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El camino para la transición en Polonia hace 30 años, lo abrió una elección parlamentaria   

 

Las condiciones electorales impuestas por el régimen comunista polaco en 1989 eran desfavorables para el movimiento opositor liderado por Lech Walesa. Sin embargo, la población votó masivamente y Solidaridad obtuvo todos los escaños que le eran permitidos. A la vuelta de un año acudieron a las primeras elecciones presidenciales libres. La profesora de la Universidad de Wroclaw, Boguslawa Dobek, contó a Crónica.Uno detalles sobre el proceso de transición en Polonia.

El fin del comunismo y el inicio del proceso de transición en Polonia cumplió 30 años en septiembre. Fue un proceso pacífico, si se compara con el vivido por Rumanía, por ejemplo, dice la profesora e investigadora de la comunicación de la Universidad de Wroclaw, Boguslawa Dobek.

Como parte del diplomado sobre Transiciones Políticas, organizado por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB en Caracas, Dobek ofreció una conferencia presencial a los cursantes sobre dicho proceso.

En su ponencia, la investigadora polaca contó que entre 1945 y 1989, tiempo que duró el control de la extinta Unión Soviética sobre el territorio de Polonia, los polacos no tuvieron nunca la oportunidad de decidir sobre el tipo de gobierno o el gobernante que querían. En todos esos años siempre les fue impuesto desde la Unión Soviética, a través del Partido Comunista de Polonia.

“Sin embargo, el comunismo en Polonia y sus dirigentes no eran los más radicales de la URSS”, señala Dobek, y eso permitió que, llegado el momento, la oposición fuera escuchada.

Pero esa posibilidad, explica la profesora, se forjó durante cuatro décadas, y se apoyó en tres factores: una inmensa presión popular interna, organizada en el Movimiento Sindical Solidaridad; una Iglesia Católica firme en su defensa de las libertades humanas con un papa polaco, Juan Pablo II, abogando por sus hermanos; y una comunidad internacional (Europa democrática y Estados Unidos) que reclamaba la democracia para Polonia.

Dobek concedió una entrevista vía correo electrónico a Crónica.Uno que compartimos a continuación:

¿De dónde obtuvo el pueblo polaco la motivación para luchar por la democracia, después de más de 30 años de comunismo y cerrados al mundo?

—Los polacos somos una nación muy independiente que nunca aceptó la imposición del comunismo ni el control de la Unión Soviética, que duró 44 años en total. Desde el inicio, hacia 1945, hubo algunos grupos de oposición. Los polacos tenían contacto con el exterior, y ya a partir de los años 70 se les permitía viajar con algunas restricciones. Los activistas de oposición que operaban desde dentro del país tenían el apoyo de organizaciones extranjeras. En 1980 se creó Solidaridad –un sindicato de alcance nacional fundado para defender los derechos de los trabajadores– liderado por Lech Walesa. Solidaridad fue uno de los principales centros de la oposición al gobierno.

¿Cómo reaccionó el régimen comunista al surgimiento de Solidaridad?
—La reacción de las autoridades comunistas a este movimiento fue la imposición de una ley marcial en diciembre de 1981 y la ilegalización de Solidaridad. Hubo víctimas mortales y personas heridas. Pero la oposición no se rindió. En 1988 las huelgas comenzaron de nuevo. Las conversaciones entre la oposición y el gobierno en la llamada Mesa Redonda ocurrieron en 1989. Allí se acordó la realización de unas elecciones parlamentarias. La ley electoral estableció que Solidaridad solo podía ganar hasta 35 % de las sillas del Sejm (Cámara de Diputados), mientras que los cupos para el recién creado Senado eran abiertos. La oposición ganó la totalidad del Sejm y todas menos una de las sillas del Senado. Un año más tarde, Lech Walesa fue elegido presidente en unas elecciones completamente libres. Así que la alta motivación de los ciudadanos, el desacuerdo con el comunismo y la subordinación de la Unión Soviética tuvieron su efecto y permitieron la llegada de la democracia.

En la experiencia alemana, el pueblo de Alemania comunista clamaba por libertad y no por democracia. En el caso de Polonia, su pueblo clamaba por democracia, no por libertad. ¿A qué atribuye usted esa diferencia?

—Luego de la Segunda Guerra Mundial, el Estado alemán se dividió en zonas de ocupación. La República Democrática Alemana (la Alemania comunista) fue fundada en 1949 en la zona de ocupación soviética, como parte del denominado Bloque del Este, y estaba subordinada a la Unión Soviética. Alemania del Este luchó primero que nada por libertad, independencia y la reunificación de su territorio. Los polacos, por otro lado, teníamos nuestro propio país, pero no teníamos democracia y necesitábamos luchar por eso.

Medios y militares

gobierno polaco en el exilio
En su presentación en la UCAB, Dobek hizo una extensa explicación del rol de los medios de comunicación en la transición de su país. Foto: Maru Morales P.

Dobek contó que el papel de los medios de comunicación en el proceso de transición de Polonia fue fundamental, sobre todo porque permitieron una interlocución, a veces entre líneas, entre la dirigencia y la gente.

En Polonia, durante el período comunista, todos los medios tradicionales oficiales (periódicos, radio y televisión) eran de propiedad estatal, controlados por las autoridades comunistas. Sin embargo, había prensa de oposición que se publicaba ilegalmente en Polonia y también que se producía fuera del país y se importaba secretamente. Las personas escuchaban la Radio Europa Libre que emitía desde fuera. El contacto directo entre las personas era muy importante, afirmó.

¿Y la Fuerza Armada o los militares tuvieron algún rol? ¿O la sociedad civil, Solidaridad y la comunidad internacional hicieron todo el trabajo?

—A diferencia de Venezuela y varios países de Latinoamérica, en Europa del Este desde 1945 hasta 1989 el papel más importante en cada país fue jugado por los partidos comunistas (que tenían diferentes nombres como “socialista” o “de los trabajadores”) y sus líderes. La Fuerza Armada y los militares no eran tan relevantes. En el caso de Polonia, cuando el general del Ejército polaco Wojciech Jaruzelski pasó a ser la cabeza del gobierno en 1981, fue una excepción. Él había desempeñado funciones civiles como líder del Partido Comunista y primer ministro del gobierno, y luego presidente del país. Esta tradición de autoridades civiles es típica de las democracias europeas, incluida Polonia. El Ejército no tuvo ningún rol político durante el período de transformaciones y el proceso de democratización. Y tampoco tiene un rol político en la etapa de la democracia.

¿Qué tan importante fue la falta de comida, dinero o servicios públicos en el descontento de los polacos justo antes de que comenzara la transición?

—Lo que nosotros experimentamos en los años 80 fue significativamente diferente de lo que yo veo en Venezuela hoy. Primero, la sociedad polaca no era, ni es, tan diversa en términos financieros como la venezolana. Allá no había personas ricas y personas en extrema pobreza. La sociedad polaca era homogénea. En segundo lugar, nosotros éramos pobres en el comunismo, pero nadie moría de hambre. Había carne y salchichas y se podían comprar y comer. Había limitaciones de calidad y cantidad, pero la comida estaba disponible. Había trabajo, las personas podían conseguir un empleo, aunque no siempre estaban contentos con el salario.

Gobierno en el exilio igual a cero

segunda guerra mundial
La investigadora de la Universidad de Wroclaw dijo que el gobierno en el exilio perdió importancia con el paso del tiempo y de la dinámica internacional. Foto: cortesía CEPyG-UCAB

En Venezuela actualmente hay unos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y un procurador de la República, elegidos por la Asamblea Nacional, que viven y actúan desde el exilio. Polonia tuvo durante todo el período comunista un gobierno en el exilio.

¿Podría explicar en qué consistió? ¿Cuántos miembros tenía? ¿Dónde vivían sus integrantes? ¿Quién los eligió?

—Oficialmente, el gobierno de Polonia en el exilio operó desde septiembre de 1939, cuando Polonia fue atacada por los alemanes y comenzó la Segunda Guerra Mundial. Los líderes del gobierno en el exilio estuvieron inicialmente en Francia y en 1940 se trasladaron a Londres. De hecho, el gobierno en el exilio ejerció funciones simbólicas. Como consecuencia de los acuerdos de la Conferencia de Yalta en 1945, fue perdiendo reconocimiento internacional de manera gradual. Después de la primera elección presidencial democrática en Polonia, en 1990, el último presidente de la República de Polonia en el exilio, Ryszard Kaczorowski, entregó al presidente electo Lech Walesa la Orden del Águila Blanco y la Orden de Polonia Restituta. Fue así como el gobierno de Polonia en el exilio culminó sus actividades.

¿Usted piensa que ese gobierno en el exilio fue útil para la causa de la restitución de la democracia? ¿Cuál fue su papel en la transición de Polonia?

—Ninguno. Ese gobierno tuvo una significación simbólica y prácticamente ninguna oportunidad de ejercer realmente las funciones de gobierno.

 Epílogo

autoridades comunistas
La profesora Boguslawa Dobek durante su exposición en el foro sobre la transición polaca. Foto cortesía CEPyG-UCAB

Dobek explicó durante su exposición en la UCAB que el proceso de democratización de Europa requirió transformar las instituciones (hacerlas democráticas y no partidistas), transformar la economía en una de libre mercado y no estatista, y transformar a la sociedad, con el surgimiento y fortalecimiento de la sociedad civil.

“Esta fue la etapa más compleja, porque requirió cambiar la mentalidad de la gente”, afirmó.

Dobek identificó tres etapas en el proceso polaco: la pretransición, que fue un momento de preparación de la sociedad y que tomó aproximadamente ocho años, entre 1980, cuando surgió Solidaridad, y 1989, cuando se derrumbó el sistema. En esta etapa, Dobek resalta en especial el papel del fundador de Solidaridad, Lech Walesa, y del Papa Juan Pablo II, un polaco que luchó por la liberación de su país.

La segunda etapa es la transición propiamente dicha, que agrupa –dijo la investigadora– el conjunto de decisiones y acciones que debieron tomar los factores del poder y la oposición para implementar y afianzar los cambios (movilizaciones, elecciones, debates). “En esta etapa se construye el tipo de sistema político”, precisó.

Y, por último, la consolidación de la democracia, que se alcanza cuando las elecciones son periódicas, los resultados son inciertos y hay múltiples actores con igualdad de derechos. Esta etapa se puede identificar transcurridos por lo menos 10 años de iniciado el proceso.

A su juicio, la consolidación de la democracia va a la par de la conformación y arraigo de la cultura democrática en la ciudadanía.

“La creación y afianzamiento de la cultura democrática es un proceso que dura varios años, no se puede hacer cultura democrática en tres o cuatro años. Y luego hay que sostenerla, porque si eso se descuida, si se abandona la formación de cultura democrática, aumenta el riesgo de perder la democracia”, advirtió.

Maru Morales/CrónicaUno

 

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