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¿Qué humor tienes según Hipócrates?

 

Los griegos fueron grandes cultivadores de ideas sobre la naturaleza de las cosas. Uno de ellos, Hipócrates de Cos, desarrolló una teoría que relacionaba el humor de las personas con cuatro fluidos producidos por el cuerpo humano. Se creía que de estas sustancias había siempre una que predominaba y que definía el carácter del individuo. ¿Quieres saber más acerca de esta teoría antigua?

Esculapio era el semi-dios tutelar de la medicina. Se trató de uno de los hijos de Apolo con una mortal.

Esculapio era el semi-dios tutelar de la medicina. Se trató de uno de los hijos de Apolo con una mortal.

Hipócrates fue un médico proveniente de la isla de Cos; pequeña porción de tierra flotante que se encuentra en el mar Mediterráneo y territorio antaño conquistado por la cultura griega. Según los escritos que se conservan la fecha de nacimiento de este personaje, -la más posible- es hacia el año 460 antes de Cristo.
Este griego era hijo de un sacerdote de Esculapio, el dios de la medicina. No extraña entonces que haya adoptado la resolución de volverse aprendiz y más tarde curador de profesión. Con el tiempo Hipócrates se enteró de las doctrina naturalista de Empédocles, que buscaba explicar la creación de la materia que conforma el mundo a través de la unión de los cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua.


Partiendo de esta teoría Hipócrates creó otra, según la cual los seres humanos poseen cuatro tipos de líquidos diferentes dentro de su constitución física, fluidos que son fundamentales para el mantenimiento de la salud. Aunque suene un poco a esoterismo, es algo bastante sencillo en realidad.
Las cuatro sustancias que le dan forma al carácter del hombre según Hipócrates son la sangre, la bilis amarilla, la bilis negra y la flema.

La doctrina afirma que, como parte del desarrollo natural del hombre, alguno de estos líquidos debía inevitablemente producirse en mayor cantidad que los demás, pero si el excedente de la secreción era demasiado amplio -si el equilibrio se rompía-, entonces la salud de la persona estaba en riesgo.

Para cuidar que el exceso indeseado no se produjese, un tratamiento bastante común era la realización de sangrías, que no era otra cosa que extraer sangre del cuerpo del enfermo hasta que este mostrara síntomas de mejoría. Como se puede deducir, tratamientos de este tipo llegaron a crear situaciones en las que más de un paciente, en vez de recuperarse, se agravaba considerablemente.
En la actualidad todas las curas basadas en las observaciones de Hipócrates sobre la salud del cuerpo humano se han descartado. Sin embargo, el juramento hipocrático es una práctica que aún se conserva entre los estudiantes que egresan de medicina; se considera que esta tradición sirve para reafirmar los preceptos éticos de los nuevos médicos.
Ha llegado la hora de que averigües cuál es tu tipo de humor, según lo dicho por el padre de la medicina en la Edad Antigua.

Humor sanguíneo

El predominio de la sangre traía como consecuencia un carácter apasionado en demasía. Por ello se creía que las personas con mucha sangre en el cuerpo eran en extremo valientes o que poseían una resolución poco común. Además, se trataba de buenos líderes y valiosos compañeros en la lid.

 Humor colérico

Para que alguien tuviese humor colérico la sustancia con mayor presencia en su cuerpo debía ser la bilis amarilla. Se pensaba que el hígado era el responsable de esta anomalía. Los coléricos podían ser introvertidos, pero no hacía falta muchas provocaciones para llevarlos rápidamente a un estado de irascibilidad extremo.

Humor melancólico

Las personas demasiado calladas, introvertidas o propensas a desarrollar soluciones creativas eran considerabas víctimas de un exceso de bilis negra. La bilis negra era producida por el bazo. El carácter melancólico produce una tendencia a favorecer las emociones, por encima del razonamiento.

Humor flemático

Fallas en los pulmones y en el cerebro producen este tipo de humor. Se decía que si una persona poseía demasiada flema dentro de su cuerpo su humor pasaría a ser entonces frío y su ánimo pasivo. Este tipo de individuos también eran considerados como grandes estrategas, ya que su falta de apasionamiento los hacía actuar siempre ajustándose a lo que la razón señalase.

Por su cualidad como estratega militar y capacidad para mantener la calma Julio César entraría en la categoría de los flemáticos.

Por Francisco Guatoro

 

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