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Gustavo Villamizar: Día internacional contra los ensayos nucleares

 

Un ensayo nuclear consiste en la detonación de un arma de ese tipo con propósitos experimentales, con la finalidad de comprobar el rendimiento de ella, los efectos destructivos de la misma o el desarrollo del armamento nuclear. En algunos casos, esas detonaciones son con carácter pacífico, como para cavar pozos, construir canales, puertos artificiales, extraer combustible o gas subterráneo. El ejemplo más espectacular por su potencia en la historia ha sido la “Bomba del Zar”, realizado solo con fines meramente propagandísticos, puesto que un artefacto de ese tamaño y potencia es sumamente dificultoso emplearlo contra el enemigo debido, entre otras razones, a la imperiosa necesidad de utilizar un bombardero adaptado para tal fin. En cuanto al origen de detonación de la primera bomba atómica, se tiene conocimiento que fue Estados Unidos el primer país que la hizo, el 16 de julio de 1945, bajo el Proyecto Manhattan, con un rendimiento equivalente a 20 kt, con la finalidad de probar la viabilidad de la bomba de fisión nuclear.

La primera bomba de hidrógeno con código Mike se detonó en el atalón de Enewetak, en las Islas Marshall, en el océano Pacífico, el 1 de noviembre de 1952, por Estados Unidos. Según registros realizados, la detonación nuclear más poderosa la hizo la Unión Soviética con la denominación “Bomba del Zar” o “Tsar Bomba”, con un rendimiento aproximado a 50 Mt. Ante la proliferación de las pruebas nucleares, las cuales producen efectos dañinos para la salud de las personas y del medio ambiente, es decir para la humanidad, pues desde 1945 se han llevado a efecto alrededor de 2,000 pruebas nucleares; la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 2 de diciembre de 2009, aprobó por unanimidad de sus miembros, según Resolución 54/35, declarar el 29 de agosto como el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares. La propuesta la planteó la república de Kazarstán, con el fin de conmemorar la clausura del polígono de ensayos nucleares de Semipalátinsk. Posteriormente, “convencida de que el desarme nuclear y la eliminación total de las armas nucleares constituyen la única garantía absoluta contra el empleo o amenaza de armas nucleares”, la Asamblea General de la ONU, en su Resolución A/Res/68/32, declaró el 26 de septiembre de 2013 Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, como un exhorto para fomentar iniciativas internacionales con la finalidad de lograr la desaparición definitiva del arsenal nuclear. Sin embargo, a pesar de este esfuerzo internacional, todavía no ha entrado en vigor esa prohibición peligrosísima para el bienestar de la sociedad, conservación de la naturaleza y la paz mundial.

La relación de la vigencia de los países ejecutores de las pruebas nucleares es poco más o menos así: Francia la ejecutó hasta 1974; la última detonación subterránea de Estados Unidos en 1991; la Unión Soviética en 1990; el Reino Unido en 1991, y China en 1996. Los países de la India y Pakistán, que no integran el acuerdo de prohibición de pruebas nucleares, continuaron haciéndolo hasta 1998.

Una de las consecuencias notorias de esas explosiones nucleares es la lluvia radiactiva producida después de las mismas, que hace cierto daño en las personas que están en los sitios donde ocurren. A excepción de las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial contra las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki en Japón, que causaron grandes daños a la población y al ambiente, así como la prueba Castle Bravo, la mayor explosión nuclear efectuada el 28 de febrero de 1954 en las Islas Marshall, país insular en la región de Micronesia en el Pacífico.

Las pruebas nucleares se clasifican en atmosférica, estratosférica, subterránea y submarina. En la atmosférica, la explosión ocurre dentro de la atmósfera; en la estratosférica, el arma nuclear es transportada en un cohete fuera de la atmósfera; la subterránea explota en el subsuelo, y la submarina en aguas profundas del mar. Las pruebas nucleares tienen diversas formas de lanzamiento: desde aeronaves, en la cima de una torre, en la superficie de una embarcación, en un contenedor impermeable bajo el agua, debajo de tierra o en el espacio exterior al usar un cohete.

Los países autores de cantidades de pruebas nucleares son: Estados Unidos con un total de 1.054; la Unión Soviética, entre 715 y 969; Francia, 210; Gran Bretaña, 45; China, 45; Corea del Norte, 4; India con 6, Pakistán 6 y Polinesia 41. Las investigaciones han determinado que las pruebas nucleares ocasionan deformaciones, problemas pulmonares, cardiovasculares, enfermedades dermatológicas y cáncer. También, de acuerdo con varios sondeos, revelan que los niños nacidos después de los ensayos nucleares padecieron tumores, parálisis cerebral, enfermedades del corazón, así como casos extremos de infantes sin ano, sin vértebras o con intestinos duplicados. En conclusión, no se origina nada bueno de las explosiones nucleares. Por el contrario, producen una gama de consecuencias incalculables y peligrosas para la humanidad. Al conmemorar un aniversario del Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, roguemos al Todopoderoso para que los gobiernos belicosos no vuelvan a utilizar estas prácticas destructoras y perjudiciales, en desmedro de la sociedad y la naturaleza.

Gustavo Villamizar

 

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