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Gustavo Coronel: Rebuznos de Ramírez sobre CITGO

 

Un ladrillo de unas 2400 palabras de Rafael Ramírez publicado en APORREA, ver:  https://www.aporrea.org/energia/a281076.html, es una muestra más de la pelea entre hienas que mantienen las viudas despechadas del chavismo con el iletrado seleccionado por el fallecido en La Habana como remplazo. En esta riña salvaje se culpan mutuamente de robos, negligencia y de traición a la patria. Y ambos bandos tienen razón. Al mismo tiempo, aprovechan para culpar al gobierno legítimo de Juan Guaidó por los desastres que los ex-presidentes/ministros de PDVSA y del sector petrolero llevaron a cabo en CITGO. Ramírez, Del Pino,  Nelson Martínez y, ahora, Manuel Quevedo, han constituido un cuarteto macabro para asesinar a PDVSA y han llevado a CITGO al borde del desastre por razones ideológicas castristas. CITGO está hoy en peligro de ser capturada por los acreedores de las deudas que ellos generaron.

¿Qué dice Ramírez en su ladrillo? Entre otras barbaridades figuran las siguientes:

El circuito refinador CITGO fue el eslabón más acabado de la concepción antinacional de la “apertura petrolera” desarrollada entre mediados de los ochenta y finales de los noventa … CITGO… fue adquirida por la vieja PDVSA, en desarrollo de la “política de internacionalización” del sector, lo cual quería decir realmente, “sacar del control de Venezuela”, puesto que no hay nada más internacional, por su naturaleza, que el negocio petrolero. Y agrega: “la vieja PDVSA sacaba del control del Estado venezolano activos de la industria petrolera nacional, adquiriéndolos en el exterior, es decir, fuera de nuestra soberanía jurisdiccional, de nuestro control y lejos de las necesidades del gobierno nacional, cualquiera que este fuese”. 

Este es un sonoro rebuzno. En 2014 Ramírez había dicho, ver: : “No somos una compañía de refinería, somos una compañía productora de petróleo”, cuándo trató de vender a CITGO, aliado con el mismo Maduro, con quien ahora se cae a mordiscos. Lo cierto es que el sector de refinación es parte integral de una empresa petrolera verdaderamente integrada, no la quincalla vende pollos en la cual Ramírez transformó a PDVSA. Y una empresa de primer rango debe ser internacional. ¿Es que acaso Shell, Exxon, BP, Chevron, limitan su radio de acción a los Estados Unidos o a Inglaterra? Aunque Ramírez dice reconocer la naturaleza internacional se contradice de inmediato, al decir que posee activos en el exterior “los saca del control del Estado venezolano”. Eso es una demostración de complejos y de ignorancia por parte de este personaje con la mentalidad de un pulpero de Bobare (con el perdón de Bobare), quien tuvo en sus manos por más de una década – en hora menguada para la Nación – el manejo no supervisado de nuestra industria petrolera.

Continúa diciendo Ramírez: “Su adquisición[de CITGO] requirió la inversión de miles de millones de dólares de Venezuela en los EEUU… la autoproclamada “meritocracia” petrolera, quienes controlaban las decisiones de política petrolera y PDVSA, avanzaban en su propio plan, su propia visión. Además de las inversiones directas, y para hacer “atractivo” el negocio y sostenerlo económicamente, PDVSA (asumiendo competencias cedidas por el ministerio de Petróleo de entonces) daba descuentos masivos al petróleo que vendía a CITGO.

Siguen los rebuznos. La adquisición de Citgo se hizo en varias etapas y siempre fue fuertemente apalancada.  El cincuenta por ciento de Citgo fue vendido a PDVSA en 1986, y el otro 50%  en 1990. En 1987 PDVSA adquirió el 50% de la refinería Champlin en Corpus Cristi, Texas, con capacidad de 150 mil barriles por día y en 1990 el otro 50% de esa planta. En 1993 se compró Savannah, en Georgia, con capacidad de refinación de 28000 barriles por día. En la década de los 90 se adquirió el 50% de la refinería Lyondell-Citgo con base en Houston. Este fue un proceso que tomó diez años y el desembolso directo de PDVSA fue relativamente menor. Año tras año CITGO ha dado dividendos a PDVSA y su valor de mercado creció significativamente, hasta que en 2010 Hugo Chávez y su carnal Ramírez comenzaron a hablar de venderla, lo cual siempre afecta el valor de una empresa. En 2014 Maduro y Ramírez hicieron otro intento. Pedían $10.000 millones. ¿Se imaginan ustedes las comisiones? Pusieron esa venta en manos de la empresa Lazard Ltd., en una asignación sin licitación firmada por uno de los amanuenses de Ramírez, Jesús Luongo, pero no lograron rematarla.  En el ladrillo que reseñamos Ramírez miente descaradamente al decir que “habíamos adelantado un proceso de consultas con potenciales compradores con la ayuda de una reconocida empresa europea, obteniendo, todavía entonces, ofertas por 15.000 millones de dólares”. La misma PDVSA había contratado estudios que evaluaban a CITGO en unos $8000 millones (antes de la debacle).

