Inicio > Opinión > Luis Fuenmayor Toro: Sobre el acuerdo de los cinco partidos con el gobierno

Luis Fuenmayor Toro: Sobre el acuerdo de los cinco partidos con el gobierno

 

·     Apoyo la firma del acuerdo. Hubiera firmado si se me lo hubieran pedido. Esto no significa que lo considere un éxito total desde ya, pues son muchos los escollos en el camino, comenzando por las inconsecuencias del gobierno.

·     El otro gran obstáculo es la posición hostil hacia el gobierno y el país del presidente Trump, quien pretende erigirse en la instancia que decide en relación con nuestros asuntos, seguido por quienes aplauden y le hacen coro.

·     El acuerdo tiene también en contra el sectarismo y la arrogancia de la oposición de la Asamblea Nacional, que se considera mayoritaria, dueña de los escenarios políticos y electorales y única con derecho a ser la oposición del gobierno.

·     La incredulidad del venezolano en el gobierno y en quienes le han hecho oposición desde sus inicios conspira también contra el cumplimiento de los acuerdos firmados.

·     Se comprende la incertidumbre y desconfianza de la población al acuerdo con el gobierno, son 20 años de polarización y existe una campaña insidiosa contra la iniciativa por parte de los extremistas políticos de la Asamblea Nacional.

·     Otro peligro para el desarrollo positivo de los acuerdos es que los partidos firmantes o algunos de ellos, los pretendan administrar en forma sectaria y excluyente, tal y como el G4 opositor extremista ha manejado sus alianzas.

·     Que apoye la firma del acuerdo con el gobierno no significa que crea que es el mejor acuerdo del mundo. Pero entiendo que fue el acuerdo posible y lo posible es lo que sucede; lo imposible no sucede.

·     Antes de firmarse el acuerdo, habíamos entrado en una parálisis de la política, sin iniciativas, mientras el sufrimiento de la gente aumentaba y la beligerancia política y represión gubernamental se incrementaban.

·     Esa parálisis generada por el fracaso del último diálogo era propicia para el desarrollo de acciones de intervención militar del país, peligro que debía ser enfrentado por quienes aún tienen dignidad y amor por su patria.

·     La intervención militar se podría producir unilateralmente por EEUU o a través del TIAR, que ha venido siendo impulsado por el extremismo opositor.

·     Otra vía de hecho para acciones militares contra Venezuela es la generación de incidentes fronterizos, que involucren a tropas regulares de países vecinos.

·     La parálisis de las iniciativas políticas también permitía el fortalecimiento a lo interno del gobierno, quien pasaría a convocar elecciones de la AN sin las condiciones de transparencia, equidad y democracia que se reclaman.

·     El principal responsable del éxito o fracaso de los acuerdos es el gobierno, pues en sus manos está la instrumentación de la mayoría de las acciones concertadas.

·     El gobierno debería de convencerse que su política debe ser la de acelerar el cumplimiento de los acuerdos y no la de darle largas, pues no se trata de ganar tiempo sino de producir respuestas positivas que desarmen cuanto antes a sus enemigos, sobre todo los externos.

·     La liberación de presos políticos ayuda mucho en la creación de un clima de distención, de justicia y de paz. El control de las acciones de las FAES también, al igual que la desaparición de las acciones de hostigamiento de los colectivos.

·     Como la conspiración de grupos extremistas continuará, el gobierno debe proceder apegado estrictamente al debido proceso judicial y con total respeto de los DDHH.

·     Como el acuerdo principal es el nombramiento constitucional de un nuevo Consejo Nacional Electoral, la AN tiene la primerísima responsabilidad en este aspecto. Nadie entendería que saboteara este nombramiento.

·     Las negociaciones de Santo Domingo y las de Oslo-Barbados tomaron sus tiempos y hubo que esperar sus resultados; de la misma forma se debe proceder con las iniciadas actualmente. Deben realizarse sin precipitaciones.

·     Al contrario a las negociaciones anteriores, donde privó el secreto absoluto, las actuales deben ser transparentes, para generar más confianza así como tener la opinión inmediata de la gente sobre las discusiones y los acuerdos.

·     Las partes involucradas en los debates deben informar también en forma conjunta de las dificultades enfrentadas y los escollos a superar en todo el proceso de negociación.

·     Un acuerdo formal útil para mejorar el ambiente de negociación sería el de reducir la beligerancia política de los actores.

·     El gobierno debería controlar las descalificaciones permanentes de algunos de sus voceros, pues no ayudan a crear el clima político necesario para salir con éxito de esta difícil coyuntura.

·     No se debe descartar la posibilidad de refrendar los acuerdos alcanzados, con un referéndum aprobatorio de los mismos, ni de utilizar el referéndum consultivo para dirimir los desacuerdos graves que pudieran aparecer.

 

Te puede interesar

Loading...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »