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Cesáreo Espinal Vásquez: La ecuación jurídica

 

Cuando es violado el derecho, en sus fines de bien común, seguridad  y justicia  se rompe con la armonía estructural de la sociedad de ser una melodía en su recóndito matemático de la ecuación jurídica de convivencia en paz. El orden universal no debe tener desafueros ilógicos porque sus resultas desarticula la armonía. La humanidad desde el génesis ha sufrido los embates del dislocamiento de la ecuación jurídica por causa del personalismo,  la tiranía y el abuso del poder. En este siglo 21, no debemos pensar en el síndrome de “Procusto”, que es desconocer las ideas de otro por envidia, maldad o egoísmo. “Procusto”, era un  posadero en la antigua Grecia quien a al darle cobijo al viajero en su cama pequeña, le cortaba las piernas o la cabeza que sobraban de la cama porque percibía en su mente enferma en nadie mayor a él. El terror como arma y con el síndrome de Procusto, los tiranos de la antigua y reciente historia, no aceptan reconocer sus debilidades y errores sino odiando.  Sin pretender polémicas sobre doctrinas políticas, aún cuando la política es un ingrediente de la sociedad bien o mal aplicada, lo importante, son las resultas de la ecuación jurídica por ser el derecho justo, lo determinante. La Constitución, a “grosso modo” es la formación de un Estado, es el acta constitutiva que conlleva a sus Estatutos Sociales que es ley de leyes y a ellas se le debe respeto, porque las leyes no son contra nadie sino por el contrario son para el bien común, la seguridad y la justicia, unidos en forma concomitante.  Nos preguntamos en nuestra querida patria, Venezuela, por qué se está viviendo en un desorden institucional, de dos Presidentes de la República. La respuesta, sin mediaciones ni acuerdos está en la misma ley de leyes. Si no se celebró el referendo consultivo, por omisión “grotesca” del Consejo Nacional Electoral (Poder Electoral), no hubo el consentimiento del pueblo para la elección de la Constituyente y en este sentido, todas los actos y actuaciones de pleno derecho están inexistentes, por lo que al no ser subsanable y anulable, se impone que el mismo CNE (no con nuevo CNE) convoque al referendo consultivo y si el pueblo otorga su consentimiento se proceda a la elección de la constituyente y elección del Presidente de la República. Con luz meridiana de la norma constitucional vigente, al existir ausencia absoluta del Presidente de la República, la misma ley de leyes, sin buscar “arreglos” extra legis asumió la Presidencia el Presidente de la Asamblea Nacional cuya vigencia es hasta que se elija nuevo  Presidente de la República a tenor del artículo 233 constitucional, lo que su condición de Presidente encargado, no se extingue en el supuesto caso, sea designado un nuevo Presidente de la Asamblea Nacional y siendo Presidente encargado, tiene facultad constitucional para designar Ministros y altos funcionarios del Estado. De interés nacional, debe aplicarse “ipso juris”, de pleno derecho,  el referendo consultivo. Es de ecuación jurídica. Se hace patria. Dios bendiga a Venezuela.

cjev34@gamil.com

 

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