Dice Ramírez: “Ya con los estados financieros auditados de PDVSA, logramos precisar las dimensiones de estas operaciones. Por ejemplo, en el año 2005, PDVSA gastó 32.000 millones de dólares en comprar petróleo y productos de nuestros competidores en los EEUU para abastecer las refinerías y estaciones de servicio de CITGO. Igualmente determinamos que estas refinerías en el exterior nunca dieron dividendos que justificaran ni los montos de inversiones, ni los descuentos en el precio del petróleo.

Lo que he leído sobre los estados financieros de PDVSA en 2005 no hablan, ni remotamente, de $32000 millones en compras de petróleo y productos a terceros. ¿De dónde saca Ramírez esta cifra? Lo que yo he visto es que CITGO compró en los primeros tres trimestres de 2005 la cantidad de $4000 millones en petróleo a terceros. De donde sale esta gigantesca cifra de $32000 millones? Ramírez siempre ha sido un embaucador en materia de cifras, a fin de confundir al pueblo venezolano. Lo que no dice Ramírez es que ya para ese año las autoridades estadounidenses habían comenzado a investigar la corrupción chavista en CITGO, ver mis denuncias: https://www.analitica.com/economia/la-corrupcion-en-citgo-y-en-pdvsa/.  Ese año Chávez y Ramírez la habían obligado a repartir combustible gratis a los “pobres” del Este de los Estados Unidos para hacerle propaganda a la revolución, decisión que le costó a la nación venezolana más de $500 millones mientras estuvo vigente. A diferencia de lo que dice Ramírez, el chavismo si controlaba a CITGO y la forzaba a actuar políticamente.

Dice Ramírez: “A partir de finales del 2004, con el pleno apoyo del presidente Chávez y ahora como ministro de Petróleo y presidente de PDVSA, conformamos un equipo político de expertos en la cuestión petrolera, con juristas y técnicos de primera línea con los que fuimos a la batalla por la Plena Soberanía Petrolera.

En ese momento, precisamente, comenzó el desastre que el paracaidista y Ramírez llevaron a cabo en PDVSA. Lo que llamaron soberanía petrolera fue un fraude ideológico orientado a tomar el control de PDVSA para el uso de la pandilla. Convirtieron a PDVSA en una quincalla donde se importaba comida, se vendían pollos, se producían adoboncitos y se sembraba sorgo. De todo menos hacer su trabajo medular. Los resultados están a la vista. La historia de horror ha sido ininterrumpida.  Las viudas de Chávez olvidan que Maduro fue el elegido del muerto, su hijo predilecto, en preferencia a Cabello y Ramírez.  Pretender separar las dos historias de ignominia es inútil, Venezuela las conoce bien.

 Dice Ramírez: “CITGO era un mal negocio para PDVSA y para el país. Un negocio que requirió ingentes recursos del Estado venezolano, de masivos descuentos del precio de petróleo que generaba altísimos costos por compra de petróleo y productos extranjeros. Por otra parte, somos un país productor de petróleo, y ese era nuestro centro, y si queríamos avanzar en refinación, debía ser en el territorio nacional, junto a la petroquímica y los mejoradores de crudo….. Durante nuestra gestión al frente del ministerio de Petróleo y PDVSA, enfrentamos juicios arbitrales y maniobras judiciales de todo tipo por parte, nada más y nada menos, que de la Exxon Mobil y la Conoco Phillips, que siempre supimos derrotar.”.

Durante los 20 años del chavismo/madurismo no se ha construido en Venezuela ninguna refinería, ningún mejorador de crudo pesado. No solo eso, se ha desmontado la estructura de negocios internacionales de PDVSA. Ramírez ni lavó ni prestó la batea.

Le pregunto a Ramírez: ¿a quienes derrotaron? Los numerosos  juicios internacionales han sido predominantemente en contra de nuestra nación, debido a la acción abusiva del régimen. Crystallex le ganó la demanda a la nación, argumentando que la nación y PDVSA eran la misma cosa.  Conoco y Exxon ya han cobrado millones de dólares de PDVSA, más de $2000 millones entre ambas, aunque es cierto que recibieron mucho menos dinero del que pedían.

La pandilla de miserables del chavismo/madurismo ha logrado que CITGO esté a punto de perderse, debido a las insensatas deudas que le ha hecho contraer.  CITGO era una joya de la corona de PDVSA y hoy seriamente amenazada por la criminal gestión del cuarteto de la muerte,  Ramírez, Del Pino, Martínez y Quevedo.

Ellos tendrán que enfrentar la justicia venezolana y, probablemente, la justicia internacional. Ramírez está siendo buscado por la justicia estadounidense para que responda a la demanda de la empresa Harvest. El nudo se va apretando.

 

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