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Enrique Meléndez: Dilato de falsa ganancia

 

De nuevo el oficialismo ha salido con una de sus jugadas siniestras, y donde se aprovecha del ventajismo del poder; por su puesto, en afán de perpetuarse allí. Nadie se esperaba este golpe maestro; sobre todo, porque le permite ganar tiempo, quién sabe hasta dónde. El hecho es que queda violentada la situación. Algún caricaturista, de esos que ahora son reproducidos en las redes sociales, la ha ilustrado: una patada a una mesa, y que es lo que ha quedado de Oslo y, luego, de Barbados.

En efecto, en este caso Noruega sale burlada, y es lo que explica el hecho de que su gobierno haya dicho con sarna, que no sabía que Nicolás Maduro había levantado otra mesa, aquí en Venezuela, es decir, un doble discurso, y que es donde demuestra lo poco honrado que es. Eso significa que todo lo que se había hecho en torno a la mesa de Noruega fue paja; tiempo perdido para la oposición y tiempo ganado para el gobierno; pues téngase en cuenta que estamos atrapados en el plagio de unos tipejos, que lo que están es por mantenerse a toda costa en el poder, y no les importa las secuelas, que tal truculencia puede causar en su sociedad, y los que van desde hambre y muerte por falta de alimentos y medicamentos; aparte de enajenar a una población con una mentira permanente. He allí el por qué cinco millones de venezolanos ha tenido que huir del país.

Por supuesto, Juan Guaidó hizo lo que tenía que hacer: asistir a esa mesa, tanto de Oslo; como de Barbados; porque tiene que asumir el papel de esposa ante un marido violento y pendenciero. Porque ese es el otro recurso, al que ha venido apelando el gobierno en su afán de ganar tiempo: la represión. Pero Guaidó, además, primero que nada, tiene que agotar las vías democráticas; tratándose de una corriente política, a la que el 90% del país la apoya; que, más que violenta, apuesta por tal salida, y, en ese sentido, nos enfilaríamos hacia un proceso electoral, y que es en lo que, al final, el oficialismo tercia. Su demasiada viveza criolla quiere imponer, filtrándose por los palos, la idea de que las elecciones del 20 de mayo del año pasado son legítimas; por lo que Nicolás Maduro es el actual presidente constitucional de Venezuela, y la verdad es que uno de los candidatos participantes en la justa, terminó impugnando dicho proceso; aun cuando ya de por sí estaba viciado. Se trataba de un evento improvisado, para que diera lugar a ese recurso; del cual se ha valido el chavismo-madurismo, como es el de provocar la abstención.

Precisamente, una de las secuelas, que causa esta gente, que nos gobierna, es el hecho de que la ciudadanía ha terminado por perder el derecho al voto. No habían condiciones para participar en esas elecciones del 20 de mayo; porque la mayor parte de los actores principales, como eran los partidos políticos, estaban inhabilitados; así como los potenciales candidatos; con posibilidades de derrotar a Maduro; que no era tan difícil, vista la situación de mengua total, en la que se encuentra Venezuela, a partir de un reglamento electoral, adaptado a las circunstancias, de modo que Maduro no consiguiera obstáculos en el camino, en ese sentido. No había una oferta electoral; pues se trataba de una oferta que estaba mediatizada, y sus figuras se veían como acartonadas. No se les veía piel de manzana; no eran figuras atractivas, sino piel de lagarto. ¿Por qué al final Falcón impugnó el proceso? ¿Para lavarse la cara a continuación, y ganar puntos ante la opinión pública?

Pero la otra truculencia, con la que sale el gobierno, es que a punta de billetes; como decimos en criollo, y que es lo que ha llenado de malicia al venezolano de a pie, ha formado lo que se conoce como una falsa oposición. Si partimos de la circunstancia de que, si es verdad, lo que dice Guaidó de Maduro; que se trata de un usurpador; también aquí estamos en el caso de otra usurpación; pues los participantes de esa mesa de diálogo sólo representan una minoría que está entre el cero y el uno por ciento en las encuestas. Son los llamados partidos de maletín; convertidos en franquicias; concebidos por el régimen, precisamente, con la finalidad de aparecerse con estos actos aparatosos; de firma de acuerdos, sacados de debajo de la manga, y elaborados entre gallos y medianoche; llamados, repito, a ganar tiempo por parte de la gente que nos gobierna, mientras el país atraviesa por la más absoluta de las miserias.

Por supuesto, esto deja muy mal parado al gobierno a nivel internacional; culpa, sobre todo, del G-2 cubano; que no está preparado para el mundo de hoy; cuando lo que rige es la transparencia, sobre todo, a raíz de la consolidación de los procesos de democratización, que están ocurriendo en el mundo entero; cuya tercera ola, como hace ver Huntington, arranca con la caída del Muro de Berlín, y para los cuales no están preparados sus agentes situacionales. De modo que andar con un doble discurso, es algo que indispone de inmediato, al que se ha ofrecido de buena voluntad, para lograr una causa justa, y de allí la reacción de la comunidad internacional; que terminó cuadrándose con Guaidó, y comprendiendo el papel que ejerce frente a unos tipejos que, en las primeras de cambio, le dan una patada a la mesa; como ya una vez lo hicieron con el Vaticano, y, a ese respecto, se burlaron del Papa.

¿Quién garantiza que la fracción del gobierno, que forma parte hoy en día de la Constituyente cubana, regrese a la Asamblea Nacional, y con la finalidad, de que se nombre un nuevo CNE? Es muy difícil que al G-2 le desmantelen este aparato de terror; puesto que el regreso de esta gente a la AN implica el abandono de esa Constituyente, y esa es un prenda que el G-2 cubano no está dispuesto a soltar; como la prenda de Tibisay Lucena en la presidencia del CNE, quien es la que garantiza el recurso de la abstención.

melendezo.enrique@gmail.com

 

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