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Earle Herrera: Acuerdo y paz

 

Entre las tenebrosas sanciones criminales y el bloqueo económico- financiero, el acuerdo entre el Gobierno y la oposición fue un haz de luz y esperanza, a pesar del imperio. Las descalificaciones de la derecha y los analistas cogidos fuera de base no se hicieron esperar. Partidos en peligro de extinción se centraron el aspecto cuantitativo de los opositores firmantes, en una oposición cuajada de minorías.

Lo cierto es que la mesa nacional de diálogo y los puntos del acuerdo dieron la vuelta al mundo. Si los firmantes por la oposición son grandotes o microscópicos quedó para reconcomio de unos pocos y balbuceantes argumentos de otros. Su impacto político fue tal, que el imperio se precipitó a desempolvar el Tiar sin consultar a sus vasallos (los que le obedecen temblorosos en la OEA).

En lo interno, el “genio” embotellado en Datanálisis teorizó que el Gobierno lo que busca es ganar tiempo “barato”. Sus neuronas amelcocharon la botella, como en un cuadro de Dalí. Ramos Allup salió de su “concha” y se fue a la Asamblea Nacional a desafiar a los chavistas, pero se encontró como el Generalísimo en la Vela de Coro, “sin amigos que se le unieran ni enemigos contra quienes pelear”. Entonces se puso a hacer boxeo de sombra con la pera de su lengua.

El autoproclamado debería estar agradecido con el acuerdo de paz, pues este desplazó de los titulares mediáticos, incluso en Colombia, su descubierto concubinato con “Los Rastrojos”, narco-paracos autores de los más atroces crímenes. Por supuesto, ese es un hecho colateral, el objetivo de la mesa nacional del diálogo es más noble y trascendente que lavarle la cara a un “interino” cogido en malas compañías por trochas y atajos.

Desproporcionada también la reacción de EEUU ante el diálogo entre venezolanos. Activó el Tiar unilateralmente y chilló que no reconoce a la oposición firmante. Sin duda que el acuerdo fue un recto al suiche del autoproclamado y un gancho al hígado del imperio.

La situación del país clamaba por pasos en esta dirección por parte de sus líderes, de la oposición y el Gobierno. El entendimiento ya es bombardeado por todos los enemigos de la paz en Venezuela y Latinoamérica. Ladran los perros de la guerra, pero el primer paso está dado y la semilla sembrada. Sobrarán las manos que la rieguen.

 

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