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José Machillanda: La República requiere repúblicos

 

El ciudadano venezolano ha perdido la capacidad de asombro frente ante tanta torpeza y cinismo de un desgobierno, cuya principal función protectora ha olvidado para sistemáticamente confundir, engañar y desviar el sistema político venezolano en los últimos siete años. El hiato del desgobierno Nicolás Maduro-Padrino López hace sombras alrededor de la nada, de la ideologización, anarquizando al ciudadano que le cuesta subsistir frente a la Calamidad Político Social del socialismo marxista, que todavía ha impactado a quienes de manera valiente y heroica demostramos que la geografía y la historia de Venezuela tiene que girar en torno a la democracia.

Los dos grandes actores del régimen, confundidos y confundiendo, salieron del Ambiente Político Real Violento que llamaba a la guerra para perseguir y encarcelar a venezolanos demócratas, así arribar al Ambiente Político Real Confuso en el cual la torpeza y la irresponsabilidad del régimen muestran inestabilidad, incertidumbre y desorden social cercanos a la violencia ciudadana. El régimen maximiza el empleo de los medios de comunicación, las soluciones policiales o parapoliciales para generar miedo, descontrol y angustia en una sociedad, que no encuentra sendero cierto en el espacio en el cual se desenvuelve la ciudadanía.

Nicolás Maduro y Padrino López muestran un gobierno impositivo, adireccionado, donde no hay ciencia ni política, pero hay control y mando militarista por la vía de un Estado Policial, que ampara bandas y grupos armados distantes de la ley, que tienen como objeto cercar y paralizar al ciudadano repúblico. Un ciudadano repúblico que frente a la arbitrariedad, a la persecución policial y a la invasión masiva de mensajes sin sentido, ha dicho que lo que requiere el venezolano es libertad, crecer en organizaciones políticas, defender su iglesia, las universidades, el derecho a vivir y, sobretodo, la aspiración a la reconstrucción de Venezuela como democracia.

El régimen subestima la permanente tensión en la cual viven los venezolanos, además se muestra provocador a tal extremo, que envuelven, desconectan y crecen los mitos politiqueros distantes de la ética y de la política. Confusión, miedo, dolor generalizado, calvario económico, sociedad casi paralizada, sin signo monetario, sin bandera nacional, sin estamento militar: máxima confusión… pero frente a ello ha desarrollado la ciudadanía una máxima capacidad de respuesta de la ciudadanía.

La ciudadanía crece en participación, aún dentro del ambiente perverso militarista y primitivo, donde surgen hombres y mujeres llenos de virtud, de talento y valentía republicana. Estos tres elementos extraordinarios recuerdan a la barbarie militarista-marxista, el derecho al suelo que tenemos los venezolanos, el derecho que tenemos al gentilicio de esta sociedad y permite el encadenamiento de hombres y mujeres virtuosos que por la vía de la Participación Política Contendiente podrán bloquear o reducir la perversión de un cuerpo político-militar, que no entiende la universalidad del ciudadano, que no puede comprender el derecho del venezolano demócrata y, además, la convicción que Venezuela democrática está en la vía de su reconstrucción.

Venezuela será reconstruida mediante la Participación Política Contendiente que, amparada en la desobediencia civil, como esencia del planteamiento democrático juntará Republica con ciudadanía, talento con virtud democrática para terminar valientemente haciendo de Venezuela una República y olvidándose de la comarca desgraciada que comenzó desde el golpe de Estado del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992. Los repúblicos somos todos los venezolanos que creemos firmemente que la ciudadanía es una nueva estirpe, ¡Sí! somos los criollos que creemos en la nación, somos el pueblo que tiene espíritu de pueblo, que cree en el hecho físico y en la perpetua transmisión que Venezuela no tiene propietarios, ni siquiera de aquellos quienes disfrazados de solados irrespetan la historia de los grandes héroes de la independencia, y de los ejemplares demócratas que derrotaron políticamente y militarmente a la guerrilla castrocomunista en los 70’s, que ahora tratan de revivir barbaros y malucos que no entienden de política.

La ciudadanía republicana está presente, crece, se ampara en el derecho civil, en los derechos del hombre y, sobre todo, en el gentilicio de una raza extraordinaria que cree en la disciplina, en la ciudadanía capacitaría y en el talento político de quienes hoy, como una gran asamblea democrática, entienden al ciudadano-pueblo en la universalidad de los ciudadanos. Todos los ciudadanos atados a la democracia de opinión, que tiene su máxima y categórica expresión en el derecho de disentir y en la capacidad de votar, distante de la violencia para reponer la ecuación democrática donde el individuo este por encima de la comunidad y el Estado.

¡Los repúblicos ciudadanos! no estamos acorralados ni siquiera por la persecuciones de vándalos, débiles mentales que repiten de manera automática las consignas que fueron a buscar unos golpistas a Cuba, que hoy es la expresión más desgraciada y dolorosa del hemisferio occidental, que muestra como trofeo una desgraciada revolución socialista, inhumana, retrograda, vergüenza del siglo XXI, donde la sociedad liquida obligará a la racionalidad democrática como lo persigue el ciudadano demócrata venezolano.

 

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