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Emiro Albornoz León: No es el imperio, es Maduro

 

Mientras el régimen corrupto, disoluto, fallido y forajido de Nicolás Maduro, prepara toda una serie de sainetes para tratar de seguir engañando incautos, que son muy pocos ya, con el cuento de los ataques del imperio norteamericano a la economía venezolana y justificar o evadir de esa manera su exclusiva responsabilidad en el desastre de su gobierno que ha devenido en una terrible crisis humanitaria en salud y educación, que ha causado la huida de cerca de cinco millones de venezolanos hacia otros continentes para conseguir en otros países lo que en su patria  no pueden, este cronista se propone desmontar  las mentiras de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y demás personeros de esta catastrófico  gobierno.

Maduro y sus séquitos creen que los venezolanos olvidamos que desde el inicio de su gestión legal de seis años que se venció el 10 de enero del 2019 con la caída de los precios del petróleo dio inicio al desastre que hoy día se ha exacerbado.

Entonces comenzó la escasez y se desarrolló una pavorosa inflación que comenzó a hacer estragos en los bolsillos de los trabajadores que veían cada vez más menguados sus ingresos. Maduro decreta la imposición de un sistema biométrico mediante el cual los venezolanos se veían obligados a dejar sus huellas digitales en las grandes redes de supermercados para limitar la compa de productos alimenticios y hasta enseres  de uso doméstico.

Maduro le estaba imponiendo a los venezolanos qué comprar y cómo hacerlo, y de la situación que comenzó a originar degradantes, humillantes y kilométricas colas en los sitios de compras y comenzó a responsabilizar a la burquesía  ,la oligarquía los comerciantes especuladores y acaparadores, y, lógicamente, no podía faltar el enemigo ideal de los comunistas como es el imperio norteamericano, y es allí cuando sus asesores comunistas españoles imponen el cuento de la guerra económica, eslogan de campaña que aún pervive hoy luego de casi siete años de inventado.

Paralelo a todo este desnalgue de la escasez e inflación comenzó una devaluación descontrolada promovida desde el mismo gobierno por su desastroso desempeño económico, pero siempre hay que buscar un responsable done quiera que sea, y entones las baterías fueron dirigidas contra una página de la web, Dólar Today, que lo que hacía y continua haciendo hoy, es reflejar el real costo de la divisa norteamericana en el mercado colombiano.

Al billete verde lo amenazaron con torcerle el  pescuezo, prohibieron a los medios de comunicación replicar la información diaria sobre el comportamiento del mercado cambiario en divisas extranjeras, concretamente dólar y euro. Pero vaya contradicción, en estos momentos el propio gobierno colocó el precio del dólar en una categoría muy cercana al dólar negro o paralelo que es  en  realidad  el que marca la marcha de la economía. O sea.

La inflación se convirtió en esa cosa mala que los economistas llaman “estanflación”(estancamiento económico con inflación), a lo que vendría hiper inflación. Las empresas dejaron de tener con qué negociar, las industrias y empresas manufactureras   se quedaron sin producir. El pueblo comenzó a sentir los estragos del hambre y la falta de atención a sus enfermedades en los centros hospitalarios que igualmente se encontraban desabastecidos de los insumos más elementales.

Las medidas de presión del gobierno norteamericano, sancionando a los corruptos boliburgueses que se apropiaron de los dólares del petróleo, de lo cual han señalado hasta a los hijos de “la primera combatiente”, a miembros de la FAN y altos personeros gubernamentales, datan de apenas unos dos años. La crisis es mucho más vieja. Asuman su barranco.

Y así comenzó lo que han dado en llamar la diáspora, asociando este fenómeno con el sufrido por el pueblo de Israel  hace milenios cuando fueron expulsados de sus tierras. Se estima que a finales de este año cinco millones de venezolanos se encuentren fuera de su patria en búsqueda de las oportunidades que su propio país les niega.

Padres de familia que inician larga caminata de días y semanas enteras por las fronteras de nuestro país porque sus salarios no les permiten comprar un sobre de leche pulverizada de un kilo porque cuesta mucho más de cuanto reciben por un mes de trabajo, o sea, el salario mínimo que es de 40 mil bolívares mensuales.

De tal manera, Nicolás, que las acciones de presión económica asumidas por el gobierno de Estados Unidos al desconocer tu ilegal mandato asumido el 10 de enero y decretado así por la muy legítima Asamblea Nacional de Venezuela, y al mismo tiempo en búsqueda de restaurar la democracia secuestrada a los venezolanos, no son las responsables de la debacle económica que mata de hambre y necesidades al pueblo venezolano.

El régimen inventó el perverso mecanismo llamado cajas Clap que sólo contienen en su mayor parte carbohidratos, pero que llegan de manera irregular a los más necesitados. Sectores en los cuales apenas han obtenido una precaria bolsa de alimentos en lo que va del actual año 2019. Esta situación nunca debió producirse.

Venezuela, antes de esta revolución de mierda, era un país donde  la gente iba a los centros de compra y sus salarios alcanzaban no solamente para obtener la cesta básica alimentaria, sino para atender otras necesidades de la familia, incluida la diversión.

Este drama es viejo y te lo dejó como herencia tu padre putativo con su diarrea expropiatoria e intervenciones inconvenientes en la marcha de la economía a quien no le reventó en la cara la crisis económica porque los precios elevados del petróleo fueron su bote salvavidas en ese entonces.

Hay un solo responsable, y ese eres tú, Nicolás, y la salida no es otra que desalojes el poder que usurpas desde el 10 de enero para que los venezolanos le busquen un nuevo rumbo a Venezuela.

emiroalbornozl@gmail.com

 

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