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Cesáreo Espinal Vásquez: El abrazo fraterno

 

Estamos en epifanía, no importa que seamos católicos, islámicos o hebreos, es realmente, la venida de la paz, del abrazo fraterno sin exclusiones de clases sociales, etnias o razas, credos y sexo. Es luz de la amistad, del amor, de la comprensión y de la conciliación en búsqueda del ideal social  de convivencia en una sociedad justa. El abrazo fraterno es el más grande regalo que se da y se reciba en el segundo domingo de enero, al despertarnos  abrazando a la familia y al salir a la calle con el  vecino, el amigo y a toda persona con gesto de amistad y afectos en nobles sentimientos para la paz.  La humanidad  está viviendo en un mundo insano donde lo ético y la moral sucumben ante el personalismo, el egoísmo, la violencia, la corrupción y el crimen. Lo mejor que hizo Dios, el Dios de todas las religiones, es un  día tras otro día, no hay ni habrá días interminables, lo que hoy, pudiera ser  grave y triste, mañana con la voluntad de Dios se superan las adversidades. Los nobles sentimientos son imperecederos y quien ha amado con el alma, la muerte no existe. Una mano cariñosa puesta en una frente ardorosa, es la medicina fraternal que no tiene precio por ser el mayor regalo para la persona que desea afecto. El abrazo fraterno, es conciliación alegre para la convivencia, porque vivir por vivir, no es vivir, vivir en paz es vivir, cuya base fundamental es el amor, la ética y el respeto. Si no se conjugan los sanos sentimientos y la buena voluntad nunca podremos vivir en paz. Aupemos con verdadera vocación  fraternal  en todas las religiones, credos y  doctrinas sociales, para transitar por senderos del buen camino hacia la sociedad justa, con instrucción cívica y moral para las nuevas generaciones, forjando  mentes sanas con disciplinas y voluntades de buenas obras, de recto proceder, del libre desenvolvimiento de la personalidad sin violar la libertad de nadie, pero asimismo, saber que no todo lo bueno puede ser justo, porque complacer por complacer bajo presión, manipulación y hechos dolosos,   no es bueno y mucho menos, justo.  El abrazo fraterno es vida, muerte y resurrección de Cristo, pero  “eloí, eloí ¿lama sabactaní?”(Por qué me has abandonado) no es para mantener un espíritu contemplativo en la cruz del sacrificio, sino para dejarnos su legajo de amor, fe, esperanza y caridad con el abrazo fraterno. El segundo domingo de enero de cada año, recordemos el ideal social, deseando salud, optimismo y paz con el abrazo fraterno. Dios bendiga a Venezuela para tranquila navidad y optimismo año nuevo.

 

 

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