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Gerónimo Figueroa Figuera: Tanto lo torturaron que lo mataron

 

El título de esta columna lo tomo de un mensaje en audio publicado por la esposa del capitán de Corveta Rafael Acosta Arévalo, asegurando que su esposo: “estaba sumamente golpeado, “no se valía por sí mismo… lo torturaron mucho, tanto lo torturaron que lo mataron”. Por su parte el señor Luis Almagro, Secretario General de la OEA, afirmó que “al capitán Acosta Arévalo lo estaban torturando mientras la señora Bachelet visitaba Venezuela”. Por su parte el abogado defensor Manuel Ferreira González, sostuvo que “el capitán Acosta Arévalo no se podía mantener en pie y las uñas las tenía manchadas de sangre”, mientras que Padrino López dice que “se desmayó en la audiencia del tribunal y murió en el hospital militar”. Hay

Sin ninguna duda que, los testimonios de la esposa Waleswka de Acosta, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro y el abogado defensor Manuel Ferreira González, sumados a la admisión admite como verdad   el ministro de la defensa, Padrino López, pudieran comprometer seriamente al régimen de Maduro con la responsabilidad en la muerte por presunta tortura del capitán de corveta Rafael Acosta Arévalo, aplicadas por los encargados de custodiar y proteger al preso en los calabozos en la sede DGCIM, lo cual ameritaría una investigación imparcial donde no participe el fiscal nombrado por la fraudulenta constituyente, por ser militante del psuv, partido que lo hizo diputado a la Asamblea Nacional, gobernador de Anzoátegui y posteriormente fiscal.

Si como el señor Luis Almagro de la OEA sostiene que, al capitán Acosta Arévalo lo torturaban mientras la señora Bachelet visitaba Venezuela, pudiera pensarse que eso ocurrió mientras le hacía ojitos a Diosdado Cabello en la sede de la fraudulenta asamblea constituyente o en el palacio de Miraflores cuando le hacía guiños a Maduro. Esto sin ninguna duda, deja muy parada lo que fue la actuación en Venezuela de la expresidenta socialista de Chile, Michelle Bachelet, como Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, que en ningún momento quiso visitar las cárceles venezolanas donde hay mas de 700 presos políticos.

Desde el sábado 29 de junio en la tarde que supimos la noticia de la muerte del capitán de fragata, Rafael Acosta Arévalo, nos estamos preguntando, cuál sería la situación de este preso político y el resto de los que están secuestrados por el régimen, si la señora Bachelet, flamante Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, por el cual cobra un jugoso sueldo en dólares, hubiese tenido la sensibilidad y responsabilidad de visitar las cárceles venezolanas donde hay mas de 700 presos políticos que según familiares diariamente son presuntamente torturados física y psicológicamente y por eso no les permiten visitas de sus familiares y de los abogados defensores.

Las muertes del capitán de Corveta Rafael Acosta Arévalo, no la podemos aceptar pasivamente tal como ocurrió con las muertes del concejal de PJ Fernando Albán quien presuntamente después de haber muerto en  las torturas, habría sido lanzado desde el piso diez de la sede del Sebín, y la del inspector del CICPC Oscar Pérez, quien según los testimonios gráficos presentados ante la Corte penal Internacional, habría sido ejecutado con varios disparos después que se había rendido a la comisión del gobierno integrada por efectivos del ejército, del Sebín y algunos colectivos armados que apoyan al régimen madurista.

Aunque el régimen anunció la detención de dos funcionarios del DGCIM como presuntos sospechosos, lo mismo que hizo cuando el caso del concejal Albán pero que al final no hubo culpables. Igualmente, a estas alturas del juego, los comisionados de Bachelet en Venezuela no han visitado ninguna cárcel para comprobar estado de los presos, ojalá no se les ocurra certificar como valido la versión del régimen. En ese mismo orden no debemos olvidar tan rápido al capitán Acosta Arévalo como ya ocurrió con Albán, Oscar Pérez y los 400 de las protestas de 2014, 2016 y 2017. Algunos olvidan tan rápido que apenas escuchan la palabra diálogo no lo piensan dos veces para ir corriendo hasta el sitio.

Esta muerte del capitán de corveta Rafael Acosta Arévalo, demuestra que Maduro no cree en dialogo para la paz como lo pregona a cada rato en cadena de radio y televisión. Solo ratifica el odio que siente y practica contra la disidencia democrática, por eso no tiene sentido que el presidente Juan Guaidó siga con el dialogo que al final no arrojará ningún resultado, sino que terminará igual que en 2016 en Caracas, 2017 y 2018 en República Dominicana. Por lo tanto, hay que forzar la barrera activando el 187 numeral once de la Constitución Nacional, porque los venezolanos no queremos seguir muriendo asesinados marcados por una ruleta que no deja de dar vueltas, como ocurrió con el caso mas reciente del capitán Acosta Arévalo.

@lodicetodo

geron2ff@yahoo.com

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