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Domingo Alberto Rangel: Envidia peruana

 

Merecen una explicación los compatriotas que emigraron al Perú, para encontrar condiciones duras pero soportables si se les compara con sufrir la salvaje xenofobia de parte de un pueblo al que la propaganda oficial define como “hermanos”. Y a ese fin no basta recalcar que no son los pueblos sino los gobiernos quienes persiguen venezolanos en las calles del Perú. A quien está a punto de ser linchado por una turba poco le debe servir esta explicación.

Pero tampoco sirve ofrecer retorno gratuito cuando es sabido que el 80 % de los que emigran, simplemente no vuelven.

Difícil vida les toca a los compatriotas en el Perú: Quedarse es afrontar masas cobardes pero envalentonadas por la propaganda oficial en contra de nosotros… masas más violentas y peligrosas que los guarimberos de la plaza Altamira.

Si queremos ayudar a esos venezolanos desamparados debemos explicar lo que está turbio.

Así es necesario recordar que el Perú era un virreinato, mientras nosotros una simple capitanía general. Tal diferencia implica que del Perú los españoles sacaban mucha riqueza y de Venezuela poca.

Que en Lima había un virrey con cortesanos y demás parafernalia. Y que eso se acabó con la llegada a Lima de San Martín y Bolívar… acompañado el Libertador por un ejército endurecido por muchas batallas a diferencia del argentino que llega a Lima buscando algo que no logró… anexar la inmensa riqueza del Alto Perú -hoy Bolivia- a la Argentina que también era virreinato.

Bolívar entendió: Debía retornar a Bogotá a desactivar un golpe y vengarse de la aristocracia peruana que no quería independencia…estaban muy bien administrando la plata sacada del Potosí…con la que acuñaban el doblón español que era la moneda de pago… como es el dólar hoy día.

¿Y el pueblo? Las masas tampoco querían una república con la capital en Bogotá… anhelaban su imperio Inca.

Hay otro asunto: Nosotros merced al petróleo estudiamos, bebemos escocés, las mujeres visten bonito y se arreglan… lo cual contrasta con masas depauperadas para quienes no llega la bonanza peruana exportadora de coca.

Envidia pues, pero eso no se debe decir que los compatriotas recuerden que a los ojos de Dios todos somos iguales… y que el autoproclamado mueva sus influencias: ¿No dicen los peruanos que Guaidó es presidente?

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