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Neuro Villalobos: Neoliberalismo y democracia

 

“El neoliberalismo lleva cuarenta años debilitando la democracia.” Joseph Stiglitz

La cita que se lee iniciando este artículo es nada más y nada menos que del renombrado economista Joseph Stiglitz muy conocido por el gremio de economistas no sólo por su profesión, sino por su marcada tendencia y defensa de la izquierda mundial. Dicha afirmación la hace en el contexto de un artículo de opinión muy sugestivo titulado “El fin del neoliberalismo y el reconocimiento de la historia.” Ese sesgo intelectual para quienes no lo conocen, genera mucha confusión y puede hacer mucho daño, sobre todo a los desprevenidos estudiantes y estudiosos de esta ciencia. El Dr. Pablo Schilling le sale al paso alertando prudentemente que “criticar un sistema sin planear alternativas no aporta.”

Esta discusión es de interés para las Academias de la Ciencia Económica, Facultades y escuelas de economía, y de las ciencias sociales y políticas en general. Lo que me interesa destacar en este artículo, sin tener estudios e investigaciones que lo avalen, pero sí la evidencia empírica producto de mi observación y la de ustedes amables lectores, es que si bien la corriente de pensamiento neoliberal y la puesta en práctica de sus ideas ha podido contribuir a debilitar la democracia en los últimos cuarenta años, como dice Stiglitz, el socialismo Marxista y sus ideas llevan más de doscientos años tratando de destruir la democracia y sus bondades.

Está demostrado en un poco de países encabezados por la antigua URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), China, Corea del Norte, Cuba y dolorosamente en Venezuela que el socialismo y su fase última, el comunismo, para implantarse requiere como condición necesaria, tal como lo demuestra la historia, destruir la democracia, acabar con las libertades individuales y sociales, tener esclavos medio satisfechos y usar descaradamente la mentira, el engaño, el odio y el terror como armas de coacción y cohersión colectivas por parte del Estado para mantener en el poder a la clase dirigente.

La democracia, sin adjetivaciones, ha logrado en el tiempo, ser más allá que una forma de gobierno y se ha convertido en una forma de organización social mejor y más justa. Sus principios, valores y fundamentos son los que más se aproximan y reflejan el deseo natural de los seres humanos de vivir en sociedad y ha permitido que el denominado sistema capitalista y el derecho de propiedad que le es inherente, se desarrolle históricamente y se vaya ajustando evolutivamente a las grandes demandas sociales.

En el caso venezolano, no hay duda que el actual régimen socialista abusa de su posición de fuerza después de haber utilizado a la democracia para llegar al poder. Envalentonado por el monopolio de las armas y el por el manejo inescrupuloso de los recursos de todos nosotros, se ha colocado al margen del Estado de Derecho que rige en las democracias, porque esa es la condición natural de todos los países  que han optado por abrazar el fetichismo del socialismo como una ilusión de vida.

Es probable que el neoliberalismo como corriente de pensamiento haya debilitado la democracia señor Stiglitz, pero, también se ha mantenido el respeto por sus principios fundamentales. En cambio, el socialismo siempre, siempre se ha propuesto acabar con la democracia aún con el altísimo precio de negar la libertad a los seres humanos que engañados le han sido fieles.

nevillarin@gmail.com

 

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