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José María Aristimuño: De Davos a Davos

 

El karma de Venezuela. El 3 de febrero de 1992, Carlos Andrés Pérez, presidente constitucional de Venezuela, se encontraba en el incipiente  Foro Económico Mundial de Davos. Nunca segundos tiempos fueron buenos.

Prometía  el regreso a la Venezuela saudita, un crecimiento brutal. El capitalismo salvaje hacía impacto: liberar precios y tasas de interés, más al aumento brutal de la gasolina en un país petrolero; un programa de ajustes severos frente a una población totalmente indefensa y sin preparación para ello.

El ingrediente fundamental que jamás se tomó en cuenta frente a tales medidas: lo social. ¿Y a quién se le ocurre?  La receta del Fondo Monetario Internacional  desembocó en el desastre de hoy: un país en ruinas.

¿Qué sucedió? Decisiones técnicas que no midieron el impacto social.

Pérez representaba la esperanza de aquellos tiempos de bonanza. Está barato, dame dos era la frase acuñada en Miami a mediados de los años 70. Lo que no se sabía era que se estaba urdiendo la asonada por un grupo de tenientes coroneles liderados por Hugo Chávez Frías.

El resto es conocido.

De Davos a Davos avizora cambios. El modelo propuesto luce absolutamente agotado, centralista, autoritario. Con el carácter militar de fondo, soportado sobre asesorías comunistas, se navega en la dirección incorrecta. Se percibe la decadencia.

Davos, enclavado en los Alpes, pertenece al cantón suizo. Los Grisones, un pequeño pueblo y lugar de esquí, fue seleccionado en el  orbe en 1991 para dirimir hacia dónde va el mundo en materia de ambiente, salud y política.

Allí se dan cita los principales líderes empresariales y políticos, así como periodistas e intelectuales renombrados, a efectos de analizar los problemas más apremiantes que afronta el mundo; una reflexión interesante de comienzo de año.

El lugar posee un microclima usado hace más de un siglo para el tratamiento de las  enfermedades pulmonares. Allí vivió, resolviendo su precaria salud, Robert Louis Stevenson, novelista escocés autor de los libros universalmente famosos La isla del tesoro y El extraño caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde.

Además, por si fuera poco, Los Grisones es  la locación de una de  la novelas más famosas de todos los tiempos: La montaña mágica, de Thomas Mann, el escritor alemán más prolífico.

El hospital, un sanatorio, el pequeño mundo en una cumbre, cuando la violencia del clima cura. No es la Venezuela heroica de Eduardo Blanco sino la Venezuela herida de Carlós Andrés Pérez y Juan Gerardo Guaidó. Mueren unos y otros se van. El telón de fondo, sin duda, militar: 34 años.

Enclavada la bucólica Davos, después del bullicio, entre las estaciones de tren Davos Dorf y Davos Platz, después de tres décadas, aún permanece el hospital de la Cruz Roja.

Vale ver la premonición. Vuelve ahora con humildad, casualidad o causalidad, un 23 de enero de 2020, el muchacho de la película de La Guaira, Juan Gerardo  Guaidó.

Así funciona el mundo.

 

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