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Venezuela: Llegó el trueque y se aceleró el éxodo

 

Sin dinero ni acceso a productos básicos, Venezuela vuelve al trueque y se acelera el éxodo.

Los “truequeros” deambulan por las calles de las principales ciudades ofreciendo el intercambio de alimentos y productos de aseo y limpieza

“Cambio arroz por jabón en polvo o blanqueador o si tiene aceite le doy un kilo de pasta, la idea es que todos ganemos”, exclama Pablo, un vendedor informal quien deambula por las calles de Caracas.

Crecen en los mercados de Caracas los puestos que ofrecen el truque de alimentos o productos de limpieza (fotos: Elizabeht Ostos)

El hombre, alto y delgado, camina por el oeste y centro de la cuidad ofreciendo canje. “Me va bien porque intercambio un kilo de arroz por kilo y medio de jabón en polvo y un kilo de azúcar por dos de caraotas (frijoles negros). Hago ofertas y la gente negocia conmigo”, dijo a Infobae.

Junto a su sobrino Anderson viaja todos los días desde los Valles del Tuy (suburbio popular) y llega a la capital, “que es donde están los reales (dinero) para poder hacer negocios y comer”.

Pablo asegura que tiene acceso a comida que distribuye el gobierno en su comunidad, con cierta regularidad. “Somos los más pobres de los Valles y nos cae platica y cajas de comida, ya no es tan frecuente como antes pero si tenemos. Comemos y hacemos cambios de mercancía seca por artículos de limpieza que son muy caros”, dijo a Infobae.

Anderson interviene y dice que “una profesor que me cambia cosas me dijo que esto se llama trueque y que es algo que se usaba hace muchos años. Con Maduro llegó el truque y el billete”, dice, entre risas, el pre adolescente de 11 años.

Anderson hace trueques con comida subsidiada por el gobierno de Maduro

Los comerciantes informales dijeron a Infobae que los productos que más cambian son el litro de aceite, el arroz, las pastas, latas de atún y el azúcar. Todo en empaques de un kilo. Pablo señala que cuando necesita dinero revende el jabón en polvo o las cremas dentales: “Me dan unos 80.000 bolívares (4 dólares) por cada bolsa de kilo y medio de detergente”, eso está muy bueno.

Asegura que también negocia con dinero en efectivo, “cuando en Caracas me pagan algo con la combinación de productos y de billetes, yo vendo el efectivo. Si doy Bs. 10.000 (0.5 dólares) cobro 20.000 (1 dólar) mediante transferencia bancaria. En donde vivo hay pocos bancos y muy pocos billetes así que la gente me compra mi efectivo para pagar los gastos de los autobuses que van a Caracas. Hay otros que compran frutas o verduras que son más baratas si se pagan en efectivo. Todo es un negocio”.

En el mercado

No solo son los “truequeros”, como se definen los cambistas informales, los que hacen negocios con la comida. En varias ciudades venezolanas hay quien tiene puestos en donde se vende y se permuta mercancía.

“Esto era un negocio medio clandestino hasta hace unos meses pues funcionarios del gobierno decomisaban los productos que intercambiábamos si nos agarraban con las manos en la masa. Los productos de las cajas o bolsas Clap (comités locales de abastecimiento y producción) son importados en su mayoría y se identifican rápido: harina, pasta, arroz, aceite, atún, están empacados de forma distinta a los alimentos que se hacen en Venezuela, por eso teníamos que escondernos para hacer los cambios”.

Los “truequeros” eran perseguidos hasta hace poco por la policía, pero en los últimos meses los están dejando operar. Para muchas personas, es la única manera de conseguir alimentos.

Así lo informó Roberto (nombre ficticio) a Infobae, quien tiene varios puestos informales en donde anuncia y hace trueques en un mercado municipal de Caracas.

Advierte que “los que trabajamos con el truque teníamos que estar de bajo perfil. Para evadir a los policías, los colectivos que cuidan al mercado (grupos de choque chavistas) y a la Guardia Nacional. Ahora es diferente; armamos unas mesitas y ponemos la mercancía justo frente a la entrada principal del mercado. Si me traen bolívares o dólares también vendo los productos, también tengo punto de venta portátil. Mi idea es cambiar mercancía pero hay días de más billetes en la calle”.

