Domingo de Ramos

 

Las misas llegarán al feligrés a través de la radio, TV o redes sociales. Oraciones serán por el fin de la pandemia. La Iglesia ofrece opciones de ramos.

“Bendito el que viene en nombre del Señor, Hosanna en las alturas”.

Con el Domingo de Ramos comienza la Semana Santa. En este 5 de abril de 2020 se recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén en medio de una multitud que lo aclamó como rey.

Las circunstancias en torno de la Semana Mayor son especiales por la pandemia del coronavirus Covid-19. Debido a la situación extraordinaria de la pandemia mundial del coronavirus, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó un decreto  el 25 de marzo, en el que se establece que los obispos y los presbíteros de los países afectados por el Covid-19 celebren los ritos de la Semana Santa sin la presencia física del pueblo y “en un lugar adecuado, evitando la concelebración y omitiendo el saludo de paz”.

En videos que circulan por las redes sociales, desde la Iglesia se ha pedido que cada familia haga con cualquier árbol que tenga en casa un ramo para aclamar a Jesús.

Desde la Arquidiócesis de Caracas presentan un trabajo especial realizado por los jóvenes seminaristas, sacerdotes, vicarios y grupos pastorales de esa ciudad para que cada feligrés viva, en su vivienda, junto a su familia, la Semana Santa día por día y pueda cumplir con los ritos propios de cada día.

Iglesia invita a celebrar la Semana Santa desde los hogares

La Conferencia Episcopal Venezolana emitió sus respectivas orientaciones pastorales para que las familias conserven sus tradiciones religiosas de cara a la Semana Mayor en medio de este contexto anormal: la cuarentena social como medida principal para prevenir el contagio masivo de COVID-19.

Desde el inicio de la aplicación de este decisión del gobierno nacional, llamada también aislamiento social, los obispos y arzobispos instruyeron en sus respectivas diócesis y arquidiócesis a sus párrocos que quedaban suspendidas las celebraciones de las misas en los templos para evitar la aglomeración de personas.

Otros servicios litúrgicos que ameritaban amplia concentración de personas también fueron restringidos a su más mínima expresión hasta quedar anulados definitivamente.

Desde entonces, los sacerdotes encargados de las parroquias eclesiásticas comenzaron a celebrar las eucaristías en sitios cerrados y a través de radios, televisoras y redes sociales como Facebook live, Instagram, y otros canales digitales.

Ya con esta práctica la CEV decide, entonces, confirmar que los oficios propios de los días en los que se rememora la pasión, muerte y resurrección de Jesús se realicen con algunas particularidades inusuales, poniendo énfasis en que las personas sigan quedándose en sus casas.

En concreto, dictaminan lo siguiente:

En las celebraciones de la Semana Santa y del Triduo Pascual, las celebraciones deben respetar el horario fijado en las rúbricas. Por tanto, la misa de la Cena del Señor se ha de celebrar en la tarde del jueves santo. Los oficios de la Pasión, en torno a las tres de la tarde, pudiéndose adelantar o retrasar según las rúbricas. La Vigilia Pascual no debe comenzar antes de la caída del sol.

Las parroquias que, sin asistencia de fieles, trasmitan las celebraciones de la Semana Santa y el Triduo Pascual a través de los medios de comunicación (televisión y radio) y las redes sociales (Instagram, Facebook, Youtube), háganlo de forma discreta, decorosa, prudente, y que sean ejemplo de celebración del sagrado misterio, siguiendo las normas litúrgicas. Igualmente procuren orientar la celebración con moniciones breves y adecuadas y no omitan la homilía. Si es posible, que tampoco falte el canto litúrgico.

En el caso del Domingo de Ramos, las autoridades de la Iglesia católica en Venezuela instruyen que en la misa se omite la bendición de los Ramos y la celebración comienza con la entrada sencilla, es decir, se canta la antífona o el canto de entrada, se llega a la sede y la misa comienza con la señal de la cruz y el saludo al pueblo.

La lectura de la Pasión la puede hacer un solo lector, en este caso, el sacerdote que preside la misa.

Para el Jueves Santo todos los sacerdotes pueden, este año, celebrar privadamente la misa de la Cena del Señor.

Las campanas (donde las haya y funcionen), tal y como lo indica el misal, se hacen sonar en el momento del Gloria. Este rito adquiere este año un carácter más significativo como indicación a los fieles de la celebración que está teniendo en la parroquia y permite que ellos puedan unirse espiritualmente.

Se omite el lavatorio de los pies.

Después de la comunión, se reserva el Santísimo en el Sagrario. El rito se desenvuelve como en las celebraciones habituales, es decir, sin solemnidad alguna, ni procesión, ni incienso, ni velo humeral. Tampoco se prepara el lugar de la reserva (inadecuadamente llamado Monumento).

La misa termina con la oración para después de la comunión. Finalizada ésta, el sacerdote se retira a la sacristía omitiendo la bendición.

Al finalizar la Misa, se desviste el altar como indica el misal.

Al llegar el Viernes Santo se orienta a que la celebración de la Pasión del Señor se desarrolla tal y como indica el misal romano, tomado en cuenta que no hay fieles presentes.

La tradición litúrgica establece que este día, muerte en cruz de Jesús, no se celebra la misa como señal de duelo.

Con la llegada del Sábado de Gloria se estipula que la Vigilia Pascual se desarrolle con la primera parte de la celebración, denominada Lucernario, y se realiza todo en el presbiterio.

Tras la monición inicial, que puede omitirse, se suprime la bendición del fuego y se procede a la bendición del cirio pascual, se enciende y se coloca en su lugar.

Omitiendo la procesión y las aclamaciones, se canta o recita el pregón pascual.

La Liturgia de la Palabra se desarrolla de modo habitual. Durante el Gloria se hacen sonar las campanas (donde las haya y funcionen).

La Liturgia bautismal se reduce únicamente a la renovación de las promesas del Bautismo. Se omite, pues, la procesión a la pila bautismal, la bendición del agua y la aspersión. Se finaliza esta parte con la oración de los fieles.

Se omite la celebración del bautismo y la Liturgia Eucarística, tal y cómo indica el misal.

Sugerencias a la piedad popular de los fieles

En este capítulo, la CEV se dirige a los feligreses.

Señalan que en estos tiempos donde se nos pide quedarnos en casa, para impedir que el COVID-19 se propague y estando, por tanto, impedidos de celebrar nuestra fe en la parroquia, comunidad de comunidades, fortalezcamos la célula fundamental de la Iglesia, como es la familia, la Iglesia doméstica.

Por ello con la lectura orante de la Palabra de Dios, la celebración de la Palabra, con las lecturas del día en familia, la oración personal y familiar, la devoción mariana que tiene su forma más hermosa de expresión con el Rosario, a través de los medios de comunicación (televisión y radio) y las redes sociales (Instagram, Facebook, YouTube, Twitter y WhatsApp) profundicemos juntos en tener un encuentro personal con el Señor Jesús, de la mano de la Virgen María.

Igualmenten advierten que por la situación que padecemos por la pandemia, no se podrá asistir a tantos momentos hermosos de nuestra piedad popular (domingo de palmas, los pasos de la Semana Santa, visitar los siete templos, acompañar a Jesús en la reserva eucarística del Jueves Santo, adorar la cruz, renovar nuestro bautismo y buscar el agua bendita).

Por ello, trataremos de vivirlos en nuestra casa con la familia, seamos creativos, aprovechemos los recursos tecnológicos de esta época para revivir esos momentos de nuestra fe.

Según el discernimiento de cada Obispo, alguno de los pasos de Semana Santa podrían ser vividos en otro momento del año, si ya la cuarentena ha culminado.

Por ejemplo, se podría hacer una procesión con la imagen de la Virgen Dolorosa el 15 de septiembre, que aunque no es la fecha litúrgica en Venezuela de Nuestra Señora de los Dolores pero sí en España, por este año se podría celebrar así.

Sin embargo, reiteramos, estas expresiones de piedad popular fuera de su momento tradicional, deben ser aprobadas por cada Obispo en su respectiva circunscripción eclesial.

CEV – Panorama – Fe y Alegría Noticias

 

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