Inicio > El pizarrón Opinión > Rafael Simón Jiménez: Demostrar que se es, moralmente distinto

Rafael Simón Jiménez: Demostrar que se es, moralmente distinto

 

La corrupción, ha sido junto a la ineficiencia, el atraso y el autoritarismo, los rasgos más prominentes  de los últimos veinte años de destrucción y desgobierno. Cuando en la actual situación de calamidad humanitaria en que estamos sumergidos los venezolanos, se hacen encuestas y sondeos  para medir la valoración de los problemas que nos agobian, sus resultados suelen priorizar la inflación, la extinción de la capacidad adquisitiva del salario, el caos de los servicios públicos, el desabastecimiento o la inseguridad muy por encima del tema ético.

Sin embargo, la corrupción es  un tema que transversaliza Y condiciona toda la crisis venezolana. Es el causante de la destrucción de nuestra industria petrolera, principal fuente de ingreso de la Republica. Es determinante en el colapso de los servicios públicos donde al esfumarse miles de millones de dólares destinados a mejorar el servicio eléctrico, potenciar la capacidad para generar y distribuir agua potable, expandir el servicio de gas domestico, dotar escuelas y hospitales. Es la causa eficiente del colapso económico y de todos sus subproductos: la inflación, el desabastecimiento, la erosión del salario, la devaluación de la moneda, todo lo cual se traduce en grandes  carencias y sufrimientos para la inmensa mayoría del país.

Ya en los tiempos de la llegada de Hugo Chávez al poder existía en la población  un reclamo generalizado frente a la impunidad que permitía que la corrupción creciera sin freno, y que escándalos y affaires vinculados a dirigentes políticos y gobernantes hiciera crecer la desconfianza, el cuestionamiento y la desafección hacia líderes e instituciones.   Ese rechazo a lo que parecía un estado de descomposición creciente, le “hizo la cama “a la popularidad y auge del patibulario militar que prometía incluso frases escalofriantes como la de “freír cabezas “una lucha a fondo contra el latrocinio.

Veinte años después y a pesar de que nuestra historia no ha estado exenta de saqueadores, peculadores y sátrapas, resulta unánime concluir en que el régimen Chavista-Madurista, ha sido el más depredador y rapaz de nuestra existencia Nacional. La cantidad extraordinaria de los recursos manejados, la compulsividad cleptomaniaca de quienes ejercen el poder y la ausencia absoluta de contrapesos y controles, se han combinado  para hacer realidad la afirmación del historiador ingles Lord Acton, de que el “… poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente…”

Hoy cuando la inmensa mayoría del país clama por un cambio democrático, que permita la reconstrucción económica, social, institucional y ética de la Republica, se hace más necesario que nunca que quienes tienen responsabilidades fundamentales en la oposición venezolana, no solo denuncien la impune y desparpajada corrupción del régimen, sino que testimonien con sus conductas, comportamientos y procederes que existe de verdad una voluntad de garantizar pulcritud, transparencia y eficiencia en el manejo de los Recursos Públicos.

Los reiterados señalamientos de irregularidades, opacidad, complicidades y complacencias en el manejo de los fondos y bienes administrados por el poder Legislativo, que han tenido especial repercusión con la destitución y posteriores declaraciones  del Embajador Calderón Berti poco ayudan a transmitir una imagen alternativa y una voluntad de manejar de una manera radicalmente distinta los  dineros  y  recursos públicos.

Transmitir credibilidad en un tema crucial como el de la revalorización ética de la función pública, implica una ruptura total con las prácticas del pasado. Desterrar el amiguismo, el favoritismo, las cuotas y repartos partidistas, la discrecionalidad, la opacidad, las complicidades, y todas aquellas prácticas que hicieron colapsar a la cuarta Republica, y que hoy forman parte del pillaje que ha arruinado a Venezuela.

No basta con discursos, declaración de buenas intenciones, o medidas extemporáneas. Venezuela exige de quienes pretenden sustituir a la pandilla de saqueadores que hoy manejan como botín los dineros públicos, predicar con el ejemplo, y no permitir que el régimen se regocije y se solace al ver que quienes lo critican solo quieren imitarlos una vez en el poder.

 

Te puede interesar

Loading...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »