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Agustín Blanco Muñoz – Danielita Barrolleta – Mery Sananes: Ildemaro Torres un hombre homenaje

 

Querido Ildemaro

Ante todo, queremos decirte que en nuestro creer no asistimos hoy exactamente a un homenaje a tu persona. Pensamos más bien que todos celebramos con algarabía y exaltación el homenaje que es tu vida de creador, científico, artista, maestro de la idea y el hacer, mente organizada y de vuelo mayor. Festejo permanente de un tiempo necesitado de voces superiores.

Y ahí estás tú Ildemaro, siempre dispuesto a concedernos el homenaje, el privilegio de tener la amistad de un hombre con una inmensa capacidad de entrega, de compartir, de dar en el pleno uso del más inmenso corazón pletórico en acciones de y para la construcción de caminos de amor y trascendencia.

No se trata entonces de repetir lo que se hace con frecuencia: exaltar méritos de personas que dejaron huellas que significan un aporte al hoy y al mañana. En tu caso no será nuestra palabra ni muchas otras las encargadas de argumentar en relación al porqué se te reconoce y celebra.

Tu vida tiene la transparencia de tu obra, de tus pasos de marchante en los compromisos por la construcción de tiempos de justicia, amor, belleza, libertad y espacios para la plena existencia de las mayorías de esta sociedad tan llena de vacíos y desesperanzas.

Desde tu posición de docente, de médico, de estudioso de la práctica humorística, de promotor de  la otra cara de la cultura, del crítico de artes y columnista de ideas y proyección, te ganas sin ningún tipo de búsqueda interesada la posición y reconocimiento de Maestro.

Y hablamos de un Maestro que carece de todo plan de exaltación. Que no busca sino que reconoce méritos. Un dictamen de conducta de sencillez y humildad. Es la postura de los gigantes del vivir que conforman una pléyade de hombres maestros que andan por los caminos recogiendo tristezas y agonías para contribuir a la siembra de la alegría, la paz interior, el despliegue de los recados de trinitarias  que nacen de las ilusiones que inventan los verde-azules de los mares creados por los vientos mayores.

Porque donde tú te encuentres Maestro difundes armonías, ambiente creador, espíritu de solidaridad y de disposición a la lucha por un tiempo que esté alejado de todo postulado trágico. De todo el lastre de una historia  que tiene tantas miserias incorporadas. Y no alimentas ni postulas odios, rencores o desencuentros.

Pero en medio de tu sabia comprensión eres firme militante en la construcción de un tiempo llamado a producir una historia que se aparte  de los signos establecidos por los cercos de los señores y dueños de todos las intenciones, pasos y ejecutorias que se adelanten para que las cosas en este ex país sigan exactamente en el mismo y debido lugar.

En efecto, en esta difícil hora sin precedentes, es más que una  necesidad  acabar con la historia diseñada y regida por la rotación del hombre-individuo-caudillo para dar espacio a la historia del colectivo-social-pueblo,  que haga de todos verdaderos agentes de la historia para que al fin quede atrás la división entre la minoría de actores y la mayoría de simples espectadores. Y en esta titánica labor será absolutamente indispensable el aporte de Maestros como tú.

Y esa misma reorientación para alcanzar otro curso de la historia habrá de plantearse para el caso de nuestras universidades y en especial de esta UCV que tanto nos ha dado. Porque en los últimos tiempos ha quedado establecido que nuestra institución  no está preparada ni cuenta con una organización mínima para enfrentar los embates dictatoriales que le lanzan a su desaparición.

La dirigencia mayor y el colectivo hemos sido testigos silentes de ese proceso destructivo. Y hoy, entre acechanzas permanentes, expresamos nuestra carencia para una defensa integral de esta Casa de Estudios…

Se requiere en esta hora de voces de autoridad académica como la tuya, Ildemaro, para hacer un llamado al colectivo universitario para que haga conciencia de que también es responsable de la tragedia de nuestra UCV. Todos somos culpables de este doloroso cuadro, unos por hacer y otros por permanecer indiferentes. Y  exponemos esta materia a sabiendas de lo que significa esta institución para los Ildemaro Homenaje…

Tú mismo  nos referías el tema de la necesidad de un programa de lucha para preservar la Autonomía Universitaria a la hora de reconocerte testimonialmente la condición-estatus que ya portabas: Maestro Floricultor de la Cátedra Pío Tamayo, un espacio que ya alcanza los 37 años de labores ininterrumpidas y que ha tenido en gente de tu nivel apoyo diverso. Logístico a la hora que ocupaste la Dirección de Cultura o estímulo y participación a lo largo del período.

Sin embargo sabemos que tanto en este territorio adolorido y tomado por toda suerte de insensibilidades y atropellos,  como en nuestra asediada universidad, el actuar de quien como tú trabaja acorde a valores e ideales de porvenir, sin otro propósito que la satisfacción de lo cumplido, es una excepción y una lección permanente.

Por eso nadie puede negar que eres, sin duda, un personaje construido de una capacidad de perseverancia, imaginación y empeño creativo poco frecuentes, en la tierra de una sociedad hoy agredida, dividida, fanatizada e invadida en la cual prevalece el enemigo antes que el hermano y la idea de la  imposición por encima de todo criterio o intención de compartir.

En esta dirección decimos que  tú siempre has privilegiado los hilos conductores que te mantengan en los caminos de la siembra de mañanitas del despertar en medio de la música de sueños, inventivas y amores. Y todo eso te permite ir más allá de las irrupciones de este vivir tan convulsionado como devastador.

Y al despedirnos tuyo queremos reiterar que tienes esa capacidad y poder de ser portador de la condición de un Ildemaro Homenaje que a todos nos tiende la mano de la alegría para que forjemos el temple para la vida en estas horas de tanta oscuridad y reto para la construcción de un mañana de nácares y esplendores.

Ildemaro, en la Cátedra Pío Tamayo, todos te queremos mucho, mucho, muchísimo!!

Agustín Blanco Muñoz

Danielita Barrolleta

Mery Sananes

05 de octubre del 2019

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