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Cómo zafarse de $150.000 millones de deuda externa según exministro de Chávez

 

El economista Rodrigo Cabezas, ministro de Finanzas de 2007 a 2008, sostiene que para refinanciar la deuda externa se requiere de la elaboración de un plan completo de recuperación que genere confianza en los actores externos y les transmita la certeza de que la economía venezolana va a crecer, que el país resolverá la hiperinflación y que va a trabajar para alcanzar equilibrios económicos sociales

Carlos Seijas Meneses / TalCual

Durante los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, la deuda externa escaló hasta los 150.000 millones de dólares.

En menos de 20 años, Venezuela adquirió compromisos con diferentes acreedores. El país tiene deudas soberanas, de empresas públicas, principalmente Pdvsa; deudas multilaterales, por ejemplo, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que está en default (incumplimiento de pago); deudas bilaterales con China y Rusia y deudas garantizadas que tienen como sustento activos de Pdvsa en el extranjero. La nación también tiene compromisos con suplidores, además de notas provisorias y deudas comerciales.

Los expertos sostienen que el legado de muchas acreencias que dejan dos décadas de chavismo harán que el caso venezolano sea único, y que su reestructuración se convertirá en una de las más complicadas de la historia.

Según el cronograma de pagos de la deuda externa venezolana ofrecido por Rendivalores, en julio Venezuela debe desembolsar $70.312.500; en agosto, $633.450.000; en septiembre, $228.750.105; en octubre, $4.058.400.282; en noviembre, $1.519.570.649; y en diciembre, $45.001.710.

¿Pero cómo puede Venezuela zafarse de $150.000 millones de deuda externa? El economista Rodrigo Cabezas, ministro de Finanzas de 2007 a 2008, afirmó que, en primer lugar, no se puede refinanciar sin antes elaborar un plan completo de recuperación que genere confianza en los actores externos. Un programa que les transmita la certeza de que la economía venezolana crecerá, que el país resolverá la hiperinflación, que trabajará para alcanzar equilibrios económicos sociales, que rescatará la industria petrolera y aumentará la producción y los ingresos en divisas, y que además asegure que la nación no irá a un conflicto.

Se trataría de un programa de recuperación que el gobierno de Maduro no elaboró ni para hacerle frente a la recesión que inició en 2014. “Ahora vivimos la recesión más prolongada, profunda, generalizada y devastadora de nuestra historia”, expresó.

Entre el tercer trimestre del 2013 –año cuando Nicolás Maduro asumió el poder– y septiembre de 2018, la economía se contrajo 52,3%, según el Banco Central de Venezuela (BCV).

La experiencia me ha indicado que la confianza en los actores de la economía es vital, es importante. Haciendo esto, el acreedor puede dar el beneficio de la duda al programa que se presente”, expresó el exfuncionario de Chávez

Explicó que, desde la ciencia económica, es posible instrumentar una política económica que permita dotar de un plan de estabilización macroeconómica y crecimiento, un programa anti hiperinflacionario (máxima prioridad), y un plan de recuperación operativa y financiera de la industria petrolera. “El gobierno es responsable de crear un clima político, económico y social que favorezca la confianza y el diálogo democrático”, dijo.

Según el exministro, los objetivos de una reestructuración de deuda externa son: alargar todo lo que se pueda los plazos de pago, reducir las tasas de interés en lo posible, y quitar pago de deuda, intereses o de capital en los primeros años, dependiendo del que más pese.

“Si negocias con sentido de nación, de patria, de bandera venezolana, y no con esquema de deudor, como pasó otras veces, pues tú puedes tener un buen refinanciamiento que te alivie y que incluso te permita volver, si es posible, a emitir deudas en Wall Street, si tu programa lo requiere”.

¿Puede el actual gobierno adelantar un proceso de recuperación económico social de Venezuela? De acuerdo con Cabezas, no, pues el “bloqueo económico y financiero” por parte de Estados Unidos y la Unión Europea es un “obstáculo estratégico” para un proceso de recuperación económico social de Venezuela.

Las sanciones impactan y limitan en extremo el financiamiento global del plan macroeconómico, la operación de reestructuración y refinanciamiento de la deuda externa del gobierno central y de Pdvsa, la recuperación de la industria petrolera nacional y el acceso a mecanismos del mercado mundial de bienes y servicios, como bancos corresponsales, cartas créditos, mercados financieros, y transporte marítimo y aéreo, advirtió.

