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Fatiga y cansancio físico en quienes hacen cola por combustible

 

La contraloría social ha sido autorizada por Redi Andes como un modo de poner orden en las colas

El cansancio físico comienza a reflejarse en los rostros de las personas que buscan surtir su vehículo de combustible. Hasta ahora no se consigue la fórmula que le devuelva a la tranquilidad a los tachirenses, a la hora de pensar que la aguja que indica la cantidad de gasolina que tiene su tanque baje progresivamente. El pico y pala, se dejó a un lado, pues en medio de este caos no sirvió. Cobró fuerza la propuesta de que fueran los mismos usuarios, los que se encargaran de organizar y surgieron las listas que para muchos sirve, pero para otros se ha convertido en otro problema, porque como tal, no ha sido tampoco la solución.

Cada bomba en San Cristóbal, tiene su historia. En las ubicadas en Barrio Obrero, ya se han escrito miles de historias, una de ellas fue la vivida desde el miércoles en horas de la tarde cuando un grupo de personas comenzó a organizar una lista, dijo una profesora jubilada de la Unet. “No es fácil, ya los tachirenses nos vemos agotados, por dentro  por fuera, pasamos horas y horas sin descansar, sin bañarnos, dormimos entre el carro, luchamos contra la lluvia, el calor, el hambre y la electricidad”.

Lo que más preocupa, es que el cuerpo no va aguantar mucho y menos la parte mental, ya la gente está histérica, no soporta una subida de voz, responde de la misma manera o peor, se ha perdido el sentido de la humanidad, el respeto, gritan,  pelean, no se dejan hablar,  esto creo que no va a durar mucho, el cansancio se nota en todos los que tenemos vehículo y necesitamos gasolina para movilizarnos, precisó un señora que tenía varias horas tratando de organizar, evitando que la gente se coleara, pero ya a las nueve cansada, se marchó porque tenía que atender a su bebé de cuatro meses de nacida.

“Yo llegué pregunté y me dijeron, que iba por el número ochenta. Me decidí y me anoté, me pidieron el número de placa y el color de carro. En medio de la organización, quedé más allá del 600,  era la lista para la gandola que llegaba jueves …luego de verificar los que estaban en la cola  , dijeron que nos podíamos ir para la casa , no sin antes responsabilizar a un grupo de los interesados que deben cuidar los puestos, propuesta que no gustó mucho, pero que al final debió  hacerse, pues de lo contrario, cuando vuelvan, todo el trabajo de organizarse se habrá perdido y por su puesto  el chance de ” contó un señor que estaba en la cola de la estación de servicio, en su mayoría asumieron la batuta la mujeres” precisó un señora de Pueblo Nuevo.

Las listas no pasan de 80 personas y una de las responsabilidades más complicadas  además de organizarse, mantenerse , es garantizar el enlace, es decir, lograr unir una lista con la otra planilla  de esta manera pasar al surtidor, una vez se consigue este propósito, mientras tanto todos se comunican por whats app pues durante la organización de la cola, se crea un grupo  a través de esta vía se maneja la información.

“A pesar de lograr cierto orden, la gente se ve cansada, al salir de la cola, no mira para atrás, no quiere sabe más nada de colas, sin embargo, a los tres o cuatro días siguiente comienza hacerse la pregunta, dónde voy a echar d nuevo gasolina” contó un señor que  asomó a la estación de servicio para pregunta, quien tenía la última lista y poder anotarse, mientras otro persona comentaba: yo se que no puedo surtir hoy porque tengo el 1035, pero tengo esperanza de lograr surtir mañana.

A pesar de esta organización, son muchas las historias que se escriben. Una de ellas,  llamó a la reflexión a muchos de los que estaban en la cola. Se presentó un doctor  de del servicio  de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital, quien pedía oportunidad, precisamente por su trabajo, la mayoría que estaba en la cola dijo que sí, no obstante, un médico que también labora en el primer centro de salud del estado, se empecinó y dijo que no..no..no.. el intensista que ya estaba en el surtidor, para evitar mayores problemas se salió.

Poco a poco la gente se olvidó de este incidente y comenzó a preocuparse porque caía la tarde, en sector no tiene alumbrado público, llovía y de repente se fue la luz, afortunadamente la bomba tiene planta, no obstante, a las nueve apagaron los surtidores, hecho que reclamaron los usuarios, pues la bomba la abrieron a las dos de la tarde.

La Nación del Táchira

 

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