Inicio > El pizarrón Opinión > Luis Vicente León: ¿Guaidó Cobarde?

Luis Vicente León: ¿Guaidó Cobarde?

 

He sido cuidadoso cuando me preguntan sobre las decisiones de quedarse o emigrar. Ese es un tema personal y cualquier acción es respetable. Nadie puede criticar una decisión de ese tipo, pues todas las personas tienen derecho a buscar la felicidad ahí donde piensan que esta o tienen el derecho de huir de un peligro inminente.

Así mismo, es legítima la decisión de quedarse, pese a los peligros. Nadie puede ser criticado por tratar de mantener sus negocios e inversiones, sus relaciones familiares y de amistad o defender sus derechos en casa y lo mismo aplica para los líderes políticos. Es injusto pretender que alguien, amenazado por el poder, tenga que quedarse físicamente en el campo de batalla y asumir el riesgo de ser apresado e incluso cosas peores. Y por supuesto que esos políticos en el exterior, igual que cualquier venezolano emigrante, tienen derecho a participar en el rescate de la democracia y la libertad e incluso a la crítica de aquello que considera inadecuado para resolver los inmensos problemas y retos que se nos presentan. No podemos pretender rescatar la democracia coartando el derecho a debatir, exigir, proponer y criticar. Es parte fundamental de la libertad y nadie pierde ese derecho por estar fuera, pues la búsqueda del cambio es también la lucha por el regreso a su tierra.

Pero ese derecho tiene que asumirse con sindéresis, racionalidad, inteligencia y respeto. No hay varias oposiciones, hay una sola, con diferentes visiones y opiniones, líderes y propuestas, pero con un objetivo común, que está muy por encima de las diferencia naturales (y respetables) en el ser humano.

Nada puede ser superior al objetivo de cambio político que merece y pide a gritos una mayoría contundente del país y que tiene que servir de amalgama para las diferentes corrientes políticas dentro de la oposición, aunque tengan diferentes formas de pensar. La batalla es contra el adversario común y no contra los aliados que piensan distinto. Las fuerzas políticas y líderes opositores que dedican su esfuerzo y tiempo a atacar, denigrar y calumniar a otros líderes opositores por pensar o actuar distinto, sólo muestran su absoluta incapacidad de enfrentar a su verdadero enemigo, que por cierto, es el mismo que el de sus atacados, logrando únicamente encharcarse en su propio veneno.

Por supuesto que todos tienen derecho al desacuerdo y a la crítica, lo que no tienen es derecho al ataque virulento y a las técnicas bajas y rastreras, que se usan para desprestigiar a los competidores internos o a los adversarios circunstanciales, con una carga evidente de celos. Un ejemplo claro de eso lo vemos en los ataques recientes a Juan Guaidó, provenientes de algunos segmentos opositores radicales. No es una crítica de altura, que reta sus estrategias o posiciones. Yo mismo tengo varias críticas que puedo discutir cuando quieran. Pero me refiero a los ataques sucios que indican que este líder, que lucha en Venezuela, asume riesgos personales y familiares, que puede ser apresado en cualquier momento o incluso atacado en sus visitas por todo el país es, según sus refinados detractores internos, un cobarde y un colaboracionista.

Y entonces quiero usar una analogía que me resulta muy gráfica: Dos amigos son atacados en su casa. Uno decide enfrentar al atacante, asumir los riesgos, batallar donde se puede y negociar cuando conviene, todo a la vez. El otro sale fuera y grita para pedir auxilio (un acto por cierto importante y necesario). Solicita que alguien más resuelva el problema. Todo bien hasta ahora. Pero lejos de buscar la alianza con el de adentro, decide acusarlo de cobarde, cuando cree que le conviene. ¿Qué puedes pensar de esto? En mi pueblo dirían: Vete al c…

 

Te puede interesar
Loading...

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »