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Tiresias, un mito sobre la clarividencia

 

El mito de Tiresias es sumamente interesante por su acercamiento a la sexualidad. Relacionado con la clarividencia, nos referimos a una historia que también habla del transexualismo, del placer femenino, del vouyerismo y que estaría estrechamente relacionado con el famoso Complejo de Edipo.

Tiresias fue el adivino más importante en la mitología griegaAparece en un sinnúmero de episodios, en distintas obras, escritas por diferentes autores. Incluso, su figura ha seguido utilizándose en creaciones posteriores, algunas de ellas contemporáneas.

La característica más evidente de Tiresias fue, quizás, su condición de ciego. Podía ver el futuro, pero era invidente. Así era como los griegos plasmaban el sentido último de la tragedia: situaciones paradójicas, sin salida, en la que un don siempre implicaba un castigo, y viceversa.

Toda mi clarividencia se torna ignorancia en la vigilia”.

-Julio Cortázar-

Grecia

El origen de Tiresias

El mito del origen de Tiresias es uno de los que más versiones tiene: es posible que haya más de 15 diferentes; aquí nos centraremos en dos de las más citadas.

Ambas coinciden en señalar que el adivino era hijo de la ninfa Cariclo y de Everes. En lo que difieren es en las razones por las que terminó siendo invidente y clarividente a la vez.

Una versión clásica señala que Cariclo, la madre de Tiresias, era una de las amigas más cercanas de Atenea, diosa de la sabiduría. Las dos acostumbraban a ir al monte Helicón para darse un baño desnudas, sumergiéndose en una fuente que había en el lugar. Un día Tiresias salió a caminar y a cazar por el bosque y, sin quererlo, vio a las dos mujeres desnudas.

Atenea montó en cólera y de inmediato lo castigó, privándolo de la vista. Cariclo defendió a su hijo señalando que simplemente había mirado lo que tenía ante sus ojos, sin ninguna mala intención.

Sin embargo, ningún mortal podía ver a un dios desnudo. Así que Atenea no le devolvió la vista, pero para compensarlo le otorgó el don de la adivinación. Aseguró que, ni siquiera muerto, lo perdería.

La transexualidad de Tiresias

La segunda de las versiones más conocidas sobre el origen de Tiresias señala que él caminaba por los campos cuando vio a dos serpientes apareándose. Quiso separarlas y para ello les dio un fuerte golpe fuerte, a raíz del cual murió la hembra. Debido a ello, el propio Tiresias se convirtió en mujer.

Siete años más tarde, ocurrió algo similar. Nuevamente sorprendió a dos serpientes apareándose y las golpeó con su bastón, pero esta vez mató al macho. Entonces, él mismo volvió a ser un varón. Tras esos incidentes, el dios Zeus y la diosa Hera, su esposa, entraron en una fuerte discusión acerca de quién sentía más placer sexual: los hombres o las mujeres.

Como Tiresias había tenido ambos sexos, los dioses lo llamaron para consultarle y que sirviera para poner experiencia en la polémica. Al preguntarle, Tiresias dijo que la mujer sentía más placer.

Esto enfureció a Hera, que se sintió avergonzada y humillada frente a su marido. Así que castigó al mortal quitándole la vista, pero Zeus, para compensarlo, le otorgó el don de la adivinación.

zeus
Zeus

Algunas leyendas del adivino

Tiresias fue protagonista en varias de las más importantes historias griegas. Fue él quien le auguró un futuro negro a Narciso. Cuando la madre de este le preguntó por la suerte de su hijo, el adivino auguró que viviría mucho tiempo, siempre y cuando no pusiera sus ojos sobre su propia imagen reflejada.

Este clarividente también aparece en la tragedia de Edipo Rey. Este decide consultarlo a raíz de una peste que asoló Tebas. El rey consultó con el Oráculo de Delfos y este dijo que el mal se debía a la deshonra producida por el asesinato del anterior rey, Layo. Si no se purificaba el crimen, la peste continuaría.

Edipo no sabía que era él mismo quien había matado a Layo, el cual, en realidad, era su padre; ni que luego se había casado con su propia madre. Por eso mandó llamar a Tiresias para que revelara el nombre del asesino de Layo. Este, en un principio, no quiso colaborar, pero terminó cediendo ante las torturas a las que fue sometido. Dijo que el propio Edipo era el asesino. Edipo no le creyó y lo expulsó del palacio, pero luego lo comprendió todo y se sacó los ojos.

 

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