Reconoce que ya no son tan perseguidos “porque el gobierno sabe que la gente hace negocios para poder comprar carne, pollo, cerdo o queso en este mercado en donde el abastecimiento es más o menos bueno pero hay que pagar mucho por un kilo de pollo por ejemplo, unos 41.000 bolívares (2 dólares)”.

Otro truequero dice que “la cuenta es sencillita. Yo cambio un cartón con 30 huevos por tres productos de los Clap: un kilo de arroz, otro de pasta y otro de azúcar. Al que me da un litro de aceite le paso medio cartón con 15 huevos. Ese producto está carísimo. El que se hace en Venezuela está en Bs. 51.000 (2,5 dólares) y el que trae Maduro de Turquía en Bs. 41.000 (2,1 dólares). Si me cae mercancía hecha en Venezuela, también la coloco, la gente quiere comer”.

Sus clientes le piden mucho café en polvo. “Está a precios imposibles y todas las semanas sube. Junto a los productos de limpieza son los más caros”, dice.

En las principales ciudades de Venezuela el trueque se volvió una alternativa

Finalmente, admite que “hay quien hace trueque o revende la comida que subsidia el gobierno por necesidad, son padres de familias muy numerosas que tienen que resolver como sea sus necesidades de alimentación”.

Otra vendedora del mercado, Norelia Camacho tiene un puesto de verduras y frutas. Asegura a este medio que accedió a trabajar por trueque “porque mis clientes me traían latas de sardinas y atún y aceite para que se los cambiara por zanahorias o cambures (plátanos). Y como las ventas están muy bajas, acepté esa idea”.

Norelia dice que para la temporada navideña aceptará trueque para colocar hojas de plátano “que son un ingrediente básico para hacer nuestro plato típico de navidad: las hallacas (tamales). Las hojas se necesitan para envolver los componentes de la hallaca. Negociaré por un kilo de hoja dos litros de aceite. Según respondan los clientes haré más ofertas”.

Negocio arcaico

El economista Jesús Casique comentó a Infobae que “el truque es una forma primitiva de hacer negocios que evidencia el fracaso de la política económica del gobierno de Maduro. Venezuela ya cumplió 23 meses en hiperinflación y va a superar a Moldavia nación que entre 1992 y 1993 estuvo 24 meses con ese fenómeno. Esto hace que la moneda nacional, el bolívar, cada día tenga menos valor. Sumado a esto, tenemos que el Banco Central de Venezuela no inyecta al mercado suficientes billetes en efectivo lo cual dificulta las transacciones entre los agentes económicos”.

Norelia Camacho hace trueque con hojas de plátano

Advierte en analista que en este contexto “el trueque surge como medio de pago muy arcaico. Este no es el problema, el tema de fondo es la hiperinflación y la depresión económica que ha destruido al país. Los venezolanos reaccionan ante las carencias y se producen fenómenos como el intercambio de mercancías”.

El analista comenta que hace un poco más de un año el gobierno de Maduro promovió una reforma monetaria, en donde se eliminaron cinco ceros a la moneda nacional. “Esta política fue un fracaso porque se ejecutó en pleno proceso hiperinflacionario y no respondió a la activación de un plan integral de recuperación de la macroeconomía”.

Casique señala que poder de compra del bolívar es muy bajo, “al punto que el billete de más alta denominación de Venezuela, el de Bs. 50.000, representa apenas 2,5 dólares. Es obvio que no hay confianza en el mercado venezolano ni en su moneda oficial”.

Elizabeth Ostos – Infobae

Se acelera el éxodo en Venezuela: casi 600.000 personas cruzaron la frontera en los últimos 4 meses

Un grupo de venezolanos ingresa caminando a Perú, uno de los principales receptores de exiliados del régimen de Maduro (REUTERS/Guadalupe Pardo)

La emergencia humanitaria crece en Venezuela y sus fronteras continúan desbordándose. En los últimos 4 meses, 595.707 venezolanos han huido en estampida, de acuerdo con el conteo que realiza mes a mes la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Es como si en ese tiempo se vaciara la población total del estado venezolano Nueva Esparta.

Desde junio, los principales países de acogida Ecuador, Chile y Perú establecieron restricciones para el ingreso de venezolanos a sus territorios. Pero la exigencia de visado no detuvo al éxodo considerado por la Acnur el más grande en la historia reciente de la región. En junio emigraron 163.717, en julio 144.720, en agosto 108.340 y en septiembre 178.930. Para un total de 595.707 nuevos migrantes solo 120 días.

