oteyza con sus documentales, sin embargo, la crisis en la industria ha impedido una comercialización masiva. Internet ha sido una opción, pero no es sencillo encontrar opciones legítimas y de buena calidad. Con todo, en estos días, cineastas han puesto a disposición del público sus largometrajes para que sean vistos durante la cuarentena. Acá algunas recomendaciones, tanto libres como pagas.

Películas venezolanas
El documental de Frida Ayala es un recorrido por países como India, Bután y Nepal para hallar la espiritualidad

Kora, senderos a la felicidad (2015), de Frida Ayala. Una historia protagonizada por Sócrates Serrano, quien representa a una persona atormentada en la ciudad, pero que en medio de ese contexto adverso, emprende un camino para buscar la espiritualidad y la felicidad. Entonces, se entremezclan en la trama entrevistas realizadas a figuras como Tara Gandhi y Tushar Gandhi, descendientes de Mahatma Gandhi, y a ministros de Bután, quienes hablan de índices para evaluar la calidad de vida de las personas. En esta película venezolana, producida por Senderos AC,  también están personas como Anurahda Koirala, que dirige una organización que atiende a víctimas del tráfico sexual en Nepal. Con guion de Javier Vidal, el documental contiene grabaciones hechas en países como Venezuela, India, Bután y Nepal. Hay una participación de la Orquesta Sinfónica Teresa Carreño, bajo la dirección de Christian Vásquez, junto con el coro Simón Bolívar y los niños del núcleo de Camurí. Interpretaron el último movimiento de la Sinfonía N.º 9 de Beethoven.

Frida Ayala: “Es un documental que nos invita a viajar a distintos países para conseguir respuestas a tanta incertidumbre. Traer a Venezuela eso que sentíamos cuando podíamos viajar a esos lugares y de alguna manera compartir esas experiencias. Trata de una persona agobiada por tantas necesidades e incertidumbres que decide hacer este viaje en el que consigue a estas personas y regresa a casa con un proyecto muy especial”.

La película se puede ver en este link

Películas venezolanas
Miguel Ferrari y Erich Wildpret forman parte del elenco del filme venezolano

Puras joyitas (2007), de César Oropeza y Henry Rivero. En esta película venezolana un grupo planea robar la corona del Miss Venezuela, una de las instituciones del entretenimiento casi sacrosantas, considerada incluso por el escritor Francisco Suniaga como uno de los logros culturales más importantes en el país. Protagonizada por Mario Cimarro, Albi de Abreu, Miguel Ferrari, Erich Wildpret, Juan Pablo Raba y Budú. Ambos cineastas, que también son guionistas del filme, arman un thriller con tintes de comedia para relatar cómo se lleva a cabo este plan, cada minucioso detalle para lograr el objetivo durante el certamen que se desarrollará en el Poliedro de Caracas. En el elenco también están Gabriela Vergara, Julie Restifo, Eileen Abad y Jorge Palacios. La película se puede ver en un enlace en Youtube, plataforma a la que un usuario subió el filme hace cinco años. Desde entonces suma 120.943 reproducciones. El 11 de marzo César Oropeza compartió el enlace. Claro, advirtió que es la versión que transmitió RCTV, con baja resolución, mal sonido y con las groserías editadas.

César Oropeza: “Es una película del género heist, en el que hay un robo, pero a la vez entra en el subgénero de caper movie, en las que hay un robo de esos imposibles, pero en tono de comedia. Eso está muy bien porque tanto en esa época como ahora me cuesta otro género que no sea comedia. Comienza así la búsqueda de un ícono venezolano que pudiera llevar a la gente al cine. Y surgió el tema de la corona. ¿Por qué alguien querría robarse la corona del concurso. Hace poco la vi otra vez y siento que envejeció bastante bien”.

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Películas venezolanas
Papita 2da base sigue las vicisitudes de la Julissa y Andrés, la pareja que se conoció en Papita, maní, tostón 

Papita 2da base (2017), de Luis Carlos Hueck. Esta película venezolana es la secuela de Papita, maní, tostón, estrenada en 2013 y que se convirtió en la película venezolana con más espectadores en la cartelera local, con 1,9 millones de entradas, de acuerdo con cifras publicadas por el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía en 2015. Uno de los atractivos de esta comedia es el romance de sus protagonistas, aparentemente rivales. Ella fanática de los Navegantes del Magallanes y él de los Leones del Caracas. Ya han pasado varios años, Julissa (Juliette Pardau) y Andrés (Jean Pierre Agostini) formaron una familia. Ella, quien es hija del presidente del equipo, se mudó a la modesta casa de Andrés, donde tiene que adaptarse a vivir sin agua y a dormir en el mismo cuarto con el hijo que tienen. En la precariedad económica en la que viven, buscan salir adelante.

