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Enrique Meléndez: ¿Hipocresía en la ONU?

 

El caraqueño de la época de La Colonia, cuando una cosa lo asombraba, solía decir: “No digo yo, que las Negras Carrasco son blancas”. Esto a raíz de que unas negras, que habían heredado una gran fortuna, habían comprado el título de limpieza de sangre, y entonces el edicto del rey había establecido: “Ténganse por blancas a las Negras Carrasco”, y que es lo que acaba de suceder con la opinión pública mundial, a propósito de la entrada de Venezuela al Consejo de Derechos Humanos de la ONU; que quedó sacudida, justo al día siguiente de haber aparecido asesinado Edmundo Rada, el concejal de Petare; dirigente en la zona de Voluntad Popular, producto de un sicariato oficial; con signos de haber sido torturado, y lo que llevó más a resaltar que estamos ante el mismo móvil, que se evidenció en el caso de Fernando Alban: un asesinato político.

Es decir, el régimen que más viola en el mundo de hoy los derechos humanos en una forma descarada; porque, precisamente, el asesinato constituye uno de sus recursos de amedrentamiento, para una sociedad que está sometida en estado de abulia; mientras atraviesa por una de sus horas más menguadas: hambre, miseria, inanición por todas partes, entonces se viste con la piel de cordero, y es admitido como tal por más de cien países; que lo que demuestra es que entre los pueblos no hay amistades; confraternidad, como lo pregonaría la Iglesia cristiana, sino intereses.

Incluso, esta situación indignó a la comunidad internacional, como lo demuestra un video, que llegó por las redes sociales, de una diputada italiana, que enfoca el asunto en una forma muy descarnada; porque este régimen, a propósito de estos asesinatos, no se ha dado cuenta de que el mundo hoy en día es una aldea global, donde todo repercute, sobre todo, cuando se trata de un crimen de Estado; que es algo extraño en la actualidad; donde se ha llevado a cabo un proceso de democratización masiva, y donde todo se sabe. Obsérvese el caso del periodista Jamal Khashoggi, asesinado en un consulado de Arabia Saudí en Turquía, por órdenes de la monarquía, que reina en aquel país, y cuya muerte no ha pasado en vano, con motivo del recordatorio, que ha aparecido en los medios de comunicación, justo, por estos días, cuando se ha cumplido un año de este incidente. Tanto más en este caso, si tomamos en cuenta la forma en que apareció el cadáver del concejal Rada, y el que, además de vérseles signos de tortura, y de haber sido calcinado, también presentaba dos heridas de bala.

Pero, además, indigna a la comunidad internacional el hecho de que la ONU, como se ha señalado, marcha al revés del mundo; porque, precisamente, se requiere estar completamente de espaldas a la realidad del orbe terrestre, para pasarle por encima a estos hechos; estando de por medio el Informe Bachelet, por lo demás, lo que significa que estamos ante un organismo, que no tiene presente el papel, para el cual fue fundado, como sería el buscar la tranquilidad y la paz en todos los pueblos del mundo; la confraternidad universal, y para eso se congregan todos los países allí representados, en aras de una humanidad más compenetrada, sobre todo, con las circunstancias vitales de nuestra especie.

Por supuesto, queda demostrado que en estos organismos internacionales lo que prevalece es la hipocresía, aun cuando muchos de ellos están regidos por gobiernos democráticos. Pero más vale, quizás, y fue lo que supuso más de uno, la diplomacia del dólar, y es lo que se supone que llevó a cabo Rodríguez Zapatero; principal asesor del régimen en materia de diplomacia, y de allí el que se haya interpretado, además, como un ajuste de cuentas del mundo comunista a los EEUU este golpe bajo; que no deja de serlo, y en lo cual hay mucho de envidia, que se siente por la gran potencia del Norte y, en especial, contra el provocador y arrogante Donald Trump; que se las jugaría todas por evitar este ingreso de Venezuela a tan digno puesto.

Porque, en efecto, este hecho le lava la cara al gobierno en materia de respeto a los derechos humanos, y aquí es donde está la parte cínica de la cuestión, y la que no dejaba de estar expresada en la sonrisa displicente, que mostró Samuel Moncada, junto al resto de la misión diplomática del régimen de Nicolás Maduro presente en el recinto del consejo de DDHH, una vez inclinada la balanza de la decisión a su favor, y en donde también tuvo un peso la diplomacia rusa y china, y de allí, se repite, el que se haya dicho que todavía estos organismos están dominados por la influencia comunista, y en un momento en que Putin con una gran presunción aspira reproducir el antiguo mundo bipolar; cuando entonces existía la Unión Soviética, y se disputaba con EEUU el reparto del mundo; tratándose, por lo demás, de meterse en camisa de once varas, si se parte del hecho de que Rusia hoy en día constituye una especie de Haití, cargado con un gran arsenal nuclear; pues su economía apenas se compara con la de España, y en materia de producción tecnológica en el caso venezolano; donde se nos están cayendo los aviones Sukhoi, que un buen día Putin logró meterle al incauto de Hugo Chávez, demuestra su fracaso en este terreno.

Aquí sucede lo mismo que en la famosa fábula de Gribán Jalil Griban; donde un día la fealdad invitó a la belleza a bañarse en el mar; de modo que al lanzarse al agua, una vez desvestidas, la fealdad aprovechó un descuido de la belleza, y se fue a la orilla, y se vistió con el traje de ésta; de modo que, concluía el fabulador; desde entonces la fealdad anda vestida con el traje de la belleza. Que es lo que decíamos que esta jugada le permite al régimen de Maduro lavarse la cara, y medirse con Guaidó, quien a pesar de que cuenta con el reconocimiento de una cincuentena de países en el ámbito internacional, Maduro le da en la cara con una centena.

melendezo.enrique@gmail.com

 

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