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Enrique Meléndez: La sociedad de los malandros

 

Ahora está de moda en Venezuela hablar de una canibalización de las circunstancias; pues si a una situación nos ha llevado la “revolución bonita”, como decía Chávez que iba a ser su gesta, es a ésta, en la cual nos venimos devorando los unos a los otros.

Por ejemplo, en las carreteras funcionan unas famosas alcabalas móviles, que allí el caníbal abunda. Si se le antoja al guardia; que está de turno en el puesto de control, que tú tienes un stop, que no prende, y así no puedes seguir viajando: sólo, sufragando una propina, te deja ir. Si no te hace perder horas de viaje. Por aquí comienza el asunto. Hay el más malandro de todos ellos, que se agavilla con sus compañeros, y detienen a un autobús. Se procede a una requisa minuciosa; luego de quitarle la cédula a cada uno de los pasajeros. Paso por paso; como para hacerlos perder bastante tiempo, y hasta que el tipejo procede a informar que, si no les dan de a dos mil bolívares por cabeza, no pueden continuar el viaje, y el que no tiene, paga en especie: lo que lleva de comida en los maletines; pues obsérvese, que la otra circunstancia, que estamos viviendo en estos tiempos revolucionarios, es el hecho de que ahora uno viaja con lo que se va a comer acullá; pues ya sabe que en el interior del país lo que hay es hambre; en forma arbitraria procede esta gente de la seguridad de las carreteras; sea del cuerpo, que sea: Guardia Nacional, Policía Nacional Bolivariana o del Municipio y así sucesivamente; decomisan, lo que a ellos se les antoje.

Y no se diga esas cavas, que transportan alimentos, manufacturas; se estima que más de 15% de la ganancia, que viaja como mercancía en nuestra red de transporte pesado, se queda en las carreteras; consecuencia de este canibalismo; que no tiene freno alguno; a pesar de que en las instalaciones de algunas alcabalas, hay un cartel, que dice que cualquier caso de denuncia, relativa a una extorsión, se llame a tal teléfono.

El problema es que en estos sitios, en la extorsión participa hasta el jefe del comando; por lo que cualquier tipo de denuncia, les resbala, y el pote se reparte jerárquicamente, a la manera de los círculos de los mesoneros, que sirven en los grandes restaurantes. Eso, por una parte; por la otra, que se trata de una forma de complemento, para el guardia, que está en ese determinado destacamento, y esto porque gana una miseria. He allí a las situaciones de canibalismo, a las que hemos llegado; producto de las condiciones precarias de vida; que padecemos, lo que ha originado un gobierno de mafias. Un poco esto: todos los días sale a la calle un pendejo, y al que lo agarre es de él; que es la filosofía de la viveza criolla, por excelencia; un poco el espíritu del caribe, y no se olvide que el caribe se come hasta su propia especie, a medida que participa en el banquete de un animal, que ha caído en sus redes. Es decir, el país no produce, sino que roba. He allí el por qué se han hecho fortunas; como esa que se subasta hoy en día de Alejandro Andrade en EEUU; luego de haber caído en procesos judiciales; precisamente, relativos a la constitución de esa fortuna; cuya procedencia ha resultado demasiado oscura.

Por ahí continuamos; por el canibalismo en las altas esferas. Han sido más de 800 mil millones de dólares, derivados de la factura petrolera durante 20 años, y que Maduro dice que ahora es cuando van a comenzar a verse sus resultados. Aquí todo se interrumpió; se paralizaron los proyectos de transporte público, que se venían desarrollando; véase, a ese respecto, la obra del tren de los Valles del Tuy a Puerto Cabello: completamente paralizada, y por un hecho que tiene que ver, además, con corrupción; a propósito del escándalo, que se suscitó en Brasil con la empresa, que construía esta obra, y cuyas repercusiones tuvieran que ver con la circunstancia, de que el ex presidente Lula da Silva esté preso hoy en día; se paralizaron los proyectos de infraestructura a todos los niveles.

Se lo dijo, en una forma muy valiente, María Corina Machado a Chávez en la famosa sesión de la presentación anual de su Memoria y Cuenta a la Asamblea Nacional: expropiar es una forma de robar. El país se paralizó a partir de allí; porque nos comenzamos a canibalizar como un fenómeno social. Llegaron las invasiones a fincas productivas, y que terminaron en rancheríos, y con lo cual se volvía más miserable nuestra sociedad, y a partir del exprópiese, el lumpemproletariado, como lo conocía Marx, se hizo dueño de todas las unidades productivas del país, para caer en la bancarrota cada una de ellas; al punto de que la miseria, que consumimos hoy en día los venezolanos, procede del extranjero: he allí el resultado de un modelo socialista: no tenemos gas, no tenemos gasolina, no tenemos electricidad, no tenemos agua; aparte de que estas unidades productivas terminaron convirtiéndose en antros de corrupción, a partir de sus recursos administrativos, y de allí la explicación de su bancarrota.

El ejemplo más patético del deterioro social e institucional del país se observa en el funcionamiento del Metro de Caracas. Es terrible la situación, que se vive allí, a falta de un transporte público eficiente y módico, como existía en otros tiempos, que compense su mal servicio. El personal tiene prohibido decir cuántos trenes operan en cada línea. El hecho es que resulta insuficiente, para las necesidades de transporte de los caraqueños, y así que cada tren se carga de gente, hasta el hacinamiento, en cada recorrido; como lo definen los operadores; habida cuenta de que la flota con el paso del tiempo, se ha venido reduciendo, y en esto influye el hecho de que trabaja gratis; no hay posibilidades de mantenimiento, por lo que muchos de estos trenes han quedado inutilizados; porque no hay dinero, para repararlos o se han canibalizado, para la reparación de otros, y allí en ese hacinamiento pesca en río revuelto el ladrón de celulares o de carteras: la más sutil, pero la más riesgosa forma de canibalismo.

melendezo.enrique@gmail.com

 

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