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Oscar Morales: Avancemos por los 6.8 millones de hambrientos

 

Según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en nuestro país existen 6.8 millones de personas sufren por falta de alimentos, en otras palabras: pasan hambre. Es la miseria extendida por todo el país sin distingo de raza, ideologías, sexo o religión. Y este escenario, desgraciadamente, se profundizaría bajo las condiciones actuales.

Las fuerzas productivas están paralizadas. Los salarios son un mal nombre. Están ausentes las condiciones mínimas de salud, educación, trabajo, vivienda, seguridad  y el respeto a los derechos humanos en general. Y, por si fuera poco, nuestro régimen político se sigue posicionando como la dictadura más cruel de la región.

Definitivamente, para superar esta mala hora se requiere avanzar más que tres frases esperanzadoras. Detener el desangramiento del país pasa por escucharnos, reconciliarnos y avanzar juntos. Ninguna fuerza aplastando a la otra generará prosperidad nacional. Aún más, ninguna sociedad moderna crece promoviendo la destrucción de sus miembros.

Se percibe un aire optimista que va construyendo –paulatinamente- un camino para el restablecimiento de las confianzas, pero es muy frágil y poroso. Ciertamente, levantar arreglos políticos para desembocar en unas elecciones limpias es una ruta delicada y sensible, pues, no todos quedarán satisfechos si son presidenciales, si son parlamentarias, con Maduro o sin Guaidó, y por ahí se desatan los demonios que condenan el mínimo acuerdo. No se avanza ni un milímetro en esa eterna discusión del “huevo o la gallina”, mientras más personas engrosan las cifras desesperantes del hambre y las penurias.

Aparentemente, nadie apuesta al fracaso de las negociaciones (salvos los extremistas de ambos bandos), y todos concluyen en que el destino final debe ser una salida política por medio de elecciones. Lo dicen los aliados de ambas partes y lo claman los más necesitados.

Cada vez más se apaciguan las voces que pedían una intervención militar extranjera, golpes de estado o el uso de la fuerza en cualquiera de sus modalidades. Gracias al cielo va tomando más fuerza la importancia de la negociación en Barbados, y los amigos de las partes en disputa están convenciendo a los más reacios para que conversen y lleguen al entendimiento que suplica el país (y también la comunidad internacional, porque somos un problema regional).

Ya basta de ser el hazmerreír del mundo por ser incapaces de acordar los puntos básicos para nuestra convivencia nacional. Ya basta de ser los primeros en la fila para todos los malos ejemplos y las malas referencias. Ya basta de postergar  los pactos esenciales que nos permitan reconstruir la República.

Lamentablemente, hoy por hoy, vamos a ritmo de récord para convertirnos en la economía más deprimida de la historia contemporánea. Por favor, detengamos este triste proceso por el bien de todos.

 

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