Luis Carlos Hueck: “Con esta comedia quise hacer una historia con la que nos sintiéramos identificados, además de reírnos y despejarnos de toda esa travesía llamada Venezuela. Quise dar dos mensajes importantes. El primero, una metáfora sobre que este país es de todos. El otro, tiene que ver con la segunda película, específicamente sobre volver a empezar, aprender y que nunca es tarde, especialmente es un mensaje de reconstrucción. Si Dios quiere, pronto vendrá la tercera parte”.

La película se puede ver en este link  (Opción paga)

El documental sobre Desorden Público reúne anécdotas sobre los comienzos de la banda

Venezuela es un desorden (2018), de Carlos Malavé. Documental que se adentra en la intimidad de Horacio Blanco, José Luis “Caplís” Chacín, Oscar Alcaíno y Danel Sarmiento. Esta película venezolana muestra a los cuatro músicos de Desorden Público, quienes cuentan los comienzos de la agrupación. Van a las calles de Vista Alegre, donde inició todo en los años ochenta. Recorren el país, cuentan anécdotas, cómo surgieron algunas canciones, detalles familiares y reflexiones sobre la vida y el país en estos momentos. Las conversaciones se entremezclan con grabaciones recientes en conciertos en distintas partes de Venezuela. Formada en 1985, Desorden Público se ha convertido en una agrupación de culto y en esta película venezolana hay una oportunidad para conocer pormenores de la dinámica de los músicos, como la relación de Sarmiento y Chacín con sus respectivos hijos, el vínculo de Horacio Blanco con el mar y la otra profesión de  Alcaíno.

Carlos Malavé: “Es un documental que sea pasea por los integrantes principales. Conocemos más de ellos, de su personalidad. Va animado con los temas más exitosos. El filme buscar conocer más de este grupo. A los fanáticos les ha gustado y seguramente también será de agrado para aquellos que todavía no lo han visto. Muy fresco, cool y con bastante música para disfrutar”.

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(Libre durante 24 horas desde las 8:00 p. m. del 20 de marzo)

El crítico Sergio Monsalve hizo el documental inspirado en cineastas como Luis Ospina

Esto no es un apagón (2019), de Sergio Monsalve. El crítico y documentalista Sergio Monsalve muestra cómo vivió el apagón general de marzo de 2019. Con un teléfono celular, grabó su entorno más cercano, cómo cambió su rutina debido al corte eléctrico que trastocó la vida de millones durante varias semanas. Sale de su casa para entrevistar a colegas y amigos. De esa forma indaga en cómo otras personas solucionaron sus problemas más inmediatos en ese contexto tan precario, en los que fueron afectados otros servicios como el agua. La ciudad solitaria, la ciudad a oscuras. Entrevista a comunicadores como Albany Lozada, Fran Monroy, Adriana Nuñez y Luis Carlos Díaz, quienes dan su perspectiva de lo ocurrido. Díaz incluso da un consejo: registrar lo que está ocurriendo, especialmente en momentos tan difíciles. Monsalve se inspiró en el trabajo de documentalistas como el colombiano Luis Ospina y el iraní Jafar Panahi.

Sergio Monsalve: “El objetivo era trascender el espacio doméstico del lugar en el que vivo. Lo hice con las personas que me rodean, con comunicadores conocidos, críticos, con las personas que tenía a la vuelta de la esquina porque no había mucho que hacer. Estábamos encerrados, lo mismo que está pasando en este momento con el coronavirus. Un documental de forma casera, muy guerrilla. Ya pudo ser visto en Youtube y convertirse en un largo de referencia al menos para entender qué nos pasó en un momento en el que no había posibilidad de desarrollar películas que respondieran a la contingencia. Tiene muchas carencias y limitaciones, pero hace de ellas un dispositivo narrativo para inspirar a los demás”.

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Directores y productores siguen liberando sus largometrajes y cortometrajes para que puedan ser vistos por el público durante estos días de cuarentena.

Desde que se decretó la cuarentena por la pandemia del COVID-19, varios cineastas venezolanos han anunciado a través de sus redes sociales la liberación de algunas de sus películas para que puedan ser vistas por el público desde sus casas a través de Internet.

Cada día, son más los realizadores que se suman a esta iniciativa, bien sea de películas que fueron estrenadas hace más de cinco años o algunas más recientes, tanto largometrajes como cortometrajes.

Haremos un repaso por las más recientes que han sido opción últimamente gracias a realizadores y casas productoras como Tres Cinematografía. Es la segunda parte de una serie que comenzó la semana pasada.

El documental de Lorenzo Vigas muestra un recorrido íntimo del artista plástico venezolano

El vendedor de orquídeas (2016), de Lorenzo Vigas. Un homenaje a su padre. Este documental se adentra en la figura del artista plástico Oswaldo Vigas, fallecido en 2014, pero desde una perspectiva muy íntima, la que ofrece su hijo, el cineasta que en 2015 ganó el León de Oro del Festival de Cine de Venecia por la película venezolana Desde allá. En 2016, este filme de no ficción se proyectó fuera de competencia en el certamen italiano. La trama se centra en un viaje que emprende el artista para encontrar un lienzo perdido llamado El vendedor de orquídeas. En ese periplo, el espectador verá a una persona que reflexiona sobre su vida, los humildes años de la infancia y de la adolescencia, así como la dolorosa partida de su hermano.

Lorenzo Vigas: “Recuerdo a mi padre describiéndome un cuadro que había pintado durante su adolescencia en la ciudad de Guacara y que no veía desde hace 70 años. Por la forma como lo describía y la emoción que esa obra generaba en él cada vez que pronunciaba su nombre, El vendedor de orquídeas, siempre supe que algo muy importante lo ataba a ella. No sabía qué era, pero cuando en el año 2010 comenzó a preparar una exposición sobre los inicios de su carrera, supe que era el momento de registrar los acontecimientos que seguirían. La película, que empezó como la búsqueda de una obra desaparecida, se convirtió en una reflexión sobre el paso del tiempo, la importancia de los recuerdos y sobre todo, sobre el origen del impulso primordial de creación. Desde el punto personal, al tratarse de mi padre, la película me sumergió en un universo desconocido que terminó por afectar mi esencia como ser humano y creador”.

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Películas venezolanas
Luis Chataing protagoniza un filme que convocó a las salas a más de 200.000 espectadores

Fuera del aire (2014), de Héctor Palma. Es el documental venezolano más visto en la cartelera del país. Estrenado el 28 de noviembre de 2014, sumó 280.973 espectadores en salas, de acuerdo con cifras de la Asociación de la Industria del Cine. Esta película venezolana registra la gira por varias ciudades del país de Luis Chataing y sus compañeros Jean Mary Curro, Álex Goncalves, Manuel Silva, Led Varela y José Rafael Guzmán. Fue una iniciativa surgida después de la salida del aire del programa Chataing TV, que se transmitió hasta mediados de 2014 por Televen. Durante su metraje, el público verá cómo el proyecto se convierte en una respuesta a la censura, un acto de rebeldía en momentos en los que la corrección política se apoderaba cada vez más de la televisión venezolana, temerosa ante los organismos que regulan los canales. Fue una forma de despedirse del público, que abruptamente se había enterado de lo ocurrido con el programa.

Héctor Palma: “Todo lo que habíamos vivido juntos como equipo de trabajo, más lo que yo había hecho en teatro, cine y televisión, permitió que estuviéramos en la capacidad de idear, rodar, promocionar, y estrenar una película en 50 salas de cine. Todo en tan solo cinco meses. Era como si todo lo que había hecho en mi vida me hubiera preparado para ese momento. Fue una respuesta a la adversidad de una coyuntura política muy dura en la que te coartan tu libertad de expresión. De pronto, encuentras la forma de responder y lo haces a lo grande. Eso me enseñó que no hay nada que pueda contra tu propia voluntad de decidir qué hacer con tus circunstancias, sean cuales sean. Nicolás Maduro y su combo no tuvieron manera de responder luego”.

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Por un polvo (2008), de Carlos Malavé. Protagonizada por Jean Paul Leroux, Jessica Grau y Roberto Moll, esta comedia muestra las vicisitudes surgidas luego de un curioso malentendido. Alejandro está divorciado. Le va mal, pues tiene problemas económicos, y por lo tanto emocionalmente no es muy estable. En medio de ese contexto, conoce a una mujer llamada Vanessa, gracias a una cita a ciegas. Pero lo que él no sabe es que ella está involucrada en el negocio del narcotráfico. Empiezan además una serie de sucesos bastante confusos que aliñan esta historia, especialmente cuando aparecer Ray, el villano de la partida.

Carlos Malavé: “Es mi ópera prima. Gracias a ella he podido hacer lo que me gusta, desarrollar mi carrera. Es una comedia con toques de acción, gamberra, loca. En su momento tuvo gran aceptación del público, tanto del venezolano como del extranjero. Invito a verla para que disfruten de una comedia venezolana totalmente diferente”.

