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La oferta de reanudar relaciones consulares con Colombia de Maduro, Iván Duque lo calificó como un chantaje

 

El investigador Ronal Rodríguez, de la Universidad del Rosario, cree que el gobernante venezolano buscar instrumentalizar al gobierno de Iván Duque, bajo la propuesta de reanudar relaciones consulares, para ser reconocido. Para Mariano de Alba, el objetivo es demostrar quién controla el Estado venezolano

La oferta del gobernante Nicolás Maduro de reanudar relaciones consulares con Colombia, por ahora, está en el limbo luego de que el presidente Iván Duque cerró el paso a lo que calificó como chantaje. Las inesperada propuesta de Maduro, tras casi un año de la ruptura de 2019, surgió en el marco de la captura de la congresista Aída Merlano en territorio venezolano. La parlamentaria se fugó de una cárcel de su país tras ser acusada de fraude electoral.

“Estoy dispuesto a restablecer las relaciones a nivel consular para que tengamos relaciones fluidas y todos estos temas se puedan llevar a través de los cónsules: Iván Duque, escúchame”, lanzó Maduro el 29 de enero pasado.

A la postre, mientras Merlano está detenida en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), y fue presentada en tribunales,  Maduro acusó nuevamente de conspiración a la administración de Duque, el pasado 4 de febrero. Analistas consultados por TalCual creen que, detrás del planteamiento del gobernante de retomar las relaciones, descansa la intención de azuzar la tensión política en Colombia y de forzar el reconocimiento como jefe del Estado venezolano, hecho que le ha sido vedado desde el respaldo sin titubeos del Duque al presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, juramentado como mandatario interino.

“Nicolás Maduro busca crear una tensión política en Colombia,  sobre todo porque muchos ciudadanos colombianos, especialmente del área de la frontera, demandan con urgencia la reapertura de relaciones, muchos se ven obligados a moverse a la zona de la frontera para la expedición de cédulas o de pasaportes nuevos. Esto genera una presión muy fuerte y no se puede pasar por encima de ella. Esta tensión la quiere utilizar Maduro para presionar al gobierno colombiano a generar un tipo de reconocimiento y ese es un proceso de instrumentalización. Para eso está utilizando a la senadora Aída Merlano”, señaló Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.

Mariano de Alba, experto en relaciones internacionales, cree que la intención de Maduro es de causar dolo al mandatario colombiano.

“Es un intento de hacerle daño a Duque en la política interna colombiana, donde su posición con respecto a Venezuela fue duramente criticada luego de la captura de Merlano”, atajó.

Asimismo, el investigador Ronal Rodríguez llamó la atención sobre la política exterior dura que mantiene Duque hacia Venezuela dados los vínculos ineludibles entre ambas naciones. En sentido, puntualizó que a diferencia de Estados Unidos, entre Venezuela y Colombia existe una dinámica que impone la obligatoriedad de las relaciones consulares.

“El caso de Aída Merlano, se convierte en la oportunidad de restablecer las relaciones consulares, así el presidente Duque haya respondido con un tajante no. Durante los años de la revolución bolivariana delincuentes, narcotraficantes, guerrilleros, terroristas y otros criminales han encontrado refugio en Venezuela, en algunas ocasiones incluso con la complacencia y apoyo de las autoridades, la excongresista no es la primera y no será la última, pero por su valor simbólico es instrumentalizada por el gobierno de Maduro”, reiteró el investigador.

Sin embargo, la repuesta del presidente Iván Duque es clara:”Fue el dictador el que los expulsó a los diplomáticos y el que rompió las relaciones, que ahora no venga a presentarse como una palomita. Él sabe perfectamente cómo ha procedido contra Colombia”.

El mandatario colombiano expresó que existen pocas garantías en Venezuela para la prestación de servicios consulares y otros servicios.

Socavar apoyo

Ronal Rodríguez destacó que el planteamiento de Maduro no es aislado dado que, en este momento, el éxito de la oposición venezolana se basa, principalmente, en la visibilidad internacional que ha adquirido Juan Guaidó y el reconocimiento que le han hecho varios países.

“Para Maduro, una forma de socavar ese reconocimiento es tratar de lograr algún tipo de diálogo  con el Estado colombiano que implique  al dictador afirmar que se ha dado un espacio en el cual se reconozca la autoridad legítima de de Venezuela. Al mismo tiempo, es la oportunidad para que el Estado colombiano pueda aspirar una diplomacia muchísima más certera hacia Venezuela, no porque deba reconocer a Nicolás Maduro sino porque, en el caso de Colombia, es mejor estar que no estar”, enfatizó.

El investigador de la Universidad del Rosario sostuvo que la política exterior de Duque ha sido cuestionada internamente. Además, dentro de las observaciones hechas por Rodríguez destaca el hecho de que el gobierno colombiano mantiene relaciones con otras dictaduras.

“La dictadura de Maduro tiene el poder efectivo del Estado venezolano, como muchos otros regímenes autoritarios con los cuales Colombia tiene relaciones consulares y diplomáticas, como por ejemplo la Turquía de Erdogan, la China de Xi Jinping, la Rusia de Putin, en un planeta en el que solamente el 44 % de 195 países son considerados libres según el reporte Freedom in the world 2019”, argumentó Rodríguez.

¿Quién tiene el control?

Para Mariano de Alba, la invitación de Maduro para retomar las relaciones con Colombia es elocuente y tiene como fin “tratar de debilitar la posición adoptada por el gobierno de Duque y reafirmar que a pesar de esa posición, él sigue teniendo el control del aparato del Estado en Venezuela. Esto además comprueba con la captura y prisión de la excongresista colombiana Aída Merlano”.

De Alba ve claramente que Maduro pretende recuperar el reconocimiento que perdió en 2019 apelando al hecho de que sigue en el poder y puede ejercerlo en Venezuela.

“Es muy improbable que el gobierno de Duque cambie su posición y que pueda haber una relación normal entre ambos gobiernos”, dice.

En opinión del analista, la propuesta venezolana se erige como una jugada política sin interés real de distensión diplomática.

Interacción binacional

El investigador de la Universidad del Rosario Ronal Rodríguez refirió que dentro de la dinámica binacional destaca el hecho de que más de 4,7 millones de venezolanos han tenido que dejar el país,  y la mayoría lo ha hecho a través de algún punto legal o ilegal en los 2.219 kilómetros de la frontera con el Estado colombiano.

“De ellos más de 1,6 millones, reconoce el gobierno colombiano, se han radicado en el país, pero sumado a los colombianos retornados, los colombo-venezolanos y los venezolanos con terceras nacionalidades el número supera holgadamente los 2 millones. De otro lado, no se puede olvidar que Venezuela fue el país que más recibió la diáspora colombiana, sobre la cual nunca se ha tenido una certeza, sobre todo porque los hijos de colombianos tienen derecho a reclamar la nacionalidad”

“Las cifras que se suelen manejar van de los 5,6 millones que alguna vez refirió Maduro, hasta los 6 millones que algunos de los esbirros de la dictadura llegaron a usar. La cifra más cercana que tienen las autoridades colombianas, a septiembre de 2018, proviene de los colombianos que se acercaron a un consulado solicitando algún servicio y que se aproximaba a los 3,4 millones”, indicó Ronal Rodríguez.

Sofía Nederr/Tal Cual

 

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