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Aníbal Sánchez: Quiero elecciones bajo estándares internacionales

 

La ISO 17582 del año 2014 fue la primera norma de carácter internacional que buscaba establecer un marco de gestión de la calidad para los procesos electorales. En la misma se especifican los requisitos necesarios para la aplicación de la ISO 9001 en organizaciones electorales, fue publicada el día 14 de febrero del año 2014 por la Organización Internacional de Normalización (ISO) y fue desarrollada por un grupo de trabajo dirigido por la Organización de los Estados Americanos (OEA).

En tiempos de acercamientos mediados, para explorar la posibilidad de una solución pacífica y democrática, más allá de si es por medio de una consulta electoral, con un mismo presidente o ente electoral, es imprescindible que sea respetando los estándares internacionales. En este campo hemos avanzado con algunas denuncias e informes, partiendo de la ISO 17582 y más recientemente de la 54001 de Abril del año 2019. En estas participaron además, representantes de la Comisión Panamericana de Normas Técnicas (COPANT) y el Instituto Latinoamericano de la Calidad (INLAC), con especialistas de Colombia, Paraguay, México, Argentina, Costa Rica, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y Estados Unidos. “Para cualquier país que cuente con un sistema de gobierno basado en la democracia, y que celebre procesos electorales cada cierto tiempo, bajo un sistema netamente competitivos” es importante la credibilidad y confianza.

“En los procesos electorales, el pueblo pone voz a su voluntad eligiendo al candidato de su preferencia” Así definimos  técnicamente el VOTO, como una “manifestación de voluntad” y las mismas en un sistema electoral debe ser obtenidas, registradas y representadas equitativamente; bajo principios de libertad, participación, transparencia, igualdad y confidencialidad.

Un proceso electoral en democracia debe preservar los caracteres del VOTO definidos desde 1948 en el Artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU) al incluir que: “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”. De forma similar lo recoge el llamado pacto de San José sobre los Derechos Humanos en el artículo 23.-

La concepción de las normas ISO 17582 y 54001 tiene principios similares, al buscar la forma de garantizar ciertas condiciones en los sistemas electorales a ser certificados. Parten de que para que el proceso electoral sea una expresión de la realidad, se debe disponer de un registro electoral “a lo que agregó que al mismo tener su génesis en el sistema de identificación o cedulación, éste debe ser auditado”. No solo tienen que estar identificados los ciudadanos que puedan ir a votar, deben estar también aquellas organizaciones con fines políticos y candidatos que se presenten a dicho proceso, recordando que en Venezuela se emplea el mecanismo de la inhabilitación y descalificación de actores.

La ISO/TS definen  “ocho requisitos para certificar un proceso electoral y un organismo electoral” los enumera:

Un Registro Electoral o de votantes “se trata de elaborar un archivo o documento en el que quedan identificados todos los ciudadanos habilitados o convocados para votar”.

El Registro de las organizaciones con fines políticos y de los candidatos. Al objeto de cumplir con la legalidad, estos deben disponer del debido reconocimiento legal a través del cual se les habilita para ejercer.

De la Logística electoral, se establece la necesidad de una planificación y organización estricta de la logística, de manera que se asegure la participación en el proceso.

Facilitar de un instrumento eficaz para que el votante ejerza su derecho ‘pleno’ de elección de candidato u organización; por lo tanto debe obtenerse evidencias documentadas que permita la verificación.

El mecanismo debe permitir el Recuento y la constatación de los resultados; respetando que son los organismos con reconocimiento legal y autorizados para esta tarea los únicos responsables de la declaración.

Debe existir la Educación electoral, es decir una etapa de información, sensibilización y capacitación de votantes.

Fiscalización del financiamiento de las campañas electorales; cada país debe disponer de un ordenamiento jurídico que establezca el marco para la financiación.

La forma de llegar a una Resolución de conflictos electorales; deben existir los canales o las vías adecuadas y legales para la gestión de cualquier queja recibida o generada sobre el proceso electoral

Estas ISO son importante para los organismos electorales, ya que se aplica al sistema de gestión de calidad, probado bajo la norma ISO 9001 a un contexto electoral, aplicados a ocho fases fundamentales para cualquier elección, que pretenda ser competitiva, estos son: registro de votantes, registro de organizaciones políticas y candidatos, logística electoral; voto de calidad; recuento de votos y proclamación de los resultados, la educación electoral; supervisión del financiamiento de las campañas, y la resolución de disputas electorales.

Estas mismas ocho fases deben ser las revisadas y supervisadas, independientemente de la presencia de testigos de las opciones, mediante la realización de pruebas y auditorías técnicas, bajo la Observación calificada de una misión electoral.

Son muchos los aspectos a cubrir, en el desarrollo de un sistema electoral competitivo, y tanto los interlocutores, actores como mediadores deben conocer el proceso, para poder emitir juicios o exigencias que sean realmente influyentes no solo en los resultados, sino que sirvan para generar confianza y reconocimiento, nacional e internacional.

 

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