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Mata Hari, la leyenda del Ojo de la Aurora

 

Mata Hari, sin duda está en el primer lugar en la lista de las espías más famosas del mundo. Acusada de ser una doble agente durante la Gran Guerra, su exótica apariencia, encanto y estilo de vida no pudieron evitar su trágico final. Epítome de la ‘femme fatale’ por excelencia, hoy su mito sigue vivo a 100 años de su desaparición física.

“¿Una ramera? ¡sí!, pero una traidora, ¡jamás!”; quizás es una de las frases más famosas atribuidas a la neerlandesa Margarita Gertrudis Zelle, mejor conocida como Mata Hari. Mujer con un gran atractivo físico y un magnetismo que sedujo a políticos de alto nivel y a importantes militares, se codeó con lo más alto de la sociedad durante la Primera Guerra Mundial, para entrar en una espiral de intrigas, conspiraciones y situaciones que la convirtieron en una de las espías más atrayentes de la historia.

Margaretha Geertruida Zelle, mejor conocida como Mata Hari – Foto: Wikipedia, dominio público.-

Mata Hari, el mito del “Ojo de la Aurora”

El mito del “Ojo de la Aurora” (Matahari en idioma javanés) irrumpió con fuerza en la cultura popular como una femme fatale de gran conocimiento en la danza folclórica de Bali y las técnicas amatorias orientales, dotes que le proporcionaron un aura singular que aprovechó para construir su personaje protagonizando espectáculos de strip-tease en París a principios del siglo XX. Nacida en Leeuwarden – Países Bajos, el 7 de agosto de 1876; desde su humilde juventud Gertrudis Zelle tuvo una fuerte convicción y consciencia de su atractivo sexual para sobrevivir.

A través de un aviso de periódico de un militar solicitando esposa, a los 19 años aceptó casarse con el capitán Rudolf MacLeod, quien la lleva a la isla de Java, un lugar que le sirvió para instruirse a sí misma en la cultura oriental. Al transcurrir el tiempo, su matrimonio se quiebra debido a su libertino estilo de vida. Luego de la muerte de su esposo, para superar su difícil situación económica regresó a Europa -específicamente a París- como una “princesa de Java”, un álter ego al que le sacó provecho gracias a su atractivo físico, encanto e imaginación, maravillando a los hombres de la época y la agitada vida del entretenimiento parisino.

De cortesana a espía

El paso del tiempo y las circunstancias hicieron que se alejara poco a poco de los escenarios, ejerciendo como cortesana para mantener su nivel de vida, así se relaciona con personalidades importantes del momento, viviendo frecuentes romances con oficiales de las naciones aliadas. Según informes de agentes franceses que seguían sus pasos, conoció al amor de su vida, Vadim Masloff; un soldado ruso con misión en Francia. Durante esa relación, Masloff fue enviado al frente, donde una lesión lo dejó ciego de un ojo.

Decidida a ayudarlo, Mata Hari aceptó una propuesta lucrativa por parte del capitán Georges Ladoux para que ofreciera sus servicios como espía a favor de Francia; quien había asumido que sus contactos cortesanos serían útiles para la inteligencia francesa.

Mata Hari es considerada el arquetipo perfecto de la ‘femme fatale’ – Foto: Wikipedia, dominio público.-

Mata Hari más tarde insistió que podía usar sus conexiones para cautivar al alto mando alemán, para obtener secretos y entregarlos a Francia. En ese sentido, después de estar en contacto con un oficial alemán, al que le proporcionó algunos “chismes” con la esperanza de obtener valiosa información, terminó siendo mencionada como espía al servicio de Alemania en uno de los comunicados enviados a Berlín, mensaje que fue interceptado por los franceses.

Algunos historiadores creen que los alemanes sospechaban que Mata Hari era un espía francesa, y que posteriormente la exponen enviando deliberadamente un mensaje que la calificaba falsamente de espía alemana, sabiendo que los mensajes serían fácilmente descifrados por los franceses. Otras hipótesis refieren que ella era una agente doble alemana. En cualquier caso, las autoridades francesas arrestaron a Mata Hari por espionaje en París el 13 de febrero de 1917.

Chivo expiatorio

Según los catedráticos, Mata Hari sirvió de chivo expiatorio ante la opinión pública por los fracasos de Francia en la guerra, sin dejar de lado la condena moral que provocaba su estilo de vida. Entre sus leyendas se cuenta que cuando fueron a apresarla, pidió que le dieran tiempo para cambiarse, solo para después aparecer desnuda ante las autoridades, ofreciendo bombones en un casco prusiano…

Luego de ser capturada, fue arrojada a una celda en la prisión de Saint-Lazare, donde se le permitió ver solo a su abogado.

Mata Hari en el día de su arresto, 13 de febrero de 1917 – Foto: Wikipedia, dominio público.-

El juicio de Mata Hari se produjo en un momento en que los Aliados no lograron vencer los avances alemanes. Los espías reales o imaginarios eran los chivos expiatorios convenientes para explicar las pérdidas militares. El arresto de Mata Hari fue uno de muchos. Georges Ladoux, se aseguró de que la evidencia contra ella fuera construida de la manera más condenatoria, incluso algunas de sus historias relacionadas con el espionaje están manipuladas para implicarla profundamente.

Algunos de los hechos que condenaron aún más a Mata Hari, fue su declaración admitiendo haber recibido dinero de un oficial alemán por favores sexuales; los fiscales describieron el pago como dinero de espionaje.

Ella afirmó que la moneda que recibió fue un estipendio regular de un barón holandés, algo que en la corte fue retratado como monedas provenientes de maestros espías alemanes.

 

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