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Arturo Tremont: Buscando la igualdad

 

Desde la Revolución Francesa (1789) las sociedades han luchado por las tres consignas fundamentales de la humanidad: libertad, igualdad y fraternidad.

Los expertos miden con estadísticas y estudios sociales las brechas entre los ricos, las clases medias, los trabajadores y trabajadoras. Incluso las clasifican en brechas altas, medias y bajas.

No hay estudios para determinar en cual rango está Venezuela, pero empíricamente pudiéramos  situarnos en una brecha media, si estimamos que durante los últimos veinte años los programas sociales han sido dirigidos a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Hay debate en dos sectores claves: la educación y la salud. Son dos grandes temas que deben estar en el centro de las acciones del Estado, para afianzar lo conquistado, corregir los errores cometidos y establecer metas viables de cumplir en el corto plazo.

La atención a la salud es norma constitucional, sin embargo, las deficiencias saltan a  la vista. Es cierto que vivimos bajo el asedio de los embargos y bloqueos para obtener medicamentos, repuestos para los equipos médicos, insumos y reactivos para los análisis de laboratorio.

Pero, también es público, notorio y comunicacional, la ineficiencia, el abandono de la contraloría social, el robo de insumos y medicamentos, el mal trato a los usuarios y usuarias.

Cada día vemos en las ventas callejeras, medicamentos a altos precios, provenientes de Colombia, sin que haya alguna medida oficial para impedirlo.

El esquema se repite en los centros educativos, no podemos estar impasibles ante la ausencia de niños y niñas a las clases, la deserción estudiantil, la renuncia de maestros y profesores.

Para cerrar esas brechas hacen falta las decisiones de alto nivel, el estudio en el lugar de los hechos, no desestimar las denuncias de los medios de comunicación, excepto el amarillismo, para tomar las medidas correctivas, buscando la igualdad.

“En síntesis, la igualdad transforma a la dignidad y el bienestar de las personas en un valor irreductible, articula la vida democrática con la justicia social, vincula el acceso y las oportunidades con una ciudadanía efectiva y de este modo fortalece el sentido de pertenencia.” La hora de la igualdad. CEPAL, 2010.

rtvoces@yahoo.es

 

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