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(Tendrá acceso libre una semana desde el sábado 28 de marzo)

Películas venezolanas

Madame cinemá (2018), de Jonathan Reverón. Margot Benacerraf es una institución para el cine en Venezuela. En 1959 la cineasta ganó el Premio Internacional de la Prensa en el Festival de Cannes por Araya, referencia indiscutible de la cinematografía nacional. Ella también es la fundadora de la Cinemateca Nacional. En este documental, Jonathan Reverón muestra la vida y obra de una mujer dedicada a la realización cinematográfica y a la promoción cultural. El espectador verá en esta película venezolana no solo imágenes inéditas de la autora, sino una serie de anécdotas sobre sus vivencias con personajes como Pablo Picasso, Luis Buñuel, María Teresa Castillo, Alejandro Otero y Armando Reverón, de quien incluso realizó un documental.

Jonathan Reverón: “No solo estamos ofreciendo una película gratuita a las personas que están en sus casas, es al mismo tiempo una prueba para que el cine demuestre una vez más su competencia para la tarea memorial y educativa. Al fin y al cabo, también es otra expresión artística y reactiva para sobrellevar y coadyuvar, a la salud mental de los ciudadanos en este momento”.

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Cortometrajes. Para estos tiempos de distanciamiento social, la productora Tres Cinematografía liberó cortometrajes. Acá los textos enviados por el equipo para cada obra y los respectivos enlaces.

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Antö (2017), de Joe Torres y J. René Guerra.

Antö, que en español significa jamás, está inspirado en la obra teatral Dirección Gritadero del dramaturgo francés Guy Foissy. El cortometraje cuenta la historia de tres mujeres que esperan un transporte para ir al único lugar del planeta donde está permitido gritar. Aborda el tema de cómo la sociedad contemporánea lo prohíbe prácticamente todo, superponiendo además lo masculino sobre lo femenino como principal elemento de represión”.

El cortometraje se puede ver en este link

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Isla sirena (2019), de Leonel González.

Leonel González: “El verdadero corazón de Isla sirena está enmarcado en la cita de Flaubert que la da comienzo al cortometraje a modo de epígrafe, porque más allá del ánimo de querer retratar y contar historias de personajes locales y comunes de mi isla (Margarita), esta historia gira en torno a la lucha por alcanzar los sueños, y a los viajes y riesgos que debemos enfrentar para lograrlo. Espero que se embarquen en esta travesía en busca de las sirenas y disfruten del viaje”.

El cortometraje se puede ver en este link

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La sed (2019), de Dester Linares.

Dester Linares: “Es una historia de supervivencia, con un costo muy alto. Esta película nació del apetito de contar. El 2017 en Caracas, la política del país nos estaba llenando de indignación, frustración e impotencia; y quisimos generar esos sentimientos a través de un cortometraje que narrara la deshumanización de la sociedad en un mundo distópico, siendo empáticos y mostrando todo eso que sentíamos como venezolanos”.

El cortometraje se puede ver en este link

 

Sobre denuncia, suspenso y drama son algunos de los largometrajes nacionales que han sido liberados por cineastas para ver durante la cuarentena

Caracas. Esta semana, más directores se han sumado a la iniciativa de liberar sus películas venezolanas para que el público pueda disfrutarlas durante estos días de cuarentena debido a la pandemia.

La mayoría de los largometrajes que están disponibles han sido estrenados en los diez años más recientes y han recibido buena crítica. Esta vez, géneros como el suspenso, el drama, el thriller y la denuncia a la explotación petrolera son la opción.

Compartimos a continuación las películas venezolanas de esta tercera entrega de cine para ver en cuarentena.

Películas venezolanas
El filme de Alejandro Hidalgo es una de los largometrajes venezolanos más vistos en el país

La casa del fin de los tiempos (2013), de Alejandro Hidalgo. Una de las 20 películas venezolanas más vistas en salas en la historia nacional, con 649.389 espectadores. Un filme de suspenso protagonizado por Ruddy Rodríguez. Cuenta la historia de Dulce, una mujer que es condenada a prisión por un crimen. Varios años después, ya envejecida, es llevada a su casa para cumplir arresto domiciliario. Pero en ese lugar, desvencijado y tenebroso por tantos años de ausencia y misterio, ella empieza a tener extrañas visiones. Se entremezclan los tiempos y sus protagonistas. El cineasta y guionista logra vuelcos a la trama, que resulta bastante impredecible y atractiva. El metraje está lleno de simbolismos, además de connotaciones psicológicas sobre los personajes. Una de las joyas recientes del cine venezolano de este siglo. Este filme tuvo un remake en Corea del Sur. En 2016 la revista Variety anunció que New Line Cinema había obtenido los derechos para hacer su versión, que todavía está en desarrollo, según ha dicho el director.