“En Venezuela hay una violencia silenciosa que está expulsando a la gente, que la está matando. Por eso deciden salir. No hay una guerra expresa con armas, bombas, como sucede en Siria. Se trata de una violencia psicológica, silenciosa, que hace que haya migración y que los ciudadanos se vengan a menos, que sus capacidades mermen”, explica la socióloga y especialista en Migración de la Universidad Simón Bolívar, Claudia Vargas.

Migrantes venezolanos hacen fila frente a un control migratorio peruano para solicitar asilo.

Vargas destaca que este desplazamiento, que ya suma 4,5 millones de migrantes y refugiados en el mundo, avanza aceleradamente: “En tan solo 3 años ha salido más gente de Venezuela que los que han emigrado desde 2011 de Siria”.

Se trata de un éxodo creciente, solo comparable con el sirio. En ocho años más de 5,6 millones de personas han huido de Siria. Desde que comenzó la guerra en 2011, van 6,6 millones de desplazados internos. Estos escapan de las bombas y de las balas, en Venezuela del hambre y la crisis de salud.

En tan solo 3 años ha salido más gente de Venezuela que los que han emigrado desde 2011 de Siria

Los venezolanos se ven obligadas a buscar refugio lejos de sus hogares. Huyen de la inflación que se prevé en 200.000% al finalizar el año, mientras que el desempleo se podría ubicar en 47,2%, según el Fondo Monetario Internacional. Huyen de un salario mínimo de apenas 7 dólares, en que apenas pueden comprar un cartón de huevos y una harina. Se requieren al menos 41 salarios mínimos para adquirir la canasta alimentaria.

La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en septiembre durante la presentación del cuarto informe sobre Venezuela destacó que “la situación económica y social sigue deteriorándose rápidamente”. Expresó que el país pudiera representar “el episodio hiperinflacionario más agudo que haya experimentado la región”. En reiteradas ocasiones Naciones Unidas ha dicho que 7 millones de venezolanos necesitan asistencia humanitaria.

“Hay una situación política que está afectando lo económico, social y cultural”, piensa Vargas, “es complejo porque en la medida en que esto no se resuelva la crisis de refugiados y migrantes no se detendrá”. Sostiene que al no tener condiciones mínimas de vida los ciudadanos, el no poder acceder a los recursos básicos, “está haciendo que salgan más rápidamente y en condiciones desfavorables”.

Migrantes cruzan desde Venezuela a Colombia a través de “trochas”, senderos ilegales, cerca del Puente Internacional Simón Bolívar (Foto de Raul ARBOLEDA / AFP)

La Acnur prevé que la cifra de refugiados y migrantes al final del año alcance los 5 millones. Para entender la magnitud de este número, es como si se hubieran ido todas las personas de al menos 5 estados de Venezuela: Mérida, Monagas, Portuguesa, Falcón y Sucre. La proyección poblacional de cada uno de estos territorios está estimada en un millón de personas según cálculos del Instituto Nacional de Estadísticas.

Buscan protección

Las solicitudes de refugiados también se han incrementado: en septiembre se alcanzó la cifra de 650.606, es decir, 186.337 nuevos solicitantes de protección internacional con respecto a junio.

El informe de Tendencias Globales de Desplazamiento Forzado de 2018 de la Acnur expresó que por primera vez las solicitudes de asilo de venezolanos representan más de una por cada cinco presentadas en el mundo. En 2018 se generaron 341.800 nuevas solicitudes de refugio.

Pese a la demanda de asilo por parte de venezolanos, apenas han sido reconocidos como refugiados 21.000 personas. Naciones Unidas asegura que la mayoría de los venezolanos necesitan protección internacional.

El segundo país con más solicitudes de asilo fue Afganistán con 107.500. Mientras que los sirios ocupan el tercer lugar: Hubo 106.200 nuevas solicitudes en 2018.

La regulación de los migrantes venezolanos continúa siendo materia pendiente. De 4,5 millones, solo 2 millones cuentan con permisos de residencia y de estancia regular. Colombia regularizó, según la Acnur, a más de 677.000, Perú a otros 466.000 y Chile a 325.025. Estos son los países con la mayor cantidad de venezolanos con estatus regular.

Carmen Victoria – Infobae

 

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