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Alejandro González Valenzuela: El inefable Mires

 

En relación al análisis del Profesor Mires: “El Estallido”, quisiera observar:

Es muy probable que durante mucho tiempo, no conozcamos las verdaderas causas y alcance de los sucesos que han “revolcado” a Chile, pero, sí, podríamos afirmar que allí ha ocurrido un fenómeno similar al de ciertos procesos revolucionarios (p. ej., francés y ruso), en el que distintos sectores con distintas demandas, convergen en un “proceso” revolucionario: las llamadas “revoluciones dentro de la revolución”.

Si partimos de un análisis cartesiano, podremos identificar a algunos de estos sectores, sus demandas convergentes, sus medios de expresión, y tal vez aproximar una idea sobre la naturaleza esencial del fenómeno.

Diagnóstico inicial de Mires.

Calificar, a priori, como hace Mires, de “estallido” (“irrupción de hechos que nadie ha podido predecir”), los sucesos de Chile, es dar una visión, incompleta y parcial, con la que no coincidirían la mayoría de los análisis, pues, la irrupción era predecible, de hecho, había sido predicha por algunos analistas.

Contexto.

En mi opinión, no es correcto, despachar, sin más, calificados análisis preliminares que, con datos en mano, advertían que Chile era una olla de presión. El crony capitalism había alcanzado cotas grotescas; al igual que la cartelización de precios; ni qué decir de la evasión tributaria; la relación pecaminosa entre dinero y política, muy transversal, políticos de todos los partidos recibían dinero de empresarios, a cambio de legislación favorecedora. Escándalos que envolvían a la familia presidencial (Bachelet y Piñera), a un ex comandante del ejército, a varios generales de carabineros; la voracidad de las AFP, ante el anuncio de un aporte extra del 4%; las prácticas abusivas con las medicinas (remarcaje, ocultamiento de genéricos, etc.); tenían sumido al chileno común en un ambiente de crispación.

Por otro lado, no es correcto descartar a priori, la mano peluda del Cartel de Sao Paulo y la violencia política. Mires omite que en Chile, hace rato está presente el terrorismo en la Araucanía, mediante ataques incendiarios y asesinatos, pero, también, se ha estado expresando en Santiago, días antes fue quemado parcialmente, el Instituto Nacional; omite, también, que en Chile, tienen gran presencia y fuerza, grupos anarquistas, ideológicamente muy consistentes, y grupos anarquizados direccionados por la izquierda cavernaria, que cada 11/09 y cada “día del combatiente”, convierten a Stgo en un campo de batalla; omite que las 87 estaciones de metro fueron quemadas rápidamente, en grupos, y de manera simultánea, ¿cómo ha podido ser posible esto? Las estaciones de metro de Santiago, están construidas con hormigón, acero y cerámica, y nada de materiales inflamables. Quién suministró los acelerantes y la logística?

Los avales del Cartel de Sao Paulo, a hechos violentos previos, no permiten descartar su vinculación al accionar de ciertos grupos organizados que cabalgaron sobre la protesta social, como el PC de Chile y el Frente Amplio, que pedían sacar a las militares de las calles, cuando arreciaban los saqueos y ataques incendiarios, mucho menos, cuando sus cuadros asistieron a la última reunión en Caracas; y menos aun, cuando el objetivo final de esta gente era la consabida ANC, que es casi una denominación de origen de este Cartel.

Los tres segmentos y los partidos políticos.

Creo que es un gran reduccionismo, hablar de los jóvenes y la violencia, y las “gestas contra los pacos”, creo que Mires no conoce a las nuevas generaciones ni a los milenials, que andan en otra. Quienes participaron en las evasiones masivas, sí, eran estudiantes, quienes participaron en los saqueos y actos vandálicos era lumpen, y quienes protestaron ante la fachada de la Universidad Católica gente claramente enferma; no manoseemos a la juventud imputándoles afanes épicos de los 70. Por otro lado, muchas brigadas de jóvenes voluntarios se han conformado para limpiar las calles, el metro, y otros espacios públicos.

La protesta social existe, es transversal, es de la sociedad civil, Mires insiste en las categorías de los 70, claro que había trabajadores protestando, pero, no sindicatos, ni partidos, pues, la protesta social, era contra ellos, inclusive. Esencialmente, había familias, amigos, compañeros de trabajo, abogados, médicos, enfermeras, empresarios, ingenieros, etc., que se autoconvocaron por las redes sociales, y que hoy 25/10, al menos en la tarde, tuvieron una jornada pacífica y memorable.

La mutación del ejercicio político y la democracia horizontal.

No es crisis de representación Mires, es cambio epocal, es la necesidad de redefinir a la democracia (Mair, Gobernar al Vacío). Mires omite que es la democracia horizontal la que está desplazando al ejercicio vertical de la política y la democracia en los partidos. Es la mutación de la sociedad civil que se va abriendo paso, y se encarna en la multitud (Hardt y Negri) “con capacidad de poder político de facto”, en las comunidades vitales de las que habla Gurri, y también, en los enjambres digitales de Byung-Chun Hal.

Este cuadro fue el que determinó que los partidos no tuvieran ninguna posibilidad de contener, canalizar y componer el conflicto. La derecha dividida entre el oportunismo, el cálculo político, y el atavismo represor, ha sido incapaz de dar sustento sólido a un Piñera errático: conciliador cuando no debía (pedir perdón), y retador cuando menos debía (foto y “estamos en guerra”). La izquierda democrática, igualmente dividida entre el oportunismo y el cálculo político, no es referente para nada en el fenómeno; y la izquierda cavernaria (PC de Chile y Frente Amplio), que quiso montarse sobre la ola de las protestas, no tuvo capacidad para direccionar y coordinar a una multitud, que, también, los rechaza; su poder se limitó a coordinar a unos cuantos “guerreristas” para desafiar a carabineros y FFAA, el toque de queda, y dirigir a hordas de saqueadores que se diluyeron cuando aparecieron las turbas.

En síntesis, en mi opinión, en Chile se ha iniciado un proceso de cambios, en cuya fase explosiva, han convergido distintos sectores con distintos intereses; el carácter excluyente de los intereses, ha determinado que, por ahora, se haya impuesto la tendencia mayoritaria y pacífica; este proceso recién comienza, veremos pronto su verdadero alcance. La democracia chilena está a prueba, su clase política, también.

Publicado por pararescatarelporvenir

 

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