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Luis Fuenmayor Toro: CNE; De lo ideal a lo posible y a lo probable

 

El tema a tocar tiene que ser el del Consejo Nacional Electoral (CNE), el cual es el que está en la estrategia política y en la mente de todos. Lo comenta con énfasis Maduro en sus apariciones de radiotelevisadas. Habla sobre ello Diosdado, sin las burlas y groserías que usualmente le son propias, sino con seriedad y respeto. Guaidó y el resto de esa oposición declaran sobre este aspecto constantemente, al no quedarles más remedio. Y lo hacen también los dirigentes de los partidos opositores de la mesa nacional de diálogo, a quienes se debe precisamente la actual “popularidad” del tema. Igualmente, otros actores políticos, opositores de distintas tendencias, se pronuncian al respecto y exponen sus proposiciones.

El tema ha sido incorporado en la agenda de debates de la Asamblea Nacional (AN) con la participación de los diputados del PSUV, pese a la existencia del “desacato”, figura no aplicable legalmente sino a individuos y nunca a organismos colegiados, pero vigente dada la arbitrariedad derivada del poder real del gobierno. El desacato, la invalidación del referendo revocatorio presidencial y la elección de la Constituyente, son las tres imposiciones ilegales e inconstitucionales más claras y grotescas del gobierno de Maduro, que ha sazonado con la escogencia de los magistrados “express”, la suspensión de los diputados de Amazonas y las numerosas violaciones del debido proceso judicial contra sus adversarios.

Idealmente, el CNE estaría constituido por 5 personas de prestigio: incorruptibles, imparciales política e ideológicamente, justas en sus decisiones, de pensamiento lógico, actitudes éticas, dedicadas, eficientes y con gran amor por Venezuela y su pueblo. Seguramente estas personas existen en el país y no son escasas, pero no sabemos quiénes son ni dónde están, ni mucho menos la manera de buscarlas y escogerlas. Las leyes, las normas, el trabajo del Comité de Postulaciones, no nos ayudan en este sentido, entre otras cosas porque el equipo de selección debería tener las mismas cualidades y sabemos perfectamente que no es así. Y mucho menos las tienen los diputados que los van a elegir definitivamente.

Como en la mayoría de los casos, las concepciones ideales son imposibles de llevarse a la práctica. Nunca tuvimos en el pasado adecocopeyano un organismo rector electoral ideal. Tenemos que descender a tierra, aterrizar como algunos dicen, para plantearnos consideraciones dentro de lo posible. Entendamos también que lo posible es lo que puede suceder, pero no necesariamente lo que sucederá. Habría que trabajar por un CNE designado por consenso de las fuerzas políticas actuales, que genere confianza y sea imparcial, a pesar de estar integrado por personas cercanas o con simpatías por algunas de esas fuerzas políticas. Para esto sus integrantes tendrían que ser gente seria, respetable, justa y de pensamiento lógico.

Como dijimos, muchas veces lo posible no es probable que ocurra, y nuestra situación política no es la mejor para lograr este tipo de acuerdos, sobre todo cuando de lado y lado el extremismo político trabaja para frustrar cualquier acuerdo pacífico y democrático. Y este aspecto tiene más importancia en la oposición que en el gobierno, pues éste controla a sus locos con más facilidad,  mientras los “locos” de la oposición son proporcionalmente más numerosos que los del gobierno, tienen mayor poder y dirigen actualmente la política opositora. No son mayoría, pero tienen financiamiento y respaldo extranjero y recurren a un chantaje del cual la sensatez opositora no se ha podido zafar todavía.

No sé qué hacen Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y Capriles, dejándose llevar por el extremismo guaidoísta, que conjuga a Voluntad Popular y a una parte de Primero Justicia, así como a grupos y personas más sectarios y extremistas como Vente Venezuela, Ledezma, Arria y Borges. Si lograran sacudirse del chantaje sería mucho lo que podrían hacer por Venezuela en la difícil coyuntura actual. O se le da una salida política, que tiene que ser pacífica y electoral, a la crisis terminaremos sufriéndola por muchísimo más tiempo. Hay que elegir un CNE que tenga el mayor consenso posible, con los mejores integrantes que se pueda y de una imparcialidad aceptable. Nada que ver con el actual de Tibisay.

Dos miembros cercanos al chavecismo gobernante, dos miembros de las oposiciones actuantes: uno de la AN y otro de quienes se sentaron en la mesa nacional de diálogo, y un quinto miembro seleccionado de común acuerdo, quien presidiría, escogido entre gente que haya enfrentado la polarización desde hace tiempo, capaz de pensar con cabeza propia y de razonar. Así eran los consejos supremos electorales de la mal llamada cuarta república. No eran nada del otro mundo. Logrado esto, ese organismo se encargaría soberanamente de rescatar el CNE y organizar los procesos electorales establecidos en la Constitución. Es realmente entonces cuando se iniciaría la tan necesaria transición política y el inicio de la recuperación nacional.

Sería mejor para el gobierno y todo el país si este CNE es seleccionado en la AN, aunque la opción de la omisión legislativa de ésta llevaría a que fuera nombrado por el TSJ. En cualquier caso tendríamos nuevo CNE.

 

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2 thoughts on “Luis Fuenmayor Toro: CNE; De lo ideal a lo posible y a lo probable

  1. Parece que la creencia general es que no es posible designar un CNE conformado por cinco venezolanos de probada independencia y honestidad, por lo cual hay que apelar a una repartición de cargos en una proporción 2-2-1, dejando a ese 1 como el fiel de la balanza y el voto que decidirá los casos más polémicos, una responsabilidad muy grave para una sola persona. Para reducir el daño, espero que los propuestos de lado y lado deban también recibir el consenso de todos y no tengamos que calarnos unos militantes de partido que renuncian después de haber sido designados para transformarse mágicamente en independentes, como ha ocurrido sistemáticamente en estos 21 años.

  2. Dr. Fuenmayor, el esquema de distribución de cargos del CNE que usted presenta (no se si lo comparte) no me convence en cuanto a otorgarle un puesto a quienes han tenido el beneplácito del régimen para dialogar a espaldas del resto de la mayoría de la oposición. Si ellos lo hicieron por convicción y por el bien del país, no veo porque tengan que exigir una compensación, y debería sentirse representados por los que proponga la mayoría. En lo personal, lamento tener que decir que me gustaría ver demostraciones de fidelidad de parte de estos opositores tan cercanos al oficialismo. De repente podríamos resultar con un CNE 3-1-1, lo cual sería trágico.

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