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Enrique Meléndez: Protectorado cubano en la región

 

Qué pensará Nicolás Maduro, una vez que termina esos discursos; como el que acaba de pronunciar en Azerbaiyán, en el marco del acto de entrega de la presidencia pro tempore del Movimiento de los Países No-Alineados, que ejerció por un año, y en donde dijo que Venezuela está a punto de ganar la guerra económica. En efecto, son frases que le salen de la tapa de la barriga; para decirlo en términos coloquiales, más que del cerebro. Sobre todo, porque parte de un absurdo, que se le ha demostrado más de una vez; pues, mientras la guerra es caos; la economía es cosmos, y de allí que en la teoría económica no deja de ser usado el término equilibrio; para referirse, por ejemplo, a las variables macroeconómicas o a la balanza de pagos, y así sucesivamente, y entonces para acartonar más su personalidad en estos escenarios, le pone un mayor énfasis a sus palabras; cuando agrega que esta guerra la propicia EEUU y algunos países identificados con el neo-liberalismo; aunque sin entrar en detalles en qué consiste dicha guerra económica; por qué lado comienza; si se trata de un saboteo comercial; siendo, por lo demás, EEUU su principal socio comercial, y que es la otra parte absurda de su frase; pues hasta hace poco se le vendía a EEUU el 15% de lo que consumía en materia de petróleo, y se le sigue suministrando; aun cuando la producción de Pdvsa dicen que ha bajado a los 700 mil barriles diarios (b/d) de petróleo; representando, en ese sentido el poco ingreso que tenemos; o si esa guerra se basa en un cerco económico, y, entre tanto, oculta que a Cuba se le suministran 40 mil b/d de petróleo; que Maduro, por lo demás, se desvive por enviárselos; tomando en cuenta la enorme deuda que arrastra en materia de asesoría política, a propósito de la presencia del G-2 cubano en Venezuela.

A esta altura ya lo comienza a admitir la opinión pública: esta escuela del G-2 cubano representa un cerebro bien avanzado, en materia de reacción política castrocomunista; que, a pesar de que constituye un anacronismo político, se afinca sobre todo en la estrategia de infligir apatía e indiferencia en la ciudadanía, y de allí viene el acostumbramiento a las circunstancias; de modo que la ciudadanía termina como en el cuento de la rana; que, si se le mete en una olla de agua caliente, enseguida, salta, pero que si se la pone a calentar con el agua, entonces acaba por ser hervida; a pesar de los niveles socioeconómicos a los que hemos llegado en las experiencias, tanto cubana; como, ahora, la venezolana; donde estamos en los de asistencia humanitaria; aun cuando Nicolás Maduro haga ver en su discurso; que todo ello deriva de las sanciones impuestas por EEUU a todos aquellos países, que se niegan a admitir sus políticas imperialistas.

Lo más grave de todo es que todos estos absurdos, que maneja Maduro, reciban aplausos en esos escenarios; aun cuando más de uno conoce la actual realidad venezolana; pues así como la tos es algo que no se puede ocultar, también una diáspora de casi cinco millones de compatriotas, que rondan por el mundo entero, se trata de un fenómeno inocultable. Por supuesto, este movimiento de los No-Alineados no deja de tener un carácter tercermundista, y donde está de por medio la envidia, que suscita EEUU, a partir de sus potencialidades armamentísticas, científicas y tecnológicas; que no tienen comparación, y que es lo que explica el hecho de que Venezuela, a pesar del prontuario, que se le ha abierto en diferentes organismos de justicia internacional en materia de violación de los derechos humanos, a partir de informes como el de Michelle Bachelet, haya ingresado a una comisión de la ONU, llamada a velar por estos derechos; lo que significa que todavía en el mundo imperan dos bloques de poder: el del primer mundo; que se despojó de todos los prejuicios ideológicos, que se arrastraban con la revolución proletaria, y que constituyó uno de los demonios más crueles, que se conocieron en la historia de la humanidad, y este tercer mundo, donde todavía prevalece mucho el resentimiento civilizatorio, y que cuenta con escuelas de la tiranía, que desarrolla estrategias, como las del G-2 cubano en aras de su larga agonía.

¿No se dice que el cerebro de las turbulencias sociales, que se han vivido en Chile y en Ecuador, está en Cuba, para desviar la atención de ese otro foco, que es Venezuela? No hay que pasar por alto, que se ha reconocido que Chávez y Maduro han fomentado fuerzas paramilitares; que se han venido adiestrando a lo largo de los años; tanto para disolver manifestaciones de carácter pacíficas; como para provocar amotinamientos sociales, y que se vieron tanto en Santiago, como en Quito. Como reza el lugar común: cualquier coincidencia con la realidad, es pura casualidad. Uno diría que hasta al G-2 cubano le conviene que se hable de semejante estrategia, la que desarrolla en nuestra región, en pro de la supervivencia de unos anacronismos, como los que representan los regímenes de Cuba y Venezuela. Así resulta que, en efecto, a pesar de que las estadísticas hagan ver que Chile hoy en día cuenta con el mayor ingreso per cápita de la región, y el más elevado salario mínimo, según la argumentación rebuscada, que se maneja en las redes, su población casi está en las condiciones de miseria, que la venezolana, y que es lo que explica la convulsión, provocando el saqueo de supermercados y la quema de una parte de su sistema del Metro; destapándose, supuestamente, una realidad; lo mismo que en Ecuador. Ahora, resulta dudoso que en las manifestaciones, tanto chilenas, como ecuatorianas, los agentes infiltrados, que envía el gobierno venezolano, porten carnet del PSUV; al menos, que esa pudiera ser también parte de la estrategia mediática del G-2 cubano, a manera de confusión. Porque de esa guerra si no habla Maduro en esos escenarios internacionales, de la guerra del castrocomunismo, y en donde se maneja mucho la información y la contra-información: lo falso positivo.

meléndezo.enrique@gmail.com

 

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