Inicio > Opinión > Enrique Meléndez: El muro de la vergüenza

Enrique Meléndez: El muro de la vergüenza

 

Este sábado 9 de noviembre se han conmemorado los 30 años de la caída del Muro de Berlín; un fenómeno sumamente importante, porque implica el fin de una aberración política; que se había manifestado en el Viejo Continente, a comienzos del siglo XX; cuando se apodera del poder el partido de los Bolcheviques, que comandaba Vladimir Ilich Lenin en la Rusia zarista, y donde se intenta llevar a la práctica una aspiración; que había estado latente, desde el surgimiento del sistema capitalista; que trae consigo la desaparición de las castas sociales de la nobleza feudal; para dar lugar a lo que Marx conoció como las clases sociales; sobre todo, porque se presenta ante el panorama de la historia un sujeto activo; que se conocerá como el obrero asalariado, y que será el protagonista de la gran revolución proletaria; que se ha desencadenado desde mediados del siglo XIX; a la cabeza de Carlos Marx y Federico Engels, a propósito de la publicación por parte de ambos del Manifiesto Comunista en 1842, y mediante la cual se aspira, precisamente, a lograr la desaparición de las clases sociales; para la consumación del comunismo; donde los medios de producción pasan a manos de la clase obrera; que es la mayoría de la sociedad; aun cuando Lenin no era propiamente un obrero, sino un abogado; y el que con una gran habilidad política logra tomar las riendas del Estado ruso, para instaurar un régimen, supuestamente, de igualdad social, y para lo cual lleva a cabo una serie de expropiaciones a las grandes fábricas y propiedades agrícolas, que estaban en manos, precisamente, de la  burguesía rusa, y entregarlas a los obreros y campesinos, respectivamente; al tiempo que se volvía un Estado imperialista, cuya influencia hegemónica se iba a comenzar a expandir por su entorno geográfico más inmediato; dando lugar a lo que se conocerá como la Unión Soviética.

Precisamente, lo que en su libro “El Imperialismo: fase superior del capitalismo”, le achacaba a este modo de producción;  también Lenin, sin darse cuenta, lo reproducía en su tipo de régimen; partiendo, además, del hecho de que Rusia había sido un país imperial desde los tiempos más remotos, y valiéndose, sobre todo, de la estrategia del terror. Aun cuando, el malévolo de la partida siempre ha sido señalado Josef Stalin; quien lo sucede en el poder; el escritor Alexander Solzhenitsyn sostuvo en una entrevista; que le hicieron a raíz de la publicación de su libro “Archipiélago Gulag”; que Lenin había sido uno de los hombres más malvados, que había conocido la historia; puesto que había asesinado a millones de personas; víctimas de persecución política, y se diría que con él se inician los campos de concentración; en los cuales fue recluido Solzhenitsyn, a propósito de su espíritu disidente; donde a los presos los ponían a hacer trabajos forzados en condiciones climáticas muy adversas, y en los cuales se inspiró, posteriormente, Hitler; cuando desató la persecución contra los judíos, y decidió exterminarlos; además de proceder con su delirio de querer apoderarse del mundo; uno diría, que fue lo que llevó a que un hombre como Whiston Churchill, una vez desatado los demonios de Hitler para propiciar tal propósito, y habiéndole declarado la guerra a media humanidad, entre ellos, a los propios soviéticos, se vio en la necesidad de pactar con Stalin; amparándose en la idea del mal menor, y neutralizar aquellas fuerzas demoníacas, digamos así; tomando en cuenta que Hitler proclamaba la ética de la inmisericordia; en una interpretación muy errada, de lo que había establecido la teoría de Nietzsche, a partir sobre todo de sus concepciones sobre el superhombre; además de todo lo que se había dicho sobre la grandeza de la especie humana, representada en el pueblo alemán, y en cuya trampa delirante había caído hasta el propio Heidegger; el pensador más prestigioso de Alemania, para el momento de la llegada de Hitler al poder; cuando señalaba que el pueblo alemán era el que estaba mejor dotado para lograr una más exacta definición del ser contemporáneo, en una discusión de carácter ontológico; partiendo de la circunstancia, a su juicio, de que la lengua alemana guardaba una gran semejanza con la lengua griega de los tiempos de Sócrates, y las que permitían desarrollar grandes abstracciones en torno a la noción del ser; habiendo tenido la llamada filosofía clásica alemana la influencia más decisiva en el pensamiento contemporáneo, a la cabeza de Hegel y de Marx.

Lo demás es historia conocida: las llamadas fuerzas aliadas vencen a las fuerzas del mal. Se produce la famosa reunión de la isla de Malta; que convoca a Stalin, Churchill y Franklin Delano Roosevelt, y donde se produce lo que se conoce como el reparto del mundo; de donde queda Alemania dividida en dos partes; puesto que la mitad Este de su territorio quedará en manos de Stalin, para instalarse en su sistema de gobierno un comunismo; que obligará a partir a mucha gente; como sucede ahora con nosotros: un éxodo masivo huyéndole al malestar social, a la inseguridad pública y a la infelicidad, que trae consigo este régimen de gobierno, y que fue lo que indujo a la construcción de ese muro, que dividía Berlín en dos mitades. Fue una aberración, que la pudo captar Mijail Gorbachov; de acuerdo a lo que confesó en una entrevista; que le hicieron justo hace diez años, con motivo de la conmemoración de los 20 años de la caída del Muro, y en donde recordó que en el marco de la celebración de una fecha patria en Alemania del Este, se había realizado una concentración en un estadio de Berlín, y en donde desfilaban representaciones de deportistas de todas las regiones de la Germania; destacándose el hecho en ese medio, de que todos gritaban una especie de consigna; de modo que él se acercó al entonces presidente de Polonia, a quien le preguntó que si sabía alemán, y que el otro, y que le respondió: lo suficiente, como para entender que lo que están pidiendo es la unificación de las dos Alemanias.

melendezo.enrique@gmail.com

 

Te puede interesar

Loading...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »