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Gerónimo Figueroa Figuera: Agresiones contra venezolanos son criminales

 

En las agresiones contra los venezolanos en Perú y Ecuador por parte de algunos nacionales de esos países, pudiéramos apuntar que por encima de ellos hay responsables más directos por acción y omisión. En primer lugar, hay que señalar al régimen de Nicolás Maduro que con su política de hambruna ha obligado a más de cinco millones de venezolanos salir huyendo para tratar de sobrevivir en otros países. En segundo lugar, la llamada comunidad internacional que no ha tomado en serio la terrible crisis humanitaria y en tercer lugar los presidentes de Perú y Ecuador, que no toman medidas contra estos malandros que actúan aisladamente del resto de la población de esos países.

La xenofobia que tratan de sembrar algunos sectores en las redes sociales en Perú, alentadas por personas como la congresista Esther Saavedra, quien con un toque desquiciado dijo que todos los venezolanos debían irse de Perú porque quitan el trabajo a los peruanos, son actos criminales e inaceptables. Algunos venezolanos que trabajan comercio informal en Perú han sido atacados por civiles y uniformados que luego el gobierno dijo que no eran funcionarios pero sin anunciar apertura de una investigación. Maestras y maestros en algunas escuelas alimentan el odio de sus alumnos contra los venezolanos.  Aunque no se pueda afirmar que sea una política de Estado, uniformados y maestros son empleados directos del gobierno.

Son seres humanos que abandonan de su propio país no porque quieren, sino que por razones de supervivencia se han visto en la necesidad de huir porque la situación sembrada y desarrollada por la peste roja desde hace 20 años acabó con la economía del que fuera el país con mas progreso en la región y mas generoso en su época de abundancia para recibir con los brazos abiertos a migrantes no solo de Latinoamérica sino de todo el mundo, proporcionándoles facilidades para obtener trabajo y viviendas,  pero sobre todo mucha tranquilidad para ellos y su sus familiares. Las estadísticas así lo demuestran.

Durante la segunda guerra mundial fueron muchos los europeos que llegaron a nuestro país huyendo del horror que significa vivir en ciudades que estaban bajo el fuego de cañones y bombardeos de aviones militares por el desarrollo de la guerra. Luego, y después de terminada la segunda guerra mundial que dejó a Europa destruida por los cuatro costados, también llegaron miles de europeos a nuestra patria con una mano adelante y otra atrás, buscando refugio para sobrevivir y aquí fueron recibidos con los brazos abiertos y con la bondad que nos caracteriza a los venezolanos, porque eso es lo que somos, bondadosos.

En las décadas de los años sesenta, setenta y parte de los ochenta, varios países latinoamericanos fueron azotados por una peste militar que generó no solo persecución y represión política contra quienes no estuvieran de acuerdo con los gorilas, sino que esas dictaduras sembraron hambre y destrucción. Esas situaciones obligaron a muchísimos latinoamericanos a buscar refugio en Venezuela que en 1958 se había liberado de la penúltima dictadura encabezada por Pérez Jiménez y estaba consolidando una democracia estable que permitía un desarrollo sustentable con inversiones locales y extranjeras a todos los niveles, que garantizaba estabilidad económica no solo a los venezolanos sino también a los migrantes a quienes consideramos como nuestros hermanos.

Lamentablemente la crisis económica de los años ochenta que afectó a Latinoamérica desajustó un poco la situación en nuestro país, ventana que aprovecharon los enemigos de la democracia para montarse a conspirar provocando lo que históricamente se llama como el caracazo en febrero de 1989, luego en combinación con algunos militares resentidos sociales y hambrientos de poder, salieron los intentos de golpes de estado el 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992 contra el gobierno legitimo de Carlos Andrés Pérez, que hicieron que la crisis económica se profundizara, llevó de forma emocional en 1998 a tres millones y medios de venezolanos a votar por el militar que quiso acabar con la democracia venezolana.

Y a partir de esa fecha comenzó el verdadero calvario para los venezolanos. Las libertades económicas y personales comenzaron a ser restringidas poco a poco, y algunos políticos latinoamericanos que habían sido favorecidos por la democracia venezolana en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta, que ejercían cargos importantes en sus países donde había regresado la democracia con la ayuda de la venezolana, con el argumento burdo de no injerencia pero también aplicando solidaridad ideológica con los verdugos venezolanos, se hicieron los locos y voltearon para no ver lo que empezaba a ocurrir con las libertades en Venezuela.

Hoy no podemos decir que quienes gobiernan Perú, Argentina, Chile y Ecuador, sean los mismos que fueron cobijados y apoyados por la democracia venezolana en las décadas sesenta, setenta y ochenta, pero lo que si es cierto, es que son políticos que pertenecen a los mismos partidos políticos de ellos, y deben conocer esa historia por ser muy reciente. La falta de solidaridad efectiva ha sido tan notable, qué por ejemplo, el Grupo de Lima se fundó en agosto de 2017 y durante dos años se ha limitado a producir comunicados que con el tempo se quedaron solo en el papel. Fue solo ahora en septiembre 2019 cuando anunciaron que sancionaran a funcionarios del régimen.

Sin ninguna duda que los comunicados y las sanciones como muestra de solidaridad son buenas y las gradecemos, pero los venezolanos lo que necesitamos es que nos ayuden a derrotar la tiranía porque solo no podemos.

@lodicetodo

geron2ff@yahoo.com

geron2ff@hotmail.com

 

 

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