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¿Tiene sentido elevar tan peligrosamente el riesgo de la banca?

 

El sistema bancario venezolano se encuentra en una situación especialmente compleja y, aunque no vislumbramos el riesgo inmediato de una crisis grave en el sector, si debemos preguntarnos hasta dónde va a llegar la estrategia de restricción de liquidez que, sin duda, está asfixiando a una actividad económica, cuya importancia está fuera de cualquier debate sensato.

La banca está llamada a cumplir un rol fundamental en cualquier estrategia de recuperación económica, no solo como fuente de crédito a la producción y al consumo, sino como vehículo de estabilización financiera, pues un sistema bancario robusto, moderno, adecuadamente capitalizado y con todos los servicios que, hoy en día, una entidad bancaria debe ofrecer es un elemento consistente de credibilidad y confianza para cualquier país.

Sin embargo, las autoridades monetarias se han embarcado en una estrategia monetaria de altísimo riesgo para la banca, con el fin de contener la depreciación del bolívar en el mercado paralelo, un objetivo que solo se ha cumplido puntual y parcialmente. La devaluación y la hiperinflación no podrán ser combatidas con éxito real con disposiciones aisladas e inconexas, sino con toda una estrategia de recuperación que pase, por cierto, por el fortalecimiento del sistema financiero.

Desde febrero, se ha impuesto una agresiva política de encaje legal que hace que el sistema tenga represado más de 80% de los recursos que puede prestar en el Banco Central de Venezuela; son más de 15 billones de bolívares inmovilizados, de los cuales solo se descuenta el contravalor de las intervenciones cambiarias del BCV.

Mientras tanto, los bancos, completamente ilíquidos, se ven obligados a acudir al mercado de créditos interbancarios a un día, el “Overnight”, para cubrir sus crecientes déficit de encaje legal. Este 14 de noviembre, la tasa máxima en ese mercado fue de 625% y la tasa promedio se ubicó en 496,59%; unos valores inéditos y absurdamente elevados.

Si vemos los montos, en solo nueve jornadas hábiles bancarias que van de octubre, a la fecha de cierre de este Informe Privado, en este mercado se han transado 2.126.902 millones de bolívares, una cantidad apenas inferior en 170.000 millones de bolívares al monto de todo el mes de septiembre y que, de hecho, marca un récord para un período semejante en los últimos 20 años.

¿Tiene sentido que un sistema bancario que tiene en encaje más de 15 billones de bolívares esté adquiriendo pasivos tan fuertemente onerosos y de tan elevada magnitud solo para cumplir una medida monetaria restrictiva? Estos préstamos interbancarios comprometen en una medida severa la estructura de costos del sistema bancario y contribuyen a explicar su creciente caída de rentabilidad.

Desde febrero de este año, la banca viene mostrando una fuerte y preocupante desaceleración en su variación anualizada del Resultado Neto. Si esta realidad se continúa mostrando, en las cifras mensuales de la banca, el costo sería impagable.  El elemento más complicado de las crisis financieras no son las causas sino las consecuencias, que son, por lo general, muy difíciles de controlar y de contener, pues esta agravaría aún más el desempleo, la inflación, la devaluación y profundizaría la recesión general.

Pero, por qué se llega a este extremo de presión para conseguir fondos. El BCV introdujo un elemento de dolarización en la penalización de los déficits de encaje legal que hace que, con cada devaluación del dólar oficial, la multa  por encaje suba en función a la magnitud de la variación del tipo de cambio. Los bancos, de hecho, están pagando cantidades mil millonarias por incumplimiento de encaje.

Estas medidas puntuales solo contribuyen a agravar una situación crítica que la hiperinflación, la devaluación, la contracción de la economía, la caída del consumo público y privado y las excesivas regulaciones financieras generan en la banca venezolana.

El sistema bancario se ha contraído 90% en los últimos cinco años, mientras en el mismo lapso el PIB total ha descendido en 55,3%. Esta es la magnitud de la crisis económica que la banca ha debido absorber en un quinquenio. Algo nunca visto y que explica por qué el sistema tiene más de 31 semanas sin poder cubrir el saldo requerido del encaje legal, entre otros retos para su estabilidad.

Aristimuño Herrera & Asociados

 

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