Alejandro Hidalgo: “Es mi ópera prima, que filmé cuando tenía 27 años de edad. Significa que los sueños pueden hacerse realidad. Una obra de arte en la que traté de conjugar dos tipos de cine. Por un lado, aquel con los principios del género del terror y el suspenso, para ofrecer entretenimiento con momentos de tensión. Y por otro lado, un drama que profundiza en personajes complejos, en sus dilemas, con un giro innovador en el género”.

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(Disponible hasta este 6 de abril)

Películas venezolanas
Hernán Jabes presenta una metáfora de la cadena alimenticia en su filme

Piedra, papel o tijera (2012), de Hernán Jabes. Una de las mejores películas venezolanas de lo que va de siglo. Una metáfora de la cadena alimenticia en una ciudad caótica y violenta, un lugar más peligroso que cualquier recóndita selva, en la que no se puede confiar en nadie. La trama se concentra en dos parejas de clases sociales distintas. Héctor (Leónidas Urbina) y Mariana (Gloria Montoya) forman un matrimonio distante. Tratan de guardar ciertas formas frente al hijo, pero el cineasta subraya en cada toma el mal momento que atraviesan. En otra parte de la ciudad, Valentina (Scarlett Jaimes) y Christian (Leandro Arvelo) con escasos recursos llevan una vida aparentemente armoniosa y feliz, pero que cambia cuando él se involucra en un plan que termina por unir a ambas familias, que hasta ese momento no se conocían. Empiezan entonces las intrigas, las amenazas, las indagaciones policiales, la búsqueda del ser querido. En 2012 el filme fue elegido para representar a Venezuela el proceso de selección de las nominadas al Oscar como Mejor Película Extranjera. La película tiene música de Famasloop, además de changa tuki.

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Alfredo Anzola ofrece una road movie sobre la aventura de unos amigos que se reencuentran con la libertad

Más vivos que nunca (2017), de Alfredo Anzola. Con guion de Laura Romero, esta película venezolana es una aventura en la que un grupo de adultos mayores decide escaparse de la casa hogar en la que viven hastiados, y algunos hasta olvidados por su familia. Protagonizada por Rosario Prieto, Haydee Faverola, María Cristina Lozada, Pedro Durán, Gonzalo “Chile” Veloz y Eduardo Gadea esta road movie es una comedia que elogia la libertad y la aventura en unos años en los que se cree que la pérdida del ímpetu es inevitable. Los amigos recuperan el control de su vida. La carretera se convierte en un lugar de entuertos, sin dudas, pero también de descubrimientos y reencuentros con la felicidad. Lejos de las órdenes, horarios, rutinas y recetas médicas. Un filme ameno y divertido, con unas actuaciones convincentes, que se engranan muy bien al entusiasmo que quieren proyectar tanto el cineasta como la guionista. Una opción certera para toda la familia.

Alfredo Anzola: “Laura Romero me mostró este guion y me dijo que quería que yo lo hiciera. Entonces me pregunté para qué hacer una película sobre viejos. ¡Pa’ viejo yo! Pero lo leí y me sedujo. Es una historia sobre la solidaridad y ponerse de acuerdo, algo que tanto nos hace falta en este país. Ver a todas estas personas tan distintas que logran cumplir su objetivo”.

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Películas venezolanas
En La Soledad hay una lectura sobre la Venezuela rentista

La soledad (2016), de Jorge Thielen Armand. Una película venezolana que puede interpretarse como una lectura de un país rentista. Un filme potente que también pude ser considerado como uno de los mejores realizados por cineastas venezolanos en los años recientes. Una familia vive a duras penas en una casa llamada La Soledad, que alguna vez fue de una acaudalada familia. José es el protagonista. Tiene una pareja, la única con empleo estable. Viven todos en la incertidumbre. La abuela, Rosina, se queja siempre de cómo se siente. Pero un día, a José se le ocurre que tal vez en la casa tenga escondidas unas morocotas que salven a la familia de la pobreza en la que viven. Es el primer largometraje de Jorge Thielen Armand, quien escribió el guion junto con Rodrigo Michelangeli. En 2017 obtuvo el Premio a la Crítica Francesa en el Festival de Cine Latinoamericano de Biarritz. Participó además en la sección Biennale College del Festival de Cine de Venecia.

Jorge Thielen Armand: “Fue un aprendizaje muy importante para mí. A lo largo del proceso conocí a muchas personas con las que continúo trabajando. Inventamos una forma de trabajar entre la ficción y la realidad, una filosofía, un experimento, y tuvimos suerte de lograr hacer la película a pesar de las adversidades. La Soledad fue una manera de volver a mi país, de reencontrarme con memorias y personas de mi infancia, y me dio la posibilidad de hacer La fortaleza, una nueva película que protagoniza mi padre”

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(Disponible hasta este 6 de abril)

Películas venezolanas
La cineasta Manuela Blanco hace una crítica a la explotación petrolera en su documental

El río que nos atraviesa (2013), de Manuela Blanco. El género de no ficción es uno de los más prolíficos en el país, con temas atinados y pertinentes sobre las circunstancias que ha vivido en el país en los años recientes. Sin embargo, la buena crítica que han recibido varias de estas obras no ha sido correspondidas en el número de espectadores en las salas. Pero ahí está el trabajo, la obra que deja constancia de estos tiempos. Este documental venezolano registra las consecuencias de la explotación petrolera en zonas aledañas al río Orinoco. La cineasta, que también es arqueóloga, se vale de recursos también como la dramatización y la ilustración para llevar el mensaje. Plantea el debate, y su angustia, sobre cómo lo que ella siempre vio como una reserva natural inmensa, ahora en el discurso pasó a verse como un punto importante para la industria de los hidrocarburos. Teme desequilibro ambiental y otros males.

Manuela Blanco: “Es una película autorreferencial sobre las implicaciones de la explotación petrolera a lo largo del río Orinoco y en los pueblos originarios que ahí habitan. Todo visto y contado desde una relación bastante personal porque yo nací en el Orinoco. De alguna u otra manera siempre he estado vinculada al río”.

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(Disponible hasta el viernes 10 de abril)

 

Un país visto desde el cine. Así podrían resumirse los filmes que esta semana forman parte de obras que están disponibles en la web y que sirven de opción durante estos días de cuarentena.

Caracas. Internet es la pantalla para varias películas venezolanas. Algunos autores han empezado a subir a la web desde hace tiempo sus largometrajes para que sean disfrutados por el público, una vez culminado el recorrido por salas y festivales. Otros cineastas han liberado sus obras en estos momentos de cuarentena.

En esta cuarta entrega, los filmes recomendados tienen como característica la lectura del país desde distintos puntos de vista. Incluso, hay cabida para la música como punto de encuentro, a la vez que desde la nostalgia, sirve de inspiración para llevar a cabo proyectos personales.

Películas venezolanas
Diego Velasco quiso hacer de su película un espejo del país

La hora cero (2010), de Diego Velasco. Ambientada en los años noventa, narra la historia de La Parca, interpretado por Zapata 666, un temible sicario que es contratado para cometer un asesinato. Pero el protagonista ve cómo todo se trastoca y tiene que salvar al amor de su vida, Ladydi (Amanda Key). El filme refleja muy bien el contexto de esos años en los que se ambienta la trama, en los que los servicios públicos de salud están en decadencia. La Parca lleva a la mujer herida a una clínica privada, donde secuestra al personal para que la salven. Son tiempos además de huelgas médicas, en las que se exigen mejores condiciones. El plan del protagonista adquiere unas dimensiones mayores cuando la prensa se entera de lo que ocurre, y da cobertura a los hechos; con claros paralelismos a los mediáticos secuestros de los años noventa con operaciones policiales transmitidas por televisión. Una obra que cuestiona perspectivas, reflexiona sobre la labor de los medios, además de indagar en los tentáculos del poder y su relación con el crimen. Una película vertiginosa, que contraría el manido rechazo de aquellos que evitan los filmes nacionales porque son siempre violentos o de delincuentes. Diego Velasco logra con su ópera prima un cine que se suma al que subraya problemas sociales, pero con el tino para mantener no solo la tensión y lograr giros en la trama que resultan elogioso. Además presenta un país que parece vivir enclaustrado en sus penurias. De acuerdo con cifras del CNAC publicadas en 2015, La hora cero es la quinta película del ranking de 20 largometrajes nacionales más vistos en las salas del país, con 931.201 espectadores.

Diego Velasco: “La hora cero nació de una pregunta que tenía en mi cabeza sobre quiénes son los buenos y los malos en nuestro mundo. ¿Cómo los representamos? ¿Qué pasa si invierto esos arquetipos en el que un sicario empieza a salvar vidas y el gobernante decide acabar con los ciudadanos? Quería probar ese mundo complejo en el que nada es blanco y negro. Además, en ese momento Venezuela estaba muy polarizada. Me basé entonces en el pasado para representar el presente, y tratar de impulsar un diálogo. Crear una experiencia en la que cada bando viera lo mismo y compartir interpretaciones. Diez años más tarde, Venezuela no está dividida como antes. La mayoría está unida en la miseria. Ojalá nunca se nos olvide cómo llegamos al lugar en el que estamos. El cine es el espejo de una nación. Necesitamos siempre hacer películas que reflejen nuestras realidades”.

