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Eligio Damas: Luis Britto García, el Psuv y los cuentos de hadas

 

Mi pueblo, mi gente, era muy cuentera o mejor cuentista. Había cuentos para cada circunstancia y hasta por encargos. Un velorio, en mi época de adolescente, era algo así como un concurso de cuentos donde concurrían los mejores cuentistas y “echadores” de chistes del entorno, que solía ser muy amplio, para de paso dar el pésame a los dolientes, tomar un aromático café y hasta chocolate caliente y echarse unos cuantos palos aunque fuese de caña blanca y de un buen ron de ponsigué. Pues un velorio, aparte de las formalidades  que le son propias, tenía algo de fiesta, como los abundantes chistes y hasta risotadas.  El velorio de entonces era un ritual muy particular, pues roto el momento triste, el que embarga dar el pésame y hasta llorar al darle el habitual abrazo o discretos golpes de espalda a los dolientes, mirar aunque de reojo fuese el cadáver, uno se dirigía a los espacios de los narradores, quienes por lo general gozaban de mucho prestigio. Tanto era aquello que alguien a uno solía decirle:

-“No te pierdas esta noche el velorio de fulano, allí estarán……” así invitaban a uno, como quien lo hacía al canto de la Cruz de Mayo, e inmediatamente, a manera de atractivo, le daban los nombres de los cuentistas y echadores de chistes que allí concurrirían.

En mi pueblo había cuentos y cuentistas para toda ocasión. Pues también los había para las fiestas de niños y las habituales reuniones nocturnas en el barrio, en la puerta de alguna casa para irse a la cama. En estos casos abundaban los cuentos de hadas, llenos de imaginación, donde a la realidad no se le daba cabida, porque la nuestra, aparte de la maravillosa circunstancia de ser niños, no daba motivos para pensar que a la mañana siguiente habría algo hermoso y trascendente para alegrarnos y por eso había que soñar y viajar montados sobre nubes hasta el país de las hadas e imaginarse que la luna era un enorme pan de horno bañado de chocolate y vainilla. Y se esperaba que el sueño, aquel que nos abrigaría al estar en la cama, continuara hasta al amanecer, cuando al despertarnos, volviésemos a la realidad. Eso no importaba, éramos niños como para soportar el día y a la noche volverían las jornadas de los cuentos de hadas.

Todo esto lo he pensado al leer el trabajo de Luis Britto García sobre el Psuv y lo pensé porque le creí en disposición, como hubiese dicho Simón Díaz, de “embarbascarnos”, con esa especie de “Cuento del Gallo Pelón” que tituló “Psuv”. Pero no. Después de llamar a un amigo muy letrado, cerciorarme que también había leído a Britto y su Psuv y enterarme que estaba como muy deprimido por aquello, pues tuvo la misma impresión mía al principio, como que el destacado intelectual había escrito para atribuirle al Psuv y quienes lo manejan, cualidades como esas que están escritas en los papeles que son los estatutos y los tantos que escriben los políticos, llegué a la conclusión que se trataba de otra cosa. Es una artimaña del laureado escritor. Con mucha asepsia, lo que intenta es recordarle a quienes ese partido controlan, pese lo participativo y protagónico como lo definen y Britto destaca, lo que es en el papel y lo que ellos hacen y esto se los deja a ellos y al lector. Es lo que él se limita a decir. Como todo escritor que se ufana de serlo, procura ir más allá de lo que dice que es siempre menos de lo que sugiere o quiere sugerir, yo creí percatarme que Britto dijo una cosa para sugerir otra.

Veamos como aborda el asunto de la corrupción que dentro del gobierno y por gente dirigente del partido ha sido abundante. Dice el escritor:

 “Con respecto a éste, debe ejercer un supra control de la honestidad y la eficacia de la gestión administrativa. El Poder Moral se encarga en parte de ejercer esta vigilancia; el PSUV debe ser el principal colaborador con ella. Parte importante de los funcionarios de confianza ejercen sus funciones gracias al apoyo del PSUV. Si no las cumplen, o lucran indebidamente con ellas, el descrédito y la responsabilidad recaen en parte en el aparato partidista.”

Si ponemos atención a lo allí escrito, uno puede captar sin mayor dificultad toda la enorme carga de ironía que envuelve. El partido “debe ejercer” control para que no hayas corruptos, nos recuerda Britto. Hasta allí llega, pues deja que uno, el lector ponga algo de su parte, como por lo menos preguntar ¿Por qué no lo han hecho? Si no lo han hecho, lo que tampoco voy a comentar porque lo que “esta a la vista no necesita anteojos”, no es cosa que al parecer, ese es asunto de ellos, le corresponde a Britto, pues él en buena ley espera que sus lectores pongan algo de su parte. No está él para ponernos las cosas papaya y así tampoco se enseña.

Pero si ponemos más atención, uno recuerda al “Dr. Pensamos”, aquel célebre y celebrado personaje de José Díaz “Joselo”,  quien si fuese Britto, y alguien le hubiese preguntado ¿cuándo el Psuv hará eso que le impone su compromiso? Respondería preguntando:

¿Hacer qué?

Pues eso que dice allí.

No, no lo vamos a hacer. Sólo dijimos que pensamos hacerlo.

A lo largo de su artículo, léase bien, Britto no comete el desliz de decir que el Psuv y sus dirigentes hacen y se comportan de acuerdo a lo que está escrito en sus documentos. Llegado aquí, ya que Britto no suelta prenda crítica ni coteja con el mundo real, uno recuerda aquello de papel aguanta todo. Hasta eso decir algo que no tiene nada que ver con el mundo real sino con el de las hadas madrinas.

En ese trabajo se limitó a recordarles a los dirigentes del Psuv lo que están obligados a ser conforme a lo que está escrito. Cada quien entiende eso como quiere y conviene. Al rompe me sentí triste como Britto hablaba de lo escrito en unos papeles sin aludir al mundo real, después de leer en segunda oportunidad, ya decantados los ánimos, “opté por percatarme” de toda la carga de ironía de ese mensaje; de lo mucho de subliminal o doble intención que hay en él. Claro esto también a mí me ayuda a reconfortarme y seguir teniendo a Luis Britto en el puesto que se merece.

No miento, es la pura realidad, si digo que AD y el PSOE español, ni más ni menos se definieron como tal lo hace el Psuv. Nadie tendría que pensar le engaño si eso digo. Averígüenlo, les doy esa oportunidad para que pongan a prueba mi coherencia. Cuando sus dirigentes dejaron de serlo se empeñaron en cambiar sus documentos, lo único que Felipe González no pudo quitar a su partido fue lo de socialista en el nombre. Pero hay quienes eso no son y siguen hablando en nombre de un partido que según lo escrito si lo es. Aquí está la clave para entender a Luis Britto.

 

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