Citgo sigue en peligro

El título más emblemático emitido por Pdvsa es el bono 2020, pues la junta directiva de la estatal designada por Maduro otorgó como garantía prendaria 50,1% de las acciones de su filial en Estados Unidos, Citgo Petroleum Corporation. Si en algún momento la petrolera deja de pagar, los acreedores podrían tomar la garantía.

No obstante, es el único título que Maduro ordenaba pagar, pues Citgo, que posee tres refinerías ubicadas en Luisiana, Texas y en Illinois y 48 terminales de almacenamiento y distribución, fue antes de las sanciones impuestas en enero por Washington destino clave para el crudo venezolano por la importante generación de ingresos.

La firma Ecoanalítica calcula que al final del último trimestre de 2018, el país exportó 1,15 millones de barriles diarios, de los cuales 650.000, casi 60%, fueron a Estados Unidos.

A finales de enero, el Departamento de Estado dio el control de bienes, activos y propiedades del gobierno de Maduro en cuentas bancarias en Estados Unidos al presidente de la Asamblea Nacional (AN), el diputado Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado de Venezuela por medio centenar de países, incluyendo Estados Unidos.

Washington extendió en marzo la licencia para que la empresa refinadora de petróleo siga operando. “Esta extensión autorizará por más tiempo las actuales operaciones de Citgo al tiempo que prohibirá que cualquier beneficio regrese al régimen ilegítimo de Maduro”, dijo un portavoz anónimo del Tesoro en un comunicado.

El 16 de mayo pasado, la junta administradora ad hoc de Pdvsa, designada por el Parlamento, informó que canceló un pago por 71,5 millones de dólares en intereses del bono 2020 para salvaguardar los activos de Citgo.

“De no haberse realizado este pago, se hubiese disparado una cadena de eventos que podrían redundar en la pérdida total de los activos Citgo, creando no solo precedentes inconvenientes para el manejo ordenado de la deuda venezolana, sino también la pérdida de una pieza crucial para la recuperación de Venezuela y su industria petrolera”, informó en un comunicado.

Según la consultora Eurasia Group, si bien los esfuerzos de la oposición significan que deberían poder preservar la propiedad de Citgo por ahora, esto será difícil de sostener a largo plazo, dada una multitud de acreedores extranjeros que apuntan a Citgo. “La única excepción sería algún tipo de acción ejecutiva por parte de la administración de Trump para suspender todas las acciones de los acreedores, similar a lo que se hizo en el caso de Irak”.

El economista Manuel Sutherland, director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), sostiene que en lugar de pagar 71,5 millones de dólares, se debió buscar que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitiera una resolución como la 1483 que adoptó en mayo de 2003, que dispuso el levantamiento del embargo contra Irak; o solicitar protección al gobierno de Trump a través de una Orden Ejecutiva como la número 13303 que emitió el expresidente George W. Bush para que inversionistas no tomaran barcos petroleros, refinerías ni activos internacionales de Irak como restitución de las deudas contraídas por el gobierno iraquí.

“La deuda externa no debió pagarse desde hace mucho rato, debió irse a una negociación para reestructurarla, pero el gobierno de Maduro la siguió pagando a costa de reducir las importaciones de alimentos y medicinas, y la oposición no hace otra cosa que continuar con esa política errada del gobierno”, dijo Sutherland

El director del CIFO no cree que el pago del bono detenga “la rapiña” que se tiene contra Citgo por las varias demandas de la petrolera estadounidense ConocoPhillips y la minera canadiense Crystallex International Corp. “Será prácticamente imposible pagar en octubre los 913 millones de dólares que se deben”, añadió.

El 27 de octubre Venezuela debe cancelar $71.559.991 por cupones y $841.882.250 por amortización correspondientes al bono Pdvsa 20.

El economista Víctor Álvarez, Premio Nacional de Ciencias, también afirmó que existen alternativas para negociar el pago de los intereses de Pdvsa 2020 y alertó que Citgo no se salvó al cancelar los 71,5 millones de dólares, pues, efectivamente, en octubre está previsto un pago de más de 900 millones de dólares. “¿De dónde va a salir ese dinero? Tarde o temprano, el juego se va a trancar”, expresó.

El 25 de junio, la administración de Maduro solicitó a una corte de Delaware, en Estados Unidos, recuperar el control de Citgo y de otras subsidiarias estadounidenses de Pdvsa, lo que le permitiría retomar el manejo de los casi 30.000 millones de dólares anuales en ingresos de la refinadora.

 

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