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Maduro y Cabello decidieron la asfixia lenta de la Asamblea Nacional de Guaidó

 

El mensaje que lanzó Juan Guaidó alertando al mundo sobre la intención de Nicolás Maduro de disolver la Asamblea Nacional parece haber contenido una arremetida mayor contra la única institución legítima que queda en pie en Venezuela. El régimen reditó el esquema aplicado desde 2016, el de ir aplastando poco a poco al Parlamento, apelando a la persecución de diputados y a las amenazas.

Zenaida Amador (ALN)

“Que si vamos a eliminar la Asamblea Nacional, ¿cómo para qué?”, dijo en tono irónico Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente(ANC), en respuesta directa a las alertas lanzadas por Juan Guaidóla noche del domingo, cuando aseguró estar en conocimiento de que la ANC “pretende clausurar ilegalmente al Parlamento”.

El comentario lo hizo Cabello en medio de la sesión de la ANC celebrada este lunes donde se dio un paso más para neutralizar a la Asamblea Nacional que preside Guaidó e impedir que pueda funcionar. Allí se aprobó el allanamiento de la inmunidad parlamentaria de los diputados Juan Pablo García, Rafael Guzmán, José Guerra y Tomás Guanipa, se autorizó continuar un juicio penal en su contra y se asomó la posibilidad de adelantar las elecciones para renovar el Parlamento.

Las nuevas acciones vinieron aderezadas con más amenazas. Por mandato constitucional la Asamblea Nacional tiene un receso anual que va desde el 15 de agosto hasta el 15 de septiembre, periodo durante el cual opera bajo la figura de la Comisión Delegada. “No se vayan de vacaciones, porque les vamos a hacer la vida imposible durante estos 30 días”, arengó Cabello durante la sesión.

El Tribunal Supremo de Justicia(TSJ) de Maduro ya había aprobado el procesamiento de los parlamentarios por la presunta comisión de los delitos de “traición a la patria, conspiración, instigación a la insurrección, rebelión civil, concierto para delinquir, usurpación de funciones, instigación a la desobediencia de las leyes y al odio, todo de forma continuada” cometidos en flagrancia en los hechos del 30 de abril, cuando Juan Guaidó se presentó en las calles junto a un grupo de militares exigiendo el cese de la usurpación de la Presidencia.

Con estas acciones llegan a 19 los diputados a los que se les han abierto procedimientos, lo que ha desencadenado que muchos hayan huido del país, estén refugiados o en la clandestinidad. Es el goteo sistemático con el que el chavismo ha ido desmontando operativamente al Parlamento y poniendo en riesgo el cumplimiento del quórum mínimo de ley para sesionar.

Algo de retórica

Las nuevas acciones vinieron aderezadas con más amenazas. Por mandato constitucional la Asamblea Nacional tiene un receso anual que va desde el 15 de agosto hasta el 15 de septiembre, periodo durante el cual opera bajo la figura de la Comisión Delegada. “No se vayan de vacaciones, porque les vamos a hacer la vida imposible durante estos 30 días”, arengó Cabello durante la sesión.

Además, aseguró que “pronto habrá elecciones en el país”, refiriéndose así a los comicios parlamentarios, que deben celebrarse en diciembre de 2020, ya que el período de la actual Asamblea Nacional culmina en enero de 2021.

En tal sentido anunció la formación de una comisión especial, que él presidirá, que hará consultas públicas sobre la fecha para realizar tales elecciones. “Evaluaremos de acuerdo con la ley la situación política y consultas a todos los organismos del país para saber cuándo es el mejor momento para hacer las próximas elecciones. Si esa consulta arroja que hay que hacerlas este año, se harán”.

Es la segunda vez en el año que la ANC designa una comisión para estudiar la realización de elecciones parlamentarias. En febrero pasado fue nombrado Darío Vivas presidente de la “comisión mixta” a la que se le encomendó esta tarea en clara represalia al hecho de que Juan Guaidó, como presidente de la Asamblea Nacional, el 23 de enero asumió de forma interina las funciones ejecutivas de la República. La citada comisión de la ANC nunca dio cuenta de su trabajo ni fue mencionada este lunes por Cabello.

Blofear, presionar y negociar

Si bien este lunes la ANC hizo mucho ruido con sus discursos y acciones, que sin duda lesionan a la oposición, la arremetida estuvo dentro del patrón acostumbrado. Una vez más movió en el tablero las piezas esperadas para meter presión sobre la Asamblea Nacional, pero evitó ir más allá a sabiendas de que de hacerlo habría generado un enérgico rechazo internacional.

El esquema constrictor, que es lento, pero igualmente letal, le da tiempo al régimen de Maduro y le abre margen de acción para presionar a sus oponentes luego de haber recibido el fuerte revés causado por las más recientes sanciones de Estados Unidos. Este mecanismo le permite ir tensando la cuerda mientras se terminan de definir los términos de las negociaciones entre las partes con las que la comunidad internacional espera se destrabe el juego político en Venezuela.

Juan Guaidó reaccionó ante las acciones del TSJ y la ANC, y explicó que “por presiones internas y externas entendieron que ya no pueden hacer lo que les da la gana”. Dijo que ninguna de las decisiones que tomaron tiene validez ni reconocimiento alguno, porque son inconstitucionales; pero que son la vía usada por sectores del régimen que “obstruyen cualquier solución pacífica con tal de defender sus negocios e intereses personales”.

Específicamente indicó que “la dictadura sigue dividiéndose y mide costos políticos. Todos saben quiénes pertenecen al sector del PSUV (partido del chavismo) que sabotea la transición: esos que sí tienen mañas y son malicia viva”.

 

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