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Eduardo Iván González: Ventana abierta: Un país por cárcel

 

Para recordar: “El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos” (Daniel 2:21)

El arresto domiciliario o casa por cárcel es una medida privativa de libertad que se usa como un accesorio de la ley, para que algunas personas, bajo circunstancias o situaciones especiales, cumplan reclusión o condena en su vivienda en lugar de estar en una cárcel.

En Venezuela, a pesar de la gran diáspora que se ha visto, se puede decir que tenemos un país por cárcel, porque no es tanto irse del país, como está ocurriendo con miles de refugiados que arriesgan su vida en alta mar, en Europa, sino por lo complicado que resulta salir y regresar legalmente, conseguir los recursos, estar solvente, poder tener el pasaportes al día, lo cual cuesta más de doscientos dólares uno nuevo y renovarlo vale la mitad de ese valor. ¿Harán eso para que nadie salga?

Razonando un poco: Si las personas no tienen para pagar el pasaje de su casa al trabajo ¿Cómo pueden adquirir un boleto para ir a otro país?

 

Mientras eso sucede, los gobernantes se sienten super orgullosos que están haciendo un país “pujante”, lleno de “prosperidad” y “paz”, pero es todo lo contrario. Esa es una posición de arrogancia, falta de humildad y llenos de prepotencia; posición de grandeza que hasta son capaces de retar a Dios; pero el Todopoderoso los tiene allí, para que ellos ayuden al pobre, por cierto, hace poco mencionamos que en nuestro país hay un 83% de pobreza.

Es evidente, que el orgullo que se apoderó de Luz Bell (Satanás) en el cielo, es el mismo que atacó a Nabucodonosor y ha dañado miles de gobernantes del mundo.

En la época que Daniel fue puesto preso, le dieron país por cárcel. Pero el rey tuvo un sueño, donde ningún mago, agorero o adivinos pudo declarar. Por ello, al profeta le tocó orar para que Dios le revelara lo que Nabucodonosor había soñado. Se trataba de una estatua divida en metales, descrito en Daniel 2.

El sueño inició con la cabeza de Oro, que representaba a Babilonia; luego pechos de plata (Medos Persas), vientre de bronce (Grecia), piernas de hierro (Roma) y los pies de barro con hierro (que no se mezclan) y representan las naciones europeas de la actualidad (Ídem, 31-45). Y la piedra, cayendo a los pies, significa la Segunda Venida de Cristo.

Después de la revelación, Nabucodonosor se humilló, ofreció presentes al profeta y dijo: “Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio” (Daniel 2:45-49). Antes de estos versos, el profeta había dicho que “Dios pone y quita reyes…”. (Ver texto inicial).

El rey, al poco tiempo se le olvidó de Dios y quiso que todo el mundo adorara la estatua hecha por él. Y Daniel y sus amigos, solo estaban dispuestos a adorar a Dios; un Dios vivo que está en los cielos. Y el profeta, conocía el mandamiento que dice: “No te harás imágenes…, ni te inclinaras… ni las honrarás…” (Éxodo 20:4-6).

Los gobernantes que se olvidan de Dios, también lo hacen para con sus ciudadanos, empobreciéndolos para hacer el papel de “dios paternalista” (hasta los llaman eternos). Con ello, se garantizan larga estadía en una silla y dichos ciudadanos, tan pobres, tan pobres, que se resignan de tener un país por cárcel y obedeciendo a un mandante a ciegas.

Un país por cárcel, es todo lo contrario a la vida de libertad que ofrece Cristo. Eso es lo que Dios propone: Un camino de libertad y no de libertinaje. Eso es lo que dijo el apóstol Juan: “Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo” (1:17); esa es la razón de su Segundo regreso.

En ese sentido, Pablo señala en Gálatas: “Para libertad (salvación) fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud” (5:1); esclavitud al pecado descrita en Romanos 6:4. Por ejemplo: No es más libre el que roba porque es esclavo de ese pecado; pero más libre, quien en Cristo es honesto, vive tranquilo, y es librado de ese pecado y de la cárcel ¿Qué país queremos?

 

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