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José Ángel Borrego: Acosta Arévalo

 

Más que el asesinato en sí (A-SE-SI-NA-TO…) aborrecemos el tratamiento que algunos voceros del Estado han ofrecido a este abominable hecho. Jorge Rodríguez Gómez casi justifica el asesinato del capitán de corbeta Acosta Arévalo porque al decir del ministro-actor del circo gubernamental el oficial asesinado formó parte de una conjura que pese a los múltiples discursos, cuadritos y flujogramas no termina de convencer a nadie por la sencilla razón de que no cabe en ninguna entendedera que unos conspiradores filmen y graben sus complots como si se tratara de un documental que habrá de ser transmitido por TV. Eso es puro teatro montado para distraer la atención de la gente de los problemas reales que acoquinan al país. El flamante fiscal Tarek William Saab Halabi, de triste recordación en Anzoátegui a quien en su cara el mismísimo Chávez exhortó al pueblo de ese estado a no votar por tipos así, habló del fallecimiento y no del asesinato. El capital falleció, para el fiscal de Maduro, y su oficina indagará al respecto. Padrino López, tan locuaz usualmente apenas esbozó una crónica urbana. Dijo que falleció en el hospital. Nada de falleció ni de fallecimiento. Acosta Arévalo fue asesinado por este gobierno, por este régimen y por este nido de ratas que lo integra. Así como Jorge Rodríguez recientemente recordó el asesinato de su padre en la Disip y su hermanita la hoy vicepresidenta incluso habló de la satisfacción que siente de vengarse, igual, o peor a la enésima potencia se siente el país ante el asesinato de Acosta Arévalo. Y es lamentable que ningún líder del chavismo, aun por mínimo respeto a la familia del oficial asesinado, haya pronunciado una palabra. Complicidad automática. Nosotros, en ocasión del (ahora también) fallecimiento de Jorge Rodríguez padre, escribimos en El Nacional una nota recriminatoria tan crítica como la presente, pese a que conocíamos personalmente al director de la Disip de la época quien con seguridad ignoraba que en su cuerpo policial pudiera cometerse tal atrocidad. Antes de que CAP lo removiera, renunció como un varón. ¿Hizo lo propio el sujeto de la DGCIM? No y seguramente será condecorado por “patriota”.

Federico Izquierdo: Previó la “imputación” que haría Tarek Saab del asesinato de Acosta Arévalo.

Ayer Federico señaló lo que se indica en la nota subsiguiente y el juez de control  pretende juzgar a los asesinos por Homicidio Preterintencional es la vía para “matar la partida”.

Los imputados por el asesinato del capitán de la Armada son dos figuras sin relevancia dentro del DGCIM. Se asegura que están dispuestos a cargar con el muerto por una gruesa suma de dólares que recibirán antes de aceptar los hechos. De lo contrario, aunque este argumento no es válido, se escudarán en “órdenes superiores” lo que complica la vida a altos oficiales y al propio entorno de Maduro. Se habla de $ 100 millones para cada uno.

EL BOTÍN en dólares y además que a los acusados se les imputará por “muerte accidental” y como los fiscales y jueces a quienes toque el caso no atenderán mucho la acusación privada, es posible que se les dicte una condena por un máximo de tres años a cumplir en sus casas e intentar sacarlos del país alegando que sus vidas corren peligro por amenazas recibidas. El gestor de la triquiñuela, eso dicen, sería Maikel Moreno.

 

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