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Oscar Fuenmayor: Oscuridad total

 

A pesar de un sueño intranquilo,  despertose Nico muy temprano dispuesto a disfrutar de la  felicidad de un día mas como Presidente Constitucional, Jefe del Tribunal Supremo, Jefe del CNE y Jefe de la milicia y de los otros componentes armados, etc.. Como siempre, llamó a su compañera.

─Cilita,… Cilita la bonita, despierta, tenemos que construir el socialismo ─le susurra dulcemente al oído─.

─Sigamos durmiendo mi amor, el país está bien, todo está muy bien ─comenta media dormida Cilita la bonita. ─

─No Cili, el país no está bien algo pasa, no veo nada, no se ve nada…

─Prende la luz Nico

─Ya la prendí; nada, no se ve  un coño…

─ Yo sé lo que tú quieres mi amor…

─No Cili, no es para que me prepares el café, levántate, algo pasa.

Casi a regañadientes, como si tuviera que atender una protesta de maestros,  se endereza Cilli, un poco inquieta por las palabras de su marido.

─Es verdad Nico, no se ve nada, ni siquiera te veo a ti con todo y lo que comes, ¿seguro que prendiste la luz?

─ ¡Pues claro!, Cilli, y la cosa como que está así en todo el país…

─Yo te lo decía Nico, no debimos descuidar el sistema eléctrico.

─No digas eso, alguien podría oírte y se nos vendrá abajo el cuento de los rayos electromagnéticos  que dispara Trump; llamaré a Padrino, él tiene  que saber algo.

Llama a Padrino:

─ ¡Alo, Mi General! Parece que tenemos otro apagón nacional ¿Qué pasó?

─ NPI, Nico; ya me comuniqué con el nuevo ministro del sistema eléctrico y me dice que no es una falla por falta de mantenimiento como las otras, ni por iguanas; todo lo que necesita electricidad puede funcionar, pero eso sí, no se ve nada, nadie ve a nadie ni siquiera a un metro.

─ ¿Y eso fue todo lo que dijo?

─No, dijo que le parecía que se trataba de una ataque de quinta generación de la derecha.

─O sea, que no sabe qué hacer con el sistema eléctrico y nos está echando el mismo cuento que nosotros le contamos a la gente cada vez que vamos a elecciones,… entonces estamos bien jodidos,…ahora sí que nos jodió el imperio… no le podemos decir eso a la gente, y menos ahora que vamos a elegir la AN… ¡Vergación! ¡Hagan algo!…

─ ¿Caiga quien caiga mi Comandante en Jefe? ─Pregunta Padrino para seguir la corriente. ─

─ ¡Caiga quien caiga! ─dice Nico claro y enfático. ─

─Tranquilo mi Presidente Constitucional que estoy contigo rodilla en tierra; bueno, te dejo, voy a ver cómo me entero de cómo está la cosa por allá por el arco minero, el negocio de las minas de oro que tenemos por allá los militares.

Mientras Padrino se comunica con las empresas del AM a ver cómo están los negocios que desde por allá mantiene a la abultada burocracia del Gobierno, Nico se queda muy pensativo acerca de tan extraño acontecer. De pronto le vinien a la mente confusas imágenes del sueño que había tenido: Se trataba de un cielo del cual se han caído todas las estrellas… el rojo de sangre de la luna llena; hasta un pajarito que lo miraba de muy lejos recordó que había visto.

En esos pensamientos estaba cuando se reportó Diosdado:

─Nico, esta vaina está bien pelúo; ya hablé con Padrino, con Jorge y con Delcy y todos estamos igualitos; nadie se mueve porque nadie ve nada, la oscuridad es total y nadie sabe qué hacer; yo ni siquiera puedo encontrar el mazo para hacer el programa…

─ ¿Entonces, Diosdado, nadie en el Gobierno sabe lo que pasa y que tampoco nosotros que somos la cúpula vemos nada?… Todo el mundo va a decir que no sabemos qué hacer con este país. Busquen un chivo expiatorio, mientras se nos ocurre algo echémosle la culpa a alguien,…

─ ¿A un chinito como el de recadi, Presidente? ─dice Diosdado tratando de ser cómico como en su programa de televisión, aun en medio de aquella circunstancia.

─ ¡Pero bueno Diosdado, tú estás loco!, ni se te ocurra meterte con los chinos, ese imperio es de los buenos, son nuestros amigos y les debemos muchos dólares  ─comenta impaciente, Nico ─.

─ ¿Entonces a Donald Trump, Presidente? ─Pregunta de nuevo el Presidente de la ANC.

─ Mejor ve a buscar tu mazo, Diosdado, tu tampoco tienes idea de qué hacer con este apagón ni con el país; voy a ver como resuelvo…  ─ lo reprende Nico, mientras piensa “Estos militares algún día deberán volver a los cuarteles para que hagan lo que saben hacer, por ahora que me sostengan”.

─ Hasta pronto, mi Comandante, ─ se despide obedientemente Diosdado, consciente del CVP y de  que ha hecho dos chistes bien malos y que no haría ni en su programa «con el mazo dando».

Nico se queda solo con Cilita la bonita y le manifiesta su preocupación.

─ Cili, de verdad que esta vaina que está pasando está bien rara, este no es un apagón como los otros, ni siquiera las velas alumbran; parece cosa de brujería, mejor nos comunicamos con Bertucci.

─Sí, mi amor, llamemos a ese hombre de Dios, porque  esto asusta, ¿no será que esto que está pasando es un castigo  divino por acabar con la democracia participativa y haber excluido al Pueblo de la construcción de su propio futuro?

─Ya vamos a salir de dudas; no podemos quedarnos quietos con esta oscuridad, así ni siquiera veríamos llegar a los gringos si es que vienen por mí.

En eso, llama Bertucci todo alarmado:

─ ¡Presidente!, le llamo por la emergencia, los evangélicos también estamos en medio de esta oscurana, ni siquiera con rayos infrarrojos podemos revisar la biblia para ver qué encontramos ahí sobre estas extrañas señales,… algún poder nos está impidiendo leer la Palabra…

─Y entonces, Bertu, dime algo, ¿qué piensas? ¿Qué está pasando?

─Nadie sabe nada, Presidente, no estamos seguros de nada; cada quien está en su casa en oración, como debería ser y no infiltrando a los gobiernos con sus creencias… ¡Esto es un castigo! ¡Está en la biblia! porque nos hemos apartado del Señor corriendo detrás del poder y de los dólares, Presidente.

─ ¿Y por qué dices eso Bertucho? ¿De dónde sacaste esa vaina?

─ De Juan 8:12, Presidente:    “Jesús les hablo otra vez diciendo: yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

─ ¡Ave María Purísima! ─Exclama Nico muy asustado por lo que dice Bertucci.

─Y eso no es todo Señor Presidente, en Joel 2:31, lea si es que  regresa la luz,   “El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso”.

─Que Ochum me Proteja, Bertu, eso parece que es conmigo… eso fue lo que vi en mi sueño…

─No lo quiero alarmar mas, Presidente, pero en Job 3:5 dice: “Apodérense de él tinieblas y densa oscuridad, pósese sobre él una nube, llénelo de terror la negrura del día”… Y son tres días de oscuridad, Presidente, ahora si vamos a comprender por lo que pasó el Pueblo con aquel mega-apagón, ¿se acuerda?

 

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