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Román Ibarra: Orden en la casa

 

Tras largos meses, quizás años de peleas e insultos recíprocos, a veces explícitos, y a veces a escondidas mediante maniobras nacionales o internacionales, la oposición venezolana pareciera   haber perdido el rumbo, y con ello se corre el riesgo de dilapidar el capital político derivado de las elecciones del 15/Dic/2015 (parlamentarias), garantizando la felicidad del oficialismo.

Parece mentira que una solución tan a la vista de todos, tan sencilla, no pueda ser vista por quienes tienen en sus manos la responsabilidad en la conducción de la política de la oposición. Me refiero a la importancia de alcanzar la unidad total de aquellos que nos oponemos al régimen tras veinte años de destrucción sistemática del país.

Las conspiraciones soterradas por destruir el liderazgo de la oposición lucen más fuertes, y profusas que las luchas que todos juntos deberíamos emprender contra el peor gobierno de la historia republicana venezolana; obviamente hablamos de la dupla hambreadora y miserable de Chávez-Maduro, y sus colonizadores de la dictadura cubana.

Estamos viviendo la hora más obscura de nuestro país, y no queremos darnos cuenta de que cada día que pasa, es un día adicional en la profundización del estado de miseria de la mayoría de los venezolanos, quienes hoy sobreviven consumiendo desperdicios en un promontorio de basura; el único recurso que abunda en la Venezuela de hoy.

Si atendemos a las encuestas más recientes, las dos terceras partes de la población prefiere una salida pacífica y electoral a la crisis venezolana, a diferencia de quienes piensan que solo puede resolverse por la fuerza. Por ello, es lógico concluir que los esfuerzos de la oposición deben estar dirigidos a dos cosas: primero, alcanzar la unidad de todos y hacer bueno el discurso, según el cual, todos somos necesarios para lograr el objetivo de enfrentar al comunismo, y segundo: negociar desde una posición de fortaleza y unidad, elecciones presidenciales y parlamentarias supervisadas internacionalmente, con nuevo cne, nuevo REP, la garantía del voto de los venezolanos en el exterior, y la liberación de los presos políticos.

Si no se logran todas esas condiciones porque el régimen en su tozudez no accede plenamente, ir de todas maneras a las elecciones y derrotarlos ampliamente, habida cuenta de que la mayoría electoral está con la oposición. Pero ello requiere participación masiva, y defensa del voto en cada mesa. Con unidad plena; votación masiva, y defensa del voto, no hay trampa, ni ventajismo que valga.

Maduro y su combo, favorecen a un sector de la oposición (No representativo de la mayoría), precisamente para intrigar y dividir a la oposición. El oficialismo sabotea las posibilidades de unidad de la oposición porque se sabe derrotado, y nosotros en disputas estériles, les hacemos el juego separándonos.

Lo cierto, es que unidos o separados, el régimen cumpliendo el cronograma constitucional, sin cambiar el cne, ni el REP, y sin supervisión internacional creíble, va a hacer las elecciones parlamentarias en 2020. Los dejamos correr solos; les volvemos a regalar el parlamento como en 2005?

O por el contrario, hacemos un esfuerzo sincero por la unidad de toda la oposición, y nos dedicamos a presionar al régimen para hacer también las presidenciales?

Son preguntas importantes que comportan un interés legítimo por salir de la crisis a través de elecciones, y no seguir creyendo en ¨pájaros preñados¨ para seguir buscando una vía de fuerza inviable.

Lo importante ahora –repito- es la unidad para concretar el objetivo de hacer elecciones, y cuando ello ocurra, solo entonces habrá oportunidad para que quien quiera competir por el liderazgo del país, pueda hacerlo en condiciones democráticas.

¡Construimos la Unidad, o comunismo para siempre!

@romanibarra

 

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