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Películas venezolanas
La relación entre una madre y su hija es una lectura sobre los desencuentros y la aceptación

Nena, salúdame al Diego (2013), de Andrea Herrera Catalá. Cuando se habla sobre cine nacional, poco se asocia el historial con los conflictos de la familia. Sin embargo, ha sido un tema que han tratado largometrajes como Patas arriba (2011) de Alejandro Wiedemann, Pelo malo (2013) de Mariana Rondón o La distancia más larga (2014) de Claudia Pinto, por nombrar algunas de las más recientes. Ahora, en esta película venezolana, Andrea Herrera Catalá se vale de la comedia para narrar un conflicto entre madre e hija, y de esa forma subrayar la independencia, la aceptación de los deseos de cada individuo y el gentilicio a través de un conflicto de identidad. Isabel (Marialejandra Martín) trabaja en un canal cultural de televisión, pero al medio no le va nada bien. Es visto por pocas personas. Tiene un plan para hacerlo repuntar, que involucra a su hija Sofía (Sofía Bertolotto). La joven acaba de regresar de estudiar periodismo en España, y la madre quiere convertirla en una nueva figura de la cultura en Venezuela. Pero no. La muchacha tiene otros objetivos, que no tienen nada que ver con los que la madre tiene en mente. La joven asegura que en el extranjero descubrió su verdadera pasión, y no solo eso, sino que asegura que ella es argentina y no venezolana, por lo que tiene planeado obtener la nacionalidad del país sureño y mudarse. Los lazos familiares, la convivencia y los sentimientos empiezan entonces a ser cuestionados, una trama en la que hay llamados también al sentido de pertenencia, al diálogo, a la comprensión, la diáspora y la reconciliación en medio de un convulso lugar en el que cada uno vive distintas historias.

Andrea Herrera Catalá: “Siento un profundo amor por esta película, que juntó a un montón de personas que tenían una necesidad en ese momento y que de alguna forma hicimos como esta extraña canción de amor, pero canción de amor al fin, a Caracas, Venezuela y a nuestras madres. Es una película que es una hija, y como se refleja en el filme, tengo sentimientos encontrados y contradicciones con ella. La veo y me encanta, pero hay varias cosas que haría distinto. Pero la quiero con alma. Estoy muy orgullosa. Entre todos, hicimos un gran trabajo”.

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Películas venezolans
Para Alfredo Hueck su ópera prima es un acto liberador en tiempos de autocensura

Paquete #3 (2015), de Alfredo Hueck. El Cholo (Beto Benites) es un taxista peruano que tiene que huir de su país para salvar su vida. Escapa a Venezuela, con la esperanza de estabilizarse y poder reencontrarse con su novia, quien se queda en Perú. Pero el plan no marcha bien. Le prometen trabajo y techo, pero lo embaucan. Empieza a deambular por las calles, hasta que se involucra con un grupo de sicarios que le brindan aparente protección. Comienza entonces su vorágine en un mundo de violencia, extraños acuerdos, corrupción, tráfico de influencias y sospechosas alianzas. El protagonista entonces verá como la vorágine lo acecha. En su ópera prima, el cineasta se vale del sarcasmo para mostrar un país atormentado por la violencia y la política turbia. Ironiza sobre planes gubernamentales para acabar con el crimen, a la vez que usa la comedia para desmontar parafernalias del discurso oficialista. Esta película venezolana busca romper con predisposiciones que puede haber hacia obras vinculadas con la denuncia social y la violencia. El cineasta obtiene buenos resultados con una tragicomedia que juega con los tiempos, que establece una paleta de colores que distingue su puesta en escena y además exagera con certeza características de varios de sus personajes para hacerlos caricaturescos, en función de una trama que se nutre también del humor televisivo venezolano. Por eso, no es casual que Emilio Lovera sea parte de un elenco que también conforman Daniela Bascopé, Vicente Peña, Dimas González y Eulalia Siso. Vale acotar que el director también es coguionista de Papita, maní, tostón, que dirigió su hermano Luis Carlos Hueck.

Alfredo Hueck: “La grabamos en una época en la que los artistas se autocensuraban. Se cuidaban de no decir algo que molestara al régimen. Tuve la fortuna de rodearme de gente muy talentosa. Todos juntos nos decidimos por la libertad de expresión, arriesgarnos. Nos atrevimos a decir cosas que en esa época muy pocos se atrevían. Es una sátira política de una Venezuela absurda. Si uno no es venezolano es muy difícil entender el fenómeno social que atravesamos. Se traduce en un despertar político. Duermo más tranquilo porque no me quedé callado. Me dolió que cuando estrenamos en 2015 muchos pensaron que atacaba a los venezolanos. Y no es así. Adoro mi país. Me encanta y estoy orgulloso, pero soy de las personas que piensa que nosotros somos los culpables de nuestros problemas”.

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Películas venezolanas
Un documental muestra las inquietudes de un grupo de artistas venezolanos cuando el país todavía se sentía parte de Occidente

Zoológico (1992), de Fernando Venturini. Un documental que repasa la juventud inconforme del mundo cultural de principio de los noventa. El autor indaga en referentes históricos entre los entrevistados, quiere saber cuál es la relación de cada uno con el país, además de adentrarse en sus propuestas y perspectivas como creadores, que buscaban además nuevos códigos. Se pregunta qué es vanguardia en Venezuela y qué lugar pretenden ocupar cada uno en la escena de ese momento, en un país convulso, que ni adivinaba lo que vendría después. Quizá vagos presentimientos. En la película hay declaraciones de principios, reflexiones sobre el quehacer artístico de varios de los participantes. Pero más allá de los juicios, o las empatías con las declaraciones de cada uno, la obra es un importante testimonio de un grupo de artistas que habían logrado, o todavía buscaban, un lugar en una ciudad en la que, a pesar de las adversidades, había cabida a propuestas que en muchos casos se cimentaron para convertirse en referencia para las siguientes generaciones. Como dice Boris Izaguirre, uno de los entrevistados, la mejor obra de un artista es la construcción de sí mismo. También participan Diego Rísquez, Carlos Zerpa, Erika Tucker, Leonardo Henríquez, Kika Alcega, Ángel Sánchez, Fran Beaufrand, Horacio Blanco, Pablo Dagnino, Cayayo Troconis, José Tomás Angola, Miguel Ángel Noya.

Fernando Venturini: “Fue un placer hablar con todos estos artistas sobre la relación que tenían con Venezuela. Estaban a la par de todo lo que se hacía internacionalmente en aquella época. Viéndolo a la distancia, lo que demuestra Zoológico es la sofisticación del mundo cultural venezolano en ese momento. Creo que es un reflejo de la sociedad venezolana de aquellos años. Una sociedad abierta, cosmopolita, que se sentía parte de Occidente, no como enemiga o víctima de Occidente. En este momento el mensaje de esos artistas puede ser muy vigente, además, ahorita cuando estamos en pandemia y aislamiento, en la película encontrarán reflexiones muy interesantes sobre el país”.

La película se puede ver en este link

Películas venezolanas
Luis Soles cumplió el sueño de filmar a sus ídolos de la infancia

Vuelo sobre ti  (2015), de Luis Soles. La peregrinación por distintos lugares del país para ver a una de las bandas de rock más importantes de Venezuela: Zapato 3. Un documental que registra la lealtad de un público hacia una agrupación de culto. El cineasta filma la gira que realizaron en 2012, cuando se reagruparon después de una década de haberse disuelto, ya superadas las diferencias. Soles confirma la euforia generada entre quienes esperaban el reencuentro y es testigo de anécdotas, recuerdos, vivencias y detalles de una relación con un público nostálgico. También es el descubrimiento de aquellos que empezaron a seguir a Zapato 3 luego de la separación, y de esa forma, ser testigos de una leyenda del rock venezolano. El  realizador obtiene el testimonio de un momento importante para la música en Venezuela, afectada ya entonces por una crisis social, económica y política. Da muestra de un grupo que surgió en mejores momentos de una industria, que alcanzó ser ideario para varias generaciones, y que además tuvo la aceptación de distintos sectores, más allá del público convencional del rock de estos lares. Emocionantes las reacciones de la gente que logra ver a los músicos fuera de la tarima para compartir impresiones y elogios.

Luis Soles: “Más allá de lograr llevar a la gran pantalla una película independiente sobre rock, fue la película que me dio la posibilidad de conocer a mis ídolos, a la banda favorita de cuando era niño. Esas figuras que veía en afiches, se convirtieron en mis amigos. También está el hecho de llevar este texto de consulta para que las nuevas generaciones conozcan a nuestros músicos. Ellos, que regalaron tantos buenos momentos al rock de Venezuela. Vuelo sobre ti es una pieza fresca y divertida que humaniza a ídolos de mucha gente y da la posibilidad de conocer la intimidad de un Zapato 3 que capaz no vieron en los medios abiertos. Es un sueño cumplido e inspirador. Que sea una punta de lanza para que muchas más personas hagan sus películas y cumplan sus sueños”.

La película se puede ver